ANOTACIÓN PARA MIÉRCOLES, 1 DE DICIEMBRE 2010
77. Me preguntan: “Shodai,
¿por qué tiene que ofender a aquellos que valoran sus creencias religiosas?
¿Por qué tiene que ser tan ‘prepotente’ en sus actitudes, tan intenso y
arrollador con sus palabras, tan irrespetuoso de las instituciones establecidas
con sus argumentos y conclusiones? ¿Qué pretende Shodai? ¿Acaso cambiar el
mundo?”
Y respondo: Cuando mis
palabras hayan ocasionado masacres y genocidios, hayan justificado violaciones,
esclavitud, racismo, discriminación, desastres ecológicos, exterminio de
especies enteras, es decir, cuando hayan inspirado miedo, odio, muerte, dolor,
y sufrimiento entonces los religiosos del mundo que pudieran tomar ofensa con
mis posiciones tendrían pie para comentar, hasta ese momento, más les valdría
limpiar los hedores provenientes del detrito de sus propias casas y jardines
que esculcar terrenos ajenos: los que viven en chozas de cristal no deberían
lanzar piedras.
Cuando agentes motivados por mis
enseñanzas obliguen a otros, bajo pena de muerte y suerte de tortura a cambiar
de creencia o sufrir castigos innombrables por las que tienen, los religiosos
podrán señalarme; pero mientras que me avale de los principios de la libertad
de expresión universalmente reconocidos como fuerza del progreso humanitario para
presentar mis argumentos y no por el poderío de regímenes totalitarios y
doctrinas opresivas, tendrán que aguantarse. Y mientras sean incapaces de
entrar en batalla singular con mis axiomas, argumentos, y conclusiones, tendrán
que retroceder a las tinieblas de su ignorancia y refugiarse en la superstición
y en el miedo ajeno para condenarme. Aquí les espero, con el filo de mi discernimiento
y la punta de mi razón, y con las flechas de mis argumentos para poner fin a
cualquiera de los monstruos de sus supersticiones o a los demonios de su
oscurantismo que me quieran echar.
En cuanto a mis actitudes,
solamente reflejan a un hombre provisto de la perspectiva del mundo cómo es,
armado de la visión de cómo debería ser, y dotado del atrevimiento, la
voluntad, y el compromiso, de cambiarlo. ¿Qué tipo de persona no vive con la
ilusión, la determinación, de que al paso de su vida no haya dejado un mundo un
poco mejor? La respuesta es, el tipo de persona que nunca mereció vivir.
He Dicho. Así Es. Y
Así Será.
ANOTACIONES PARA EL 6 DE DICIEMBRE, 2010
78. Recientemente
comenté sobre el “ser mariposa” y la dificultad de entender ya a “las orugas.”
Correctamente me señalaron, poco después, que debería tener más empatía con las
orugas y hacer el esfuerzo de recordar cómo era la vida antes de ser mariposa;
agudo comentario, perspicaz, acertado, dio en la diana y al que digo: ¡Touché y olé!
79. Oigo muchas cosas
últimamente. Uno de los comentarios que recibo con frecuencia es que si “pueden
ser mis amigos/as” en vez de “alumnos/as”. ¿Cómo explicar eso? Sobre todo
cuando esa misma gente no pasa de hacerme preguntas, pedirme consejo, y
solicitar mi ayuda en sus problemas. ¿Veis a dónde voy? Otra: ¿Esas personas
que me contactan ahora, hubieran querido ser mis amigas/os si yo no fuera lo
que soy? ¿Si yo no fuera Shodai, estarían interesadas/os en ‘ser mis
amigas/os’? Quieren nadar y guardar la ropa, quieren comerse el pastel – hecho
a su gusto y medida – y aún retenerlo, o sea, quieren ser pacientes, alumnos, o
discípulos sin reconocer todo lo que eso implica: una relación de sempai-kohai,
es decir, de “mentor-protegido/a”. No soy un médico, un carpintero, o incluso
sólo un psiquiatra o psicólogo, cuyas esferas de profesión son definidas – el
médico a salud del cuerpo, el carpintero a trabajos principalmente de madera,
los psicólogos y psiquiatras a disfunciones de conducta y hasta cierto punto,
de pensamiento y emoción. No, MAMBA es una estrategia existencial – abarca cómo
ser humano – y yo soy un maestro de esa disciplina que barca ‘ser’ 24/7, no
solamente en horas de salón, clase, oficina, taller, o consultorio. El mundo es
nuestro dojo, y la vida es nuestra sesión de enseñaza y entrenamiento: SEMPER
ERUDITIO. Bien, habiendo dicho eso, volvamos a la cuestión principal: ¿Si yo no
fuese ‘yo’, con todo lo que eso incumbe, abarca, y representa, mostrarían tal
interés? Claro que soy capaz de tener una completa gama de relaciones, pero eso
no quita de quien soy, que soy, y lo que represento. Hace ya varios años una persona con la cuál
he renovado recientemente contacto me avisó de eso: “Você é um maestro e sempre sera um maestro e todos
os que vingam a você seran alunos, queira ou não.”
¡Sí, es cierto, no siempre fui Shodai y las lecciones pueden llegar de todas
partes si uno está abierto a recibirlas y reconocerlas, aun siendo Shodai!
SEMPRE ERUDITIO: Siempre enseñando, siempre aprendiendo; siempre ‘siendo’
maestro y alumno, en todo momento.
80. Hay tres tipos de
personas en el mundo en cuanto a la realización personal y la liberación
‘espiritual’. 1) Las que lideran, es decir, abren nuevos caminos de liberación y
de realización para otras. 2) Las que soy discípulos o alumnos en alguna forma
de las anteriores. Y 3) las que vagabundean perdidas, infelices, confundidas,
desalentadas, atemorizadas, sin destino, sin mapa, sin brújula, sin rumbo; esas
son típicamente personas que ni lideran, ni siguen, y peor, ni se apartan del
camino para que otros puedan desempeñar de maestro o de discípulo. Recordad
siempre el antiguo adagio:
El que sabe, y sabe que
sabe, es sabio, síguele.
El que sabe, pero no
sabe que sabe, esta dormido, despiértale.
