64. Titulo de la Anotación : El
Estratega KAIZEN: Agente del Orden en un Sistema en Caos.
RESUMEN EJECUTIVO:
El propósito del
“Estratega KAIZEN” – neologismo derivado de la “Estrategia Existencial”, y
asociado a “Maestros KAIZEN”, de MAMBA-RYU – es el de adentrarse en los
procedimientos de una “entidad operativa” (organización empresarial, equipo
deportivo, hogar/familia, relación de pareja, o a un solo individuo), para
llevar a cabo una serie de procesos que abarcan desde:
1)
un análisis inicial del
estado actual de la entidad operativa (¿cómo están las cosas?);
2)
una descripción detallada
de dicha entidad con KAIZEN en efecto (¿cómo deberían/podrían estar
las cosas?);
3)
un plan de implementación
de los pasos necesarios para la transformación propuesta (¿cómo cambiamos?);
y finalmente
4)
una estrategia
para evaluar y mantener efectivos los cambios implementados y propuestos
anteriormente (¿cómo mantenemos, propagamos, y acrecentamos el cambio –
KAIZEN en la entidad?).
Los cuatro son los
pasos cardinales de un Estratega KAIZEN.
EVOLUCIÓN DE LA DISCIPLINA DE “ESTRATEGA
KAIZEN”
Aunque de reciente denominación,
en realidad la disciplina del Estratega KAIZEN tiene décadas de
incubación. La historia de su evolución como disciplina ilumina mucho tanto
sobre la esencial originalidad de sus métodos y objetivos, como de la amplitud
y profundidad de sus objetivos – y de mis calificaciones particulares para su
creación y aplicación.
Los orígenes del Estratega
KAIZEN remontan a la integración de varias disciplinas, algunas que llevo
cultivando desde mi infancia, otras más recientes. La primera de estas
disciplinas consiste en el estudio sistémico de animales en su ambiente, es
decir en la zoología y en la ecología integradas. Mi fascinación por la fauna
de diversos climas, terrenos, y geografías me llevó a entender en términos de
especies animales lo que mucho más tarde aplicaría a seres humanos: la
inherente relación entre el individuo y sus circunstancias sociales y ambientales.
Comprendí, por ejemplo, que cada ecosistema consistía a su vez en una serie de
innumerables nichos, o micro-ecologías, y que cada uno reflejaba las intricadas
relaciones de interdependencia entre especies de animales, de plantas, y de
bacterias – todas “entidades operativas” – que se habían adaptado
evolutivamente a convivir entre sí y para lidiar con las condiciones geológicas
y climatológicas de su medio ambiente.
Mientras que Charles Darwin dio
en el clavo con el concepto de la evolución, estaba radicalmente equivocado en
cuanto a su premisa de que le evolución operaba según la “supervivencia del
más hábil” – la evolución, de hecho, consiste fundamentalmente en todo lo
contrario, es decir, en la “desaparición del más débil.” No se trata de
que solamente “sobrevivan” (léase: “aprueben”) los alumnos que sacan nueves y
dieces, sino que se eliminan (“suspendan”) a todos que sacan menos de un seis:
no es lo mismo, es distinto (sólo preguntad a los que sacan seises, sietes, y
ochos, ¿cuales de los dos criterios prefieren que se aplique?). Por lo tanto,
lo que encontramos en un dado nicho ecológico no son necesariamente las mejores
adaptaciones posibles, sino de todas las posibles aquellas cuyos ancestros
lograron cumplir con el requisito mínimo (“aprobar”): haber sobrevivido lo
suficiente para propagar sus genes. De ahí que este mundo esté bien lejos de
ser el más perfecto de todos los mundos posibles; también explica, por ejemplo,
que en todo campo y en toda disciplina humana exista tanta disfunción y
mediocridad.
Otro concepto muy importante que
aprendí del estudio de la zoología e ecología combinadas y que forma una parte
integral del arsenal de conocimiento del Estratega KAIZEN es el concepto de la homeostasis.
La homeostasis es un término que se refiere a los esfuerzos internos del
organismo de mantener un funcionamiento de ciertos niveles fisiológicos dentro
de niveles óptimos (pH de la sangre, temperatura del cuerpo, presión sanguínea,
concentración de gases y electrolitos en la sangre, etc.) saliendo de los
cuales la “entidad operativa” dejaría de ‘operar’, es decir, moría. Cada
“entidad operativa”, desempeñando sus funciones biológicas o sociales dentro de
su ecosistema, se esfuerza por la manutención de homeostasis dentro de un
contexto de variabilidad externa marcados por cambios mas allá de su control en
cuanto a la temperatura, la humedad, el horario e intensidad de la luz solar,
la disponibilidad de alimentos, la presencia de depredadores, etc... La vida
misma consiste en una pugna – una batalla diaria – entre la variabilidad
externa al individuo y la necesidad del mismo de lograr mantener las
condiciones de su fisiología interior entre límites bien establecidos. Su
supervivencia se basa en su capacidad de adaptarse a sus condiciones externas,
o de transformarlas, para mantener esas condiciones homeostáticas tan
imprescindibles.