El que no sabe, pero
sabe que no sabe, es simple, enséñale,
Pero el que no sabe, y
no sabe que no sabe, ese el necio, ¡evítale!
¡El mundo está lleno
de gente al que hay que evitar! Escoged bien quiénes sois y con quién vais
acompañados, puesto que hay otro antiguo – e igual de acertado – adagio: “Dime
con quién andas, y te diré quien eres.” A ese hay que añadirle: “¡Dime a quién
sigues, y te diré a dónde vas!”
81. ¿Cómo
comenzar a acercarse al escrito, “El ojo que se ve: El diario de un Sennin”?
Con mucha pausa, seriedad y atención. Leedlo completo una vez y escribid
vuestras impresiones, emociones, sensaciones. Leedlo una segunda vez y escribid
vuestras ideas, pensamientos, conclusiones. Leedlo una tercera vez y escribid
vuestras preguntas, dudas, cuestiones. Ahora, con el resultado de esos tres
pasos, estaréis casi preparados para 'leerlo', pero primero, repasar los tres
documentos que habéis escrito y analizaros a vosotros mismos. ¡Ahí es donde el Sennin
os atrapa, os envuelve, y os descubre a vosotros mismos! ¿Cuáles son los
patrones? ¿Qué sobresale? ¿Qué falta? ¿Qué dice de quiénes sois? ¿De cómo sois?
¡Ahí, aprendices de Sennin, discípulos míos! ¡Ahí tendréis un espejo a vuestro
propio inconsciente! ¡Ahí
tendréis el ojo que se ve!
He Dicho. Así Es.
Y Así Será.
ANOTACIONES PARA EL 17 DE DICIEMBRE, 2010
82. Título de la Anotación : “Omayok se
encuentra con Panchito “Nopales” Sierra, gran héroe de la ‘Neovolución’
Mexicana y padre del México Nuevo.”
³ ¡Melquíades!
¡Melquíades!
³ ¿Mándeme
Maestro? – ‘Espero que sea importante, llevo toda la mañana detrás de ese escuálido
ratón y lo acabo de pillar por fin y el amo no me dejar meter mis carroñas a la
casa. Si lo escondo en lo alto del tejado tendremos a todos los gatos del
arrabal pegándose por él en meros minutos. ¡Mañosos muertos de hambre!’
³ ¡Melquíades!
¡Deja de jugar con tus amiguitos los roedores y ven aquí ya! ¡Hay trabajo que
hacer!
³ ¡Ya
voy Maestro! ‘¡Jugar con mis amiguitos! Jugar es lo hace él todo el día, con
sus experimentos, invenciones, yoga, KAI-ZEN, libros, pócimas mágicas, y
encantaciones. ¡Se cree que porque él es vegetariano que los demás no tenemos
necesidades! ¡No sólo de derivados de soya vive el águila!’ ¡Ya voy Maestro! ¡Pero
no se olvide de quitar el mosquitero y abrir la ventana que vengo en picado!
³ ¡Sí,
sí, ya, ya! ¡Apúrate! ¡Que ya he terminado! Y cuidado con tus comentarios al
lector que acuérdate que nuestra telepatía mental significa que oigo tus
pensamientos – ¡todos tus pensamientos!
³ Si
Maestro, claro que sí. Disculpe Maestro, no era mi intención ser impertinente.
Y con el poder y la gracia
que solamente un falconiforme puede exhibir, Melquíades entró por la ventana y
se posó en la percha que le esperaba en la esquina del laboratorio-taller de su
amo, el Gran Jefe Guerrero Chaman Omayok, conocido como Omayok el Grande.
³ ¿Que te parece Melquíades?
³ ¿El qué
Maestro?
³ ¡Chisss…
escucha!
Carta Abierta al Pueblo
Mexicano,
De entre vosotros, ahora mismo en
estos meros instantes, por toda la
República distribuidos, están formándose hombres y mujeres,
niños y niñas, abuelos, hijos y nietos de vuestra sangre y naturales de vuestra
geografía, que estarán dotados de la perspectiva de la
Gran Visión , equiparados con las
herramientas del Gran Proceso, e inspirados en el Gran Entendimiento. Estos
individuos forman y seguirán formando, un huracán de cambio y mejora continúa que
derrumbará cualquier influencia corruptora – física o mental, real o imaginaria
– que impida que vuestra nobleza, lo mejor de vuestros pueblos constituyentes, resplandezca.
Y con el fulgor resultante quedará iluminado ese firmamento de esperanzas, de
fe, y dé posibilidades que es vuestro destino México, y ya no más el menor y
peor común denominador que tanto se ha mostrado a lo largo vuestra historia.
El día, la hora, el minuto, el instante está marcado en que las
palabras del héroe de vuestra pasada revolución, Emiliano Zapata, “más vale
morir de pie que vivir de rodillas,” no suponga una sentencia de muerte segura
a todos aquellos que traten de vivir de acuerdo a ellas.
El día, la hora, el minuto, el instante está marcado en el que
los tremendos recursos naturales, y humanos de vuestra gran nación esté al
servicio de ella misma y no de depredadores extranjeros ni de parásitos
nacionales desprovistos del mínimo concepto del patriotismo o del amor al
prójimo.
El día, la hora, el minuto, el instante está marcado en el
que la desesperación impuesta por la miseria económica y por la pobreza de
perspectiva, originadas ambas en la falta de educación, en la abundancia de
superstición, en la carencia de entendimiento propio, habrá llegado a su fin.
El día, la hora, el minuto, el instante está marcado en el
que las palabras de Octavio Paz, “la
indiferencia del mexicano ante la muerte se nutre de su indiferencia ante la
vida,” sean testimonio de una vida pasada desterrada como una pesadilla al
despertar.
El día, la hora, el minuto, el instante está marcado en el
que mentes brillantes y
voluntades férreas que hoy, por viles circunstancias diseñadas a medida de
intereses creados, se ven forzados a los caminos de la ilegalidad y a los parajes
de lo antisocial, serán los guerreros-filósofos-poetas que forjen un nuevo
México, una nueva nación, donde florezcan escritores y poetas, arquitectos e
ingenieros, médicos y científicos, bailarinas y atletas – todos ellos nuevos
héroes y heroínas.
La real y auténtica Revolución Mexicana, sin balas y sin
sangre, con palabras y entendimiento está en movimiento; una verdadera y
fidedigna Independencia está en circulación. Y aquella mula necia, ignorante,
bruta, desafiante, explotada y explotable del ayer, se levantará transformada
en un hermoso y libre alazán; y el gato callejero mugriento y desnutrido que
ronda basureros y frecuenta escombros, surgirá de las sombras transmutado en
jaguar, su selva listo para tomar. Y el águila del poder y la serpiente de la
sabiduría lucirán no en pose antagónica y enlace mortal, sino como complementos
y aliados en la nueva bandera del nopal.
El día, la hora, el minuto, el instante, y el cómo, cuando, y
dónde – ese es mi gran secreto, y para vosotros, un tremendo misterio.
He Dicho. Así Es. Y Así Será.
³ ¿Qué
te parece Melquíades? ¿No es genial?
³ ¡Pobre
Maestro! ¡Ya eran demasiados milenios para su pobre mollera! ¿Maestro, está
sufriendo? Cuando llame al hospital de emergencia. ¿quién le digo que está al
habla?
³ No
seas impertinente Melquíades y háblame en serio.
³ ¿En serio?
Creo que o le encerraran en un manicomio y a mi en el zoológico, eso es si
tenemos suerte, o reinstituirán la Inquisición para estar a la medida de la ocasión
y a me pasarán por pollo rostizado. Maestro, ¿pero no entiende que Usted no
puede ir por las calles pregonando esto? ¡Ni tampoco circulándolo por la Internet ! ¡O le creen
loco o a lo peor le toman enserio y le encierran!
³ No
es para mí Melquíades.
³ ¡Pues
lo acaba de arreglar! ¿Que quiere, que acabe en un circo? “¡Entren a ver el
pájaro loco revolucionario que habla!” Lo siento Maestro pero tengo mis
principios y con todo el respeto debido, la lealtad y el deber tiene sus límites.
¡Llame al taxidermista si quiere pero yo no circulo esto!
³ Melquíades,
cálmate mi viejo amigo. No es para ti ni es para mí.
³ ¿Y
entonces?
³ ¡Es
para él Melquíades!
³ ¿Quién
es ‘él’, Maestro?
³ ¡Pues
el nuevo discípulo, quien va a ser!
³ ¿El
‘nuevo’ discípulo, Maestro?
³ Si
Melquíades, y está por llegar, creo que del este. Podrías sacarme el traje de
armas y los O-KAI, por favor.
³ ¿Pero
Maestro, me acaba de decir que viene un alumno, es hora de practicar se KAI
ZEN?
³ El
KAIZEN que es el verdadero KAIZEN se practica siempre y a todas horas, no lo sabías
Melquíades?
³ Ya entendí.
Disculpe Maestro. Vale, voy a echar un vistazo desde lo alto y le aviso
mientras que se prepara.
He Dicho. Así Es. Y
Así Será.
83. Ayer pase por el centro de Tijuana en busca de unos artículos de
regalo. Hacia un día como el presente: oscuro, lluvioso, ventoso, frío. Reparé
en el hecho de que no había nadie por las calles y por consecuencia se podía
ver, apreciar, la tremenda variedad de comercios, de colores, de olores, de
posibilidades – el encanto de Tijuana. Decidí estacionar el coche y continuar
mi búsqueda a pie, gozando de mi posesión de las aceras, de las tiendas. Una
gran sonrisa brotó en mi cara del puro placer de poder gozar de la experiencia,
de aquellos bellos e inefables momentos de contacto con la esencia del centro
tijuanense. A mi alrededor, escasos seres humanos se desplazaban tensos,
encogidos, con los hombros curvados y las caras fruncidas, miserables. Entrando
en las tiendas y entrando en contacto con las gentes mi placidez fue recibida
con sospecha, hasta con fastidio. Decidí
que siempre que haga mal tiempo, si mis obligaciones me lo permiten, volver a
la ‘aventura’ y estacionando el auto en lugar seguro – eso sí – consentirme el
placer de gozar de la intemperie e investigar a pie el ignorado, velado, y
menospreciado encanto de una gran ciudad.
84. Titulo de la Anotación : “Don Quijote: la
venganza de Cervantes.”
Mi prosa,
penetrante y retador
Es de un
corazón prendido,
Es de un
tigre herido
Al acecho de
su cazador
No sé hasta que
punto, queridos lectores, alumnos, discípulos y seguidores, sabréis cuales son
mis credenciales con respecto a mi conocimiento del mundo Hispano. Comienzan
con tener madre y abuela españolas y haber vivido en España durante años críticos
de mi formación; pero yo, al contrario del español típico, siempre tuve un
punto de referencia analítico, objetivo con respecto a esa cultura, sus perspectivas
y costumbres. Para comenzar, antes de vivir en España viví en los Estados
Unidos y cualquier persona que ha recorrido mundo – y no me refiero como
turista – no puede evitar el análisis y aprendizaje provinente de la
comparación. Mi estadía en España fue interrumpida durante casi año y medio por
una inmersión cultural en Gran Bretaña, Inglaterra para ser preciso. Pero también
tuve otro factor anómalo que influyó profundamente en mi parecer: un padre
norteamericano, y más original aún, un padre afro-amerindio, lo cuál me ofrecía
una múltiple perspectiva critica y simultánea ante España, los Estados Unidos,
y también las culturas afroamericanas y amerindias. Mi crianza fue sinónima con
el multiculturalismo y el “culture shock” fue un aspecto determinante de ese milieu
psicosocial.