La relación dinámica entre el
espécimen y su nicho ecológico ofrece grandes oportunidades metafóricas y
alegóricas para el estudio de las entidades operativas humanas y de su
transformación, ya que pone un énfasis en la relación sinérgica
(interrelacionada, cooperativa, inmiscuida) entre dicha entidad operativa y su
ambiente y viceversa, claro. La introducción, por ejemplo, de una especie ajena
a un ambiente con frecuencia tiene resultados ecológicos devastadores. Ej., la
introducción en Australia del conejo que al encontrarse sin depredadores
naturales se propagó – como lo hacen los conejos – en progresiones geométricas
devastando el equilibro ecológico de áreas vastas del continente australiano.
Luego la introducción de la mixomatosis para contrarrestar la plaga de conejos,
produjo peligros a la salud pública debido a proliferación de innumerables
cadáveres de conejos tirados por el campo australiano. Moraleja: cuando se
pretende alterar un solo parámetro de un sistema hay que pensar detalladamente
en las consecuencias a largo plazo de este cambio, entendiendo tanto al sistema
como al factor que se va a cambiar. Puesto que en última instancia el objetivo
fundamental del Estratega KAIZEN es la transformación de la “entidad operativa”
y ésta con frecuencia consiste en un conjunto de individuos, el estudio de cada
individuo, de las relaciones entre todos, del conjunto como tal, y de la
relación del conjunto con el contexto en el que así mismo se desenvuelve es
indispensable: esta forma de pensar se denomina “pensamiento o
análisis sistémico”.
Otro ejemplo zoológico-ecológico
de una entidad operativa: la manada del canis lupus. Para entender a la
manda de lobo se precisa estudiar tanto al individuo como el funcionamiento del
mismo dentro del grupo: ¿Qué propósito cumple la manada para la especie?
¿Cuáles son sus estratagemas de caza? ¿Cuál es el propósito de la jerarquía,
cómo se establece y cómo se mantiene? ¿Cuál es la relación de la manada con la
variabilidad de las estaciones del año en términos de migración o cambios
dietéticos?; ¿Sobre cuales animales depreda la manda y cuales son sus enemigos
naturales? ¿Cuál es el tamaño del territorio típico? También hay que apreciar
las adaptaciones de la especie a diversos ecosistemas – bajo que condiciones
ecológicas prolifera, etc. Todo eso, además de otro sinfín de detalles
biológicos en cuanto a la susceptibilidad natural de la especie a parásitos y
enfermedades genéticas, etc. Solamente armado con esa perspectiva
multidimensional analítica puede uno comenzar emprender un estudio que le vaya
a llevar a un entendimiento de la manada del lobo. En resumen, para entender a
la manada hay que estudiar al individuo en relación a la misma (su grupo
social), a los otros animales y plantas con los cuales comparte territorio, a
las adaptaciones de la especie a su medio físico, geológico, y cuales son los
dominios en los que existe y en que densidad. Hace falta lo que se denomina un análisis
sistémico.
El modelo del lobo es muy útil
para el estudio del ser humano ya que es paradigmático por dos motivos
fundamentales: 1) organización en unidades sociales jerárquicas impulsadas por
la causa común de la ‘supervivencia’ (en el caso humano, liberalmente
definida), es decir una identidad colectiva que en gran parte
define nuestra identidad individual, y 2) que logra sus objetivos
de acuerdo a estrategias. Al igual que los lobos, los seres
humanos tenemos una doble identidad colectiva e individual y
somos seres que disponemos de estrategias para nuestra
supervivencia.
HOMO IMAGINATIO:
La semejanza al lobo es en
principio válida – tan válida que guardamos lobos genéticamente seleccionados
através de generaciones como mascotas en nuestras casas ya que son los animales
que más se conforman a nuestra propia estructura familiar. De hecho durante la
mayoría de nuestro proceso evolutivo vivimos en unidades familiares-funcionales
jerárquicas operando de forma no muy disimilar a una manda. Sin embargo, en un
proceso que culminó hace unos 60,000 años con la evolución de la mente-cerebro
del Homo Sapiens Sapiens – del ser humano actual, moderno – algo
extraordinario ocurrió que nos emancipó de la mismas fuerzas evolutivas que nos
forjaron: la evolución de la imaginación humana.