Aún de niño y de adolescente,
y sin los estudios formales – licenciatura y maestría – que luego emprendería
sobre la cultura, la civilización, la historia, la economía, la política, y la
literatura de España y de Latinoamérica, ya había aspectos peculiares de la
cultura española que me resaltaban mucho. Llegando a los ocho años de edad,
recién salido de la cultura del superhéroe – de Spiderman, de Batman, del Lone
Ranger, de Ironman, de Capitán América y hasta de superhéroes caninos como
Lassie y Rintinin – aterricé en la cultura seguidora del antihéroe: de Anacleto
Agente Secreto, de Mortadelo y Filemón, de Zipi y Zape, de Doña Urraca, del
Botones Sacarino, de Carpanta, etc. Disfruté muchísimo, pero no de lleno de
admiración o pasmado de asombro como había hecho con los héroes de Marvel o de
DC, sino partiéndome de risa y reventándome a carcajadas a consecuencia de sus intentos
fallidos, de sus trágicos infortunios,
y de sus patéticas desgracias. Pregunté más
de una y más de dos veces a mis padres, ¿por qué España no tenia una
tradición de superhéroes?
Psicológicamente y
socialmente dice mucho de un pueblo el que prefieran reírse de fulanito a
admirar a menganito. Reparad en eso, y comenzareis a entender la popularidad
del Quijote en el país que despreció a un héroe como Cervantes, el cuál supo
descargar su amargura y demostrar su sabiduría y destreza magistral burlándose
de los burladores. La heroicidad del Quijote es tan superior y tan sublime que divide
al lector en dos categorías limpias y diferenciadas. Por una parte están
aquellos, mezquinos de espíritu y diminutos de intelecto, incapaces de comprender
la grandeza de un personaje tan libre de miedo que es capaz de crear su propia
identidad y vivir de acuerdo a ella. Para esta división, Don Quijote es objeto
de ridículo, motivo de burla y causa de humor; es un personaje cómico, propio
de las caricaturas con las cuales me encontré de niño: todas tenían en común el
que pese a su mejor empeño, siempre fallan al final, como el antihéroe de la
novela picaresca.
En la segunda categoría
estamos aquellos que reconocemos la grandeza de un personaje digno – y ojo y
atención, inspirador – del Sendero de MAMBA:
Del Escritorio del Fundador:
“El espíritu es aquel metal
forjado entre el martillo de la voluntad, el yunque del tiempo, y el fuego de
la adversidad.” -- La bitácora del
maestro.
A lo largo de mi niñez y
entrando a mi mediana adolescencia mis mayores inquietudes, mis más profundas
preocupaciones estaban enfocadas en cómo sobreponerme al abyecto terror y
violencia que a veces definían mi existencia. De muy joven me di cuenta de que
la solución al problema no residía exclusivamente en la condición física, ni en
la preparación técnica, ni en la especulación cognitiva ya que ante la
calamidad siniestra, si carecemos de una constitución mental robusta tales
atributos pueden rápidamente brotar alas y abandonarnos a la más resoluta
desesperación y acongojo.
Creo que fue como resultado del impacto de estas experiencias precoces que mi interés en las artes marciales y en otras prácticas y metodologías del extremo oriente se enfocara más en las capacidades mentales que conllevan a una tranquilidad confiable aún ante el desastre que en las meras manifestaciones físicas de poder o de técnica. No eran tanto las habilidades pugilísticas de “Kwai Chang Caine” de la serie televisiva “Kung Fu” que captaron mi atención como la serenidad y sabiduría de los maestros de Shaolin quienes lo entrenaron. No fue tanto la dinámica despampanante ni los bravos aullidos cinematográficos de tipos como Bruce Lee que me sirvieron de inspiración, como las imágenes televisivas del monje Budista que protestó la injusticia religiosa de Vietnam del Sur auto-inmolándose y muriendo inmutable, inerte y en silencio.
A lo largo de los años me resultó evidente que es sólo mediante una fuerte fundación psicológica, filosófica, e incluso ‘espiritual’, que podamos esperar que el edificio de nuestra existencia logre superar las adversidades tormentosas de la vida, los desengaños y los desastres; y es también a través de tal fundación que consigamos apreciar lo magnífico y asombroso de ‘ser’ no importe cuán desagradable la carga que llevemos, cuán pesada la roca que debemos rodar.
No es en los momentos de vanagloriosa victoria donde se encuentra al verdadero campeón; no es en las horas, semanas, o años de descubrimientos celebrados o de logros renombrados donde encontraremos la auténtica ‘grandeza’; ésa solamente se encuentra en aquellos instantes inexorables vividos por súper-individuos que una vez tras otra, enfrentados con innumerables fracasos o trágicos desengaños, amenazados con morir en el anonimato total, o viviendo en la más apurada miseria, demuestran su reconsagración inagotable a la ‘causa.’
Muéstrame a un hombre o a una mujer quien, después de haber sido repetidamente derribado e incluso hundido por las fuerzas implacables e incesantes de una realidad más allá de su control, y quien sin buscar refugio ni en dimensiones fantásticas ni en entes ficticios, se alza una vez más por su propia cuenta, en espíritu si no en cuerpo quebrantado, y yo te mostraré el verdadero sentido de la fortaleza interior y del poder personal. Encuentra un individual quien aún en medio de los impredecibles pleitos y desafíos de la vida, pérdidas crueles, achaques desatinados, y tragedias desalentadoras deriva ‘sentido’ del mero hecho de vivir, y habrás encontrado a alguien que ha amaestrado al arte elusivo de ser feliz.
Creo que fue como resultado del impacto de estas experiencias precoces que mi interés en las artes marciales y en otras prácticas y metodologías del extremo oriente se enfocara más en las capacidades mentales que conllevan a una tranquilidad confiable aún ante el desastre que en las meras manifestaciones físicas de poder o de técnica. No eran tanto las habilidades pugilísticas de “Kwai Chang Caine” de la serie televisiva “Kung Fu” que captaron mi atención como la serenidad y sabiduría de los maestros de Shaolin quienes lo entrenaron. No fue tanto la dinámica despampanante ni los bravos aullidos cinematográficos de tipos como Bruce Lee que me sirvieron de inspiración, como las imágenes televisivas del monje Budista que protestó la injusticia religiosa de Vietnam del Sur auto-inmolándose y muriendo inmutable, inerte y en silencio.
A lo largo de los años me resultó evidente que es sólo mediante una fuerte fundación psicológica, filosófica, e incluso ‘espiritual’, que podamos esperar que el edificio de nuestra existencia logre superar las adversidades tormentosas de la vida, los desengaños y los desastres; y es también a través de tal fundación que consigamos apreciar lo magnífico y asombroso de ‘ser’ no importe cuán desagradable la carga que llevemos, cuán pesada la roca que debemos rodar.
No es en los momentos de vanagloriosa victoria donde se encuentra al verdadero campeón; no es en las horas, semanas, o años de descubrimientos celebrados o de logros renombrados donde encontraremos la auténtica ‘grandeza’; ésa solamente se encuentra en aquellos instantes inexorables vividos por súper-individuos que una vez tras otra, enfrentados con innumerables fracasos o trágicos desengaños, amenazados con morir en el anonimato total, o viviendo en la más apurada miseria, demuestran su reconsagración inagotable a la ‘causa.’
Muéstrame a un hombre o a una mujer quien, después de haber sido repetidamente derribado e incluso hundido por las fuerzas implacables e incesantes de una realidad más allá de su control, y quien sin buscar refugio ni en dimensiones fantásticas ni en entes ficticios, se alza una vez más por su propia cuenta, en espíritu si no en cuerpo quebrantado, y yo te mostraré el verdadero sentido de la fortaleza interior y del poder personal. Encuentra un individual quien aún en medio de los impredecibles pleitos y desafíos de la vida, pérdidas crueles, achaques desatinados, y tragedias desalentadoras deriva ‘sentido’ del mero hecho de vivir, y habrás encontrado a alguien que ha amaestrado al arte elusivo de ser feliz.
No es a la persona que, provista del lujo de la calma y del confort logra alcanzar un estado de ‘consciencia mística’ a la que debemos admirar. Por lo contrario; es al individuo que enfrentado con los impredecibles desastres de la vida verdaderamente encarada, y aún atrapado por las garras maliciosas del azar, logra rápidamente recobrar la compostura y demostrarse ‘centrado’ a la que debemos escrutar ya que ha logrado algo más allá de lo que los libros o las técnicas por si solas pueden ofrecer: la sabiduría.
La sabiduría, la combinación de conocimiento y de práctica que conllevan a la felicidad y a la armonía en la vida, a pesar de las circunstancias es lo que todos en última estancia buscamos. El poder personal sólo no es suficiente, porque sin los mecanismos mentales para guiar su potencial, sin el contexto filosófico/espiritual dentro del cual aplicar sus recursos no somos sino un Titánico: imparable en nuestro movimiento y condenado a encontrar la ruina en el choque inevitable con los incontables y despiadados icebergs de la vida.
La condición existencial humana está por su naturaleza repleta de inevitable pérdida – o de la amenaza de la misma: pérdida de la vida, pérdida de la juventud, pérdida de la propiedad y las posesiones, pérdida de los seres queridos, pérdida de la inocencia, y demás, y por lo tanto se contamina del duelo y de la angustia que naturalmente los acompaña. Sin embargo es en el caos de la guerra donde se encuentran los más deplorables aspectos de la vida en su extremo: la carnicería y la mutilación, la devastación y la destitución, el saqueo y la profanación, el hambre y la enfermedad, etc.
No es de sorprender que muchos individuos vuelvan de los campos de batalla mentalmente traumatizados y emocionalmente violados y trastornados, incapaces de integrarse con éxito a la ‘normalidad’ de su existencia anterior en tiempos de paz. Tampoco es de sorprender que castas guerreras hayan sondeado metodologías filosóficas/espirituales, como en el caso de los Samurai con el Zen, para desarrollar la capacidad mental y emocional de superar las vilezas de la guerra y reconciliar internamente la depravación de sus experiencias dentro del contexto de un modo de vida y de existencia.
Es por este motivo que para mí las verdaderas artes marciales tienen como objetivo enseñar más que solamente técnicas de poder físico; deben encaminar al practicante en un sendero de auto-poder, descubrimiento y mejora que lleva más allá de la mera acumulación de información o memorización de movimientos; en un sendero que lleva a un espíritu inmutable derivado de una mente y de un cuerpo armonizados en acción. Tal es el Sendero de MAMBA.
SHODAI JAIME ALEJANDRO OVERTON GUERRA, 2005
Don Quijote, es
sin duda, el arquetipo del individuo que “después de haber sido
repetidamente derribado e incluso hundido por las fuerzas implacables e
incesantes de una realidad más allá de su control, y quien sin buscar refugio
ni en dimensiones fantásticas ni en entes ficticios, se alza una vez más por su
propia cuenta, en espíritu si no en cuerpo quebrantado”. Aún rodeado por un
mundo de personajes empapados de su perspectiva banal, limitados a ver molinos
y borregos en vez de gigantes y ejércitos, él se mantiene fiel a sus principios,
y obra en acuerdo a la integridad más alta de la identidad escogida: la del
caballero andante, variante del arquetipo del guerrero. Y lo que es más,
aquellos de nosotros de la segunda categoría sabemos que Don Quijote es
paradigmático del hombre libre, dotado de la única y verdadera libertad que un
ser humano tiene a su disposición: escoger y vivir de acuerdo a
su identidad. De esta forma Don Quijote se establece como el superhéroe por
excelencia, y su autor ríe dos veces por ser quien ríe el último: se ríe de los
idiotas que se burlan de su personaje, y de la cultura de incultos y envidiosos
que no supo valorarle en vida – Cervantes, el condecorado héroe de Lepanto,
murió prácticamente en la miseria.
Claro que el niño
de ocho años carecía de esta sofisticación analítica; no entendía, pero curioseaba
por saber, cuál era la base y causa de tal disparidad cultural entre la
norteamericana y la española en cuanto a su selección de caricaturas
infantiles. Fue entonces cuando mi padre, instruido por mi madre, hizo llegar a
mis manos y ojos el libro, “El español y los siete pecados capitales.”
El capítulo sobre ‘la envidia’ elucida mucho sobre el tema en cuestión, y
comienza con un pasaje de un texto del siglo XI;
“Nadie es profeta en su patria. Esto es
particularmente verdad en España. Sus habitantes tienen envidia al sabio que
entre ellos surge y alcanza maestría en su arte; tienen en poco lo mucho que
puede hacer, rebajan sus aciertos y se ensañan en cambio en sus caídas y
tropiezos sobre todo mientras vive, y con doble animosidad que en cualquier otro
país… Si la suerte le lleva por el camino de descollar claramente sobre sus
émulos […], entonces se le declara la guerra al desgraciado, convertido en
pasto de murmuraciones, cebo de calumnias, imán de censuras, presa de lenguas y
blanco de ataques contra su honor.”