La imaginación es un fenómeno a
cuya investigación yo dedicaría gran parte de mi carrera académica y
profesional a partir de 1992 y hasta la presente fecha, incluyendo dos tesis de
“Masters”, una en el campo de la antropología-literatura (editada y publicada
en la revista antropológica “Shaman”), y otra en las neurociencias cognitivas
(publicada en la prestigiosa “Journal of Mental Imagery”); culminando en la
creación de dos extraordinarios programas dedicados a su estudio: la “La Psicología de
la Imaginación :
Desde el Chamanismo al Don Quijote” y el programa más actualizado, “Identidad,
Realidad, e Imaginación.” Mis estudios en este campo me llevarían a
convertirme en profesor universitario de las Religiones del Mundo, a la
profesión de Hipnoterapeuta Clínico, certificado por varias agencias
incluyendo la facultad de medicina de UCSD; a artículos internacionalmente
reconocidos y publicados en una enciclopedia antropológica y en revistas de
hipnosis; y a la creación de mi propio curso sobre la Psicología de
la Religión
que incluye un módulo sobre el fundamentalismo el terrorismo religioso.
En mis artículos en revistas
académicas, y en mis cursos y seminarios defino a la imaginación como una
capacidad de la mente-cerebro que se manifiesta como un agregado de lo
siguiente:
1. La facultad de
la mente que representa las imágenes de las cosas reales o ideales.
2. La aprensión
falsa o juicio de algo que no hay en realidad o no tiene fundamento.
3. Una imagen
(mental) formada por la fantasía.
4. La facilidad
para formar nuevas ideas, nuevos proyectos, etc.
La imaginación evoluciona como
la herramienta cognitiva que permite al ser humano hacer algo que ningún otro
animal ha logrado hasta ahora: en vez de adaptarse a las exigencias de su
ambiente, adaptar su propio ambiente a sus necesidades. En gran medida, y de
forma insólita, el ser humano crea su propio ambiente, y a esa creación la
denominamos cultura y civilización. La imaginación habilita el
lenguaje, la religión, el arte, la tecnología, las ciencias, la filosofía, la
arquitectura – todo lo que nos viene a distinguir como seres humanos. No
obstante, no hay mal que por bien no venga. Con el desarrollo de la imaginación
el ser humano experimenta, y sufre, ciertos cambios existenciales que lo
separan, alienan en términos marxistas, definitivamente de los demás
seres de la naturaleza, incluyendo de sí mismo. Con la imaginación surgen tres
fenómenos que tipifican la existencia humana:
1) El imperativo
psicológico hacia la búsqueda de una satisfacción y serenidad mental (o
‘espiritual’), es lo que algunos llaman “la felicidad”, la satisfacción
personal, o la eudaimonía para los antiguos griegos,
2) La ‘maquinaria’, el
órgano cerebro-mental que nos exige el uso de nuestras facultades cognitivas
para lograr nuestros propósitos, es decir, la predisposición – sino obsesión –
hacia el pensamiento estratégico; y finalmente e íntimamente
relacionado a los anteriores.
3) El impulso a dar significado
a la vida o significación existencial, que abarca y
concierne cuestiones de Identidad y de Misión de
vida.
EL ESTRATEGA KAIZEN
Y
Estos tres factores:
satisfacción personal, participación estratégica y significación
existencial – “
La necesidad de que
Dicho de otra forma,
y en definitiva, nuestro bienestar mental, complejo cuanto es, es en gran
parte tan fundamental para nuestra supervivencia como lo pueda ser nuestra
homeostasis fisiológica, imperativo que compartimos con el resto de los seres
vivos.
|
La “Terna KAIZEN” es
precisamente el resultado del camino evolutivo del ser humano que pasa de
adaptaciones fisiológicas al medio ambiente, a la creación de un medio ambiente
manufacturado – la cultura y la civilización – hecha a su propia medida,
teniendo después que convivir con los problemas consecuentes de una mala
planificación.
Cualquier empeño humano que
abarque porcentajes importantes de nuestro tiempo, como lo son el trabajo o la
familia, ambos integrales a nuestra “modalidad de manada,” en la medida en la
que no satisface estas exigencias y no queden impregnadas de esta dimensión
integral, resultará deficiente a disfuncional en su capacidad para aprovechar
el potencial y el ánimos de sus participes. La entidad operativa KAIZEN, a
parte de ser eficaz (lograr sus objetivos) y eficiente (lograrlos
con el mínimo esfuerzo o gasto posible), debe estimular el desarrollo de la
“Terna KAIZEN”, convirtiendo las tareas no solamente en propósitos hacia una
meta final, sino en procesos para el cultivo de la Terna KAIZEN.
HOMO ESTRATEGOS:
La estrategia, palabra que
deriva del griego “strategos” o “general”, es simplemente el arte y la
ciencia del generalato, de la disposición de tropas, recursos, y
armamento para imponer la voluntad sobre el enemigo. En términos más generales la
estrategia es la disciplina, el arte y la ciencia de conseguir lo que se quiere
partiendo de lo que se tiene: máximo empleo de recursos disponibles para
lograr un objetivo, cumplir una misión, alcanzar un destino, etc.
La estrategia como disciplina
formal surge de la guerra, es decir, de las artes marciales, siendo El
Arte de la Guerra
del antiguo Sun Tzu, el manual estratégico por excelencia. No obstante, hoy en
día la palabra ‘estrategia” se combina con casi cualquier disciplina humana:
estrategias económicas; estrategias