Risala apologética de Ibn
Hazam, (994-1064). Trad. García Gómez.
Recientemente
compartí con mi madre la idea de en un futuro desplazarme a España para abrir
un Instituto, argumentando que el nivel superior de educación del español me
daría una audiencia más amplia. “Acuérdate de que la fiesta nacional nunca fueron
los toros, sino dar plaza a la envidia. Acuérdate e investiga antes.” Y con esa
admonición y consejo recordé eso sí, e investigué, leyendo comentarios y artículos
de prensa, y haciendo mis experimentos a nivel personal; para algo soy un
maestro experto de la mentalidad humana – no me tienen que mostrar mas que una
esquina para encontrar las otras tres y deducir que se trata de una mesa. Nada
ha cambiado. España sí ha cambiado en mi ausencia, pero el carácter nacional
forjado tras siglos, milenios, en cuanto a la envidia, la discapacidad del español
general, promedio, de reconocer y dejarse admirar la grandeza en otro sin
tallarle de “engreído” o “prepotente” o “arrogante,” no ha disminuido desde las
observaciones de Ibn Hazam hasta la fecha. El español ante el calificativo
positivo siempre tiene el “pero…” pendiente en la mente sino ya vibrando en el
aire. Para el español, al que nada le duele más que reconocer la superioridad
de otro a riesgo de encender su envidia, las palabras de Williamson le tienen
que venir de otra galaxia:
“¿Cuál es tu temor más
profundo?”
Nuestro
más profundo temor no es que seamos inadecuados. Nuestro más profundo temor es
que seamos poderosos más allá de la medida. Es nuestra luz, no nuestra
oscuridad lo que más nos asusta. ¿Nos preguntamos, “quién soy yo para ser
brillante, bellísimo, con talento, fabuloso”? En realidad, ¿quién soy para no
serlo? […] El jugar pequeño no sirve al mundo. No hay nada iluminado en nuestra
propia reducción de modo que otras personas no se sientan inseguras en nuestra
presencia. Nosotros todos estamos para brillar, como lo hacen los niños. […] No
está sólo en algunos de nosotros; está en todos. Y al permitir que brille
nuestra propia luz, inconscientemente damos a otras personas permiso para hacer
lo mismo. Conforme nos liberamos de nuestro propio miedo, nuestra presencia
libera automáticamente a otros.
–
Marianne Williamson
La grandeza de
hombres como Cervantes ha sacado a España en adelante a pesar de estar rodeados
de mediocridad envidiosa – pero esa mediocridad envidiosa nos ha costado la
grandeza del país, la perdida del imperio, y nos ha ganado, a toda la Hispanidad , el
desprecio y desden del mundo. De ahí que se captura, en Don Quijote y su
singular seguidor Sancho Panza, un mundo rodeado de detractores, de envidiosos,
de sarcásticos, de incrédulos; un mundo mediocre lleno de negativistas
desafiantes, una sociedad repleta de patéticos perdedores desprovistos de
sueños, carentes de ambiciones, y sin mayor cualidad, virtud, talento – he ahí
mi dosis de sarcasmo irónico – que la crítica que surge de su soberbia, de su
ignorancia, y de su apatía. Cervantes, en pocas palabras, describe a España,
donde nunca ha calado la noción de que la grandeza de uno nos eleva a todos, de
que nos da ejemplo y permiso de ser grandes nosotros, al igual que Don Quijote
nos invita a atreverse a ser quienes somos – es decir, quienes soñamos con ser.
En toda su
historia, por cada grande en España que se rompiera el alma remando para salvar
la nave nacional, había mil que o remaban en dirección contraria – solamente
por llevar la contraria – o lo trataban de hundir, sin importarles su propio
perjudico, con tal de no ver éxito en su compañero. Claro, luego están el otro
millón que no viven sino para reunirse para tomar unas copas e intercambiar
sandeces y menudencias con el resto del rebaño – y claro, criticar a los que se
atreven a levantarse y hacer algo útil. En verdad, cuando Confucio dijo que el
clavo que sobresale tiende a ser amartillado no conocía a España, ahí usan apisonadora.
Recientemente tuvo
un intercambio con una licenciada de España que me acusó de creerme el
‘personaje’ de “Así habló Zaratustra.” La letra que empleó para el título de la
obra estaba en cursiva, diferente a los demás, lo cual me indicó claramente que
lo copió de algún lugar y lo pegó. Obviamente ella no había leído la obra
porque se hubiera dado cuenta de que lejos de insultarme era un gran elogio. Le
contesté que tal vez mejor que simplemente haber leído unos apuntes de
comentario sobre el texto que debería profundizar mas en la obra de Nietzsche y
sobre todo entrar en su concepto de “filosofía con un martillo” para comprender
mejor ciertos métodos que empleo, para concluir que yo no preciso de martillo
porque tengo shuriken (estrellas de Ninja), katana (espada
japonesa), y Kai (armas de mi invención): La comunicación que no
conmueve no mueve. Llegó su replica; ingenuamente yo, esperando que se
hubiera al menos molestado en una rápida visita a Google o Wikipedia, fui
profundamente decepcionado. Me salió con que nunca había leído al “pirado” de
Nietzsche para no contaminarse el cerebro con sus locuras. Nietzsche, el
gigante de la tradición intelectual occidental moderna, gran maestro ante el
cual genios como Freud deben su grandeza, reducido a “pirado.” No lo ha leído
nunca pero está “pirado.” ¿Por qué no decirme que no cree en la evolución
porque el mundo es plano? Hubiera quedado menos ignorante.
No es de
sorprender este comentario. Pero para aquel que vive en una sociedad de
personas que les “revienta” que alguien se destaque y mucho más que de
reconocimiento propio de su grandeza, el costo social y psicológico de
atreverse a brillar es para muchos demasiado alto. El envidioso es necio por excelencia y nace de
una combinación exquisita de la soberbia, la apatía, y la ignorancia. Al que
está demasiado ocupando superándose ni le molesta ni le disminuye la grandeza
de los demás, solamente busca alzar la suya.
Históricamente a España
le sobraron héroes, y si no está en la cima del mundo, y si sus ex-colonias no
son de primer mundo, no tiene a nadie más que culpar que a sí misma, y de entre
esas culpas haría bien en reconocer la tremenda limitante en el carácter nacional
que es la envidia – en la imposibilidad
de ser simple y humilde soldado cuando el Gran Capitán se presenta. Si
Latinoamérica no está en primer mundo tiene motivos, tiene causas, tiene
razones; primordial entre ellas es descender no de la grandeza española que dio
a héroes como Cervantes, sino de aquellos ‘otros’ de la primera categoría, de
aquellos que no entienden al Quijote y que tachan a Nietzsche de “pirado”, es
decir, de la gran e innumerable categoría de españoles envidiosos y mediocres.
ANOTACIÓN PARA EL 24
DE DICIEMBRE DEL 2010
85. Titulo de la
anotación: “La disciplina de la disciplina.”
La palabra disciplina
tiene una etimología interesante que conviene tener en cuenta dentro de un
contexto marcial. De por sí proviene del latín, de la misma palabra con el
mismo significado pero que originalmente se refería a un instrumento construido
de cáñamo o soga rústica, que servía para azotar a los alumnos, estudiantes, o
pupilos que no cumplían con las normas de conducta requeridas. Disciplina
también refería al proceso de ‘aprender,’ sobre todo en cuanto a atenerse a una
conducta ordenada: recibían una disciplina por su falta de disciplina.
En la actualidad se define la
palabra disciplina como (1) “capacidad del carácter para
controlar los impulsos,” sobre todo para lograr “una meta ardua” o posponer “un
goce inmediato”; (2) “por extensión un régimen normativo que se impone a un
grupo, en particular militar o religioso”; (3) “rama del saber caracterizada
por métodos y objetos específicos”; (4) “conjunto de normas que rigen una
actividad o una organización,” ejemplo: disciplina militar; (5) la “actitud de
las personas que acatan” las normas, las reglas; (6) una “asignatura” o
“materia académica” o una modalidad física o deportiva; y finalmente (7) un
“látigo para azotar” (se disciplina a los que por su falta de disciplina
rompen con la disciplina, que es requisita en cualquier disciplina).
MAMBA
es la disciplina de la disciplina.
He Dicho. Así Es. Y Así Será.
ANOTACIONES PARA EL 29
DE DICIEMBRE, 2010
86. 4:42 PM. Disfrutando
de unos pocos días libres para adelantar la “causa.” Tantas cosas que
compartir, y tan poco tiempo. A veces la dificultad está en escoger y para
evitar la selección lamentablemente no comparto nada. Mala escogencia. Aquí la
fatiga juega un factor, la fatiga y otras circunstancias que desgastan y agotan
– literalmente. Ya he lanzado un nuevo blog, www.elsenderodewolf.blogspot.com que
creo que va a tener un impacto de por sí. Diferentes edades, diferentes gustos,
diferentes interés, diferentes necesidades, todo traslapado. Tengo que retomar
perspectiva en todos los frentes y a cada paso encontrar formas de reconciliar
la complejidad del panorama con las limitaciones del tiempo y del espacio. Cada
pieza está en movimiento.
Ayer, repasando un libro sobre
el Taoísmo y leyendo de nuevo el Bhagavad gita, me di cuenta de lo mucho que se
ha avanzado aun en el último par de años, incluso desde mi Gran Entendimiento.
El taoísmo de Lao Tzu y el de Chuang Tzu hay que reconciliarlos y superarlos, a
pesar de ser los textos clásicos y primordiales del movimiento ideológico. Creo
que el Tao de VIPERS va a tener el efecto de establecer un paralelo entre el
estudio sistémico de las ciencias y la filosofía existencial-mística oriental
del taoísmo, del budismo, y del Zen. Esfuerzos anteriores se limitaban a
similitudes entre estas tradiciones y la física quántica; lo que está
emergiendo conformo formulo mis pensamientos es una visión taoísta de las
ciencias, y una visión científica del taoísmo.
He Dicho. Así Es. Y
Así Será.
87. Titulo de la Anotación : “Un llamado a
la comunidad”
La expresión, “es más
fácil sacar al joven del barrio que al barrio del joven,” resume en pocas
palabras una verdad bien conocida, y que un sinfín de estudios psicológicos e
investigaciones sociales han confirmado: el contexto en el cual se crían los
jóvenes causa efectos, para bien o para mal, que tienden a perdurar toda una
vida. También se dice, “quien mal anda, mal acaba.”
En cuanto a esto, yo no fui excepción. Casi todas las actividades que me distinguen como adulto, maestro de artes marciales, psicólogo, profesor, escritor, etc., las puedo trazar directamente a influencias tempranas de mis padres; resulta humilde a veces reconocer la falta de ‘individualidad’ que he demostrado en este sentido. De ahí también que, dada la fascinación que se me inculcó desde muy niño, por las enseñazas de las escrituras de todas las religiones, no es de sorprender que acabara de adulto ejerciendo de profesor universitario de la historia de las religiones del mundo y de la psicología de la religión.
En mis estudios sobre las diversas tradiciones religiosas he descubierto grandes diferencias en cuanto a creencias, practicas, y rituales; pero también he reconocido grandes similitudes. Una de éstas consiste en la necesidad de obrar, de poner en acción las enseñanzas, sobre todo a nivel de la ética moral. El Buda lo dijo así: “Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.” El Bushido, la tradición guerrera-espiritual de los Samurai del Japón feudal lo expresó de una forma aún más escueta: “El que sabe y no hace, no sabe,” es decir, resaltando la soberbia e hipocresía de aquellos cuyo conocimiento permanece teórico pero que ni actúan ni viven de acuerdo a sus creencias y pláticas.
Una de las más inspiradas enseñanzas en este aspecto lo ofrece Jesús en su renombrada “Parábola del Buen Samaritano.” Esta parábola se ofreció con motivo de un instruido en las escrituras judaicas que se propuso retar a Jesús durante una de sus enseñanzas. El desafiador comienza pidiendo al Maestro que si le podría indicar el camino a la “vida eterna.” Reconociendo el alevoso propósito tras la pregunta, Jesús evade la encerrona preguntándole, “¿qué dicela Ley ?” Luciéndose, el erudito, tal vez un
sacerdote mismo, le responde citando de memoria las escrituras: “Amarás al
Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas,
y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.” El Maestro le contesta –
dependiendo de la versión de la
Biblia – “Así es; haz así y así vivirás.”
Pero el letrado no se daba por vencido, y presionó de nuevo al Maestro pidiéndole que diera su interpretación de la palabra “prójimo”; esta pregunta da motivo a la famosa alegoría del Buen Samaritano, que se resume así:
En cuanto a esto, yo no fui excepción. Casi todas las actividades que me distinguen como adulto, maestro de artes marciales, psicólogo, profesor, escritor, etc., las puedo trazar directamente a influencias tempranas de mis padres; resulta humilde a veces reconocer la falta de ‘individualidad’ que he demostrado en este sentido. De ahí también que, dada la fascinación que se me inculcó desde muy niño, por las enseñazas de las escrituras de todas las religiones, no es de sorprender que acabara de adulto ejerciendo de profesor universitario de la historia de las religiones del mundo y de la psicología de la religión.
En mis estudios sobre las diversas tradiciones religiosas he descubierto grandes diferencias en cuanto a creencias, practicas, y rituales; pero también he reconocido grandes similitudes. Una de éstas consiste en la necesidad de obrar, de poner en acción las enseñanzas, sobre todo a nivel de la ética moral. El Buda lo dijo así: “Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.” El Bushido, la tradición guerrera-espiritual de los Samurai del Japón feudal lo expresó de una forma aún más escueta: “El que sabe y no hace, no sabe,” es decir, resaltando la soberbia e hipocresía de aquellos cuyo conocimiento permanece teórico pero que ni actúan ni viven de acuerdo a sus creencias y pláticas.
Una de las más inspiradas enseñanzas en este aspecto lo ofrece Jesús en su renombrada “Parábola del Buen Samaritano.” Esta parábola se ofreció con motivo de un instruido en las escrituras judaicas que se propuso retar a Jesús durante una de sus enseñanzas. El desafiador comienza pidiendo al Maestro que si le podría indicar el camino a la “vida eterna.” Reconociendo el alevoso propósito tras la pregunta, Jesús evade la encerrona preguntándole, “¿qué dice
Pero el letrado no se daba por vencido, y presionó de nuevo al Maestro pidiéndole que diera su interpretación de la palabra “prójimo”; esta pregunta da motivo a la famosa alegoría del Buen Samaritano, que se resume así:
“Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y
cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron,
dejándole medio muerto. Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino,
y viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y
viéndole, también pasó de largo. Pero un samaritano, que iba de camino, vino
cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus
heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al
mesón, y cuidó de él. Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al
mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré
cuando regrese. ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del
que cayó en manos de los ladrones?”
La dimensión de la enseñanza es múltiple y propia de un gran Maestro. Por una parte Jesús está respondiendo no solamente a la pregunta sino también a la intención tras la misma, resaltando como dos ilustrados, el sacerdote y el levita, aun conocedores dela Ley
fueron incapaces de desviarse de sus respectivos caminos para involucrarse en
la necesidad de un ‘hermano’ judío: el que sabe y no hace no sabe. Por otra
parte vemos que es el samaritano, enemigo declarado de los judíos e ignorante
de la Ley , quien
con sus actos mejor ilustra el significado de la palabra de Dios.
La dimensión de la enseñanza es múltiple y propia de un gran Maestro. Por una parte Jesús está respondiendo no solamente a la pregunta sino también a la intención tras la misma, resaltando como dos ilustrados, el sacerdote y el levita, aun conocedores de
Sin embargo hay algo mas que podemos sacar de provecho de esta enseñanza. El sacerdote y el levita obraron de acuerdo a la pregunta “¿qué será de mí si me paro a ayudar a este hombre?” mientras que el samaritano actuó conforme a “¿qué será de este hombre si yo no me paro a ayudarlo?” demostrando así, con hechos y no palabras, las bases fundamentales de una conciencia social.
Los tiempos en los que nos encontramos y los que amenazan por avecinar, precisan de una elevada concientización social: de acción y no sólo de comentarios analíticos ni de palabras inspiradoras. De ahí que MAMBA-RYU ha fundado “The Dragon Society” – un programa juvenil diseñado para dotar a nuestra juventud con las herramientas y los valores necesarios para que puedan superar “el barrio”, y no quedarse definidos por las influencias negativas tan dominantes en nuestra sociedad actual.
Pedimos así el apoyo y la participación de los padres, de los maestros, y de los miembros de la comunidad en general para que tomen interés en nuestro proyecto, asistan a nuestras pláticas, nos visiten en
Y para aquellos sacerdotes y levitas demasiado ocupados para desviarse de sus caminos, pero prontos para comentar sobre el estado deplorable de nuestras comunidades, les ofrezco el siguiente adagio, atribuido a muchas civilizaciones antiguas:
Cuatro cosas jamás vuelven:
La palabra hablada,
La flecha lanzada,
La vida pasada,
Y la oportunidad desperdiciada.
Y en MAMBA RYU tenemos nuestro Código de The Dragon Society:
Si yo no soy para mí, ¿quién será?
Si soy solamente para mí, ¿qué soy?
Si no ahora, ¿cuándo?
Si no yo, ¿quién?
Si no aquí, ¿dónde?
He Dicho. Así Es. Y Así
Será.
ANOTACIONES PARA EL 30 DE DICIEMBRE, 2010
88. Nuevo blog: http://www.eltaodemamba.blogspot.com/
Basado en el seminario-taller, “Introducción a la Estrategia Existencial
de MAMBA.” Un blog en el cual se ira añadiendo progresivamente el contenido del
programa para todos aquellos que quieren obtener una perspectiva panorámica de
MAMBA.
He Dicho. Así Es. Y
Así Será.

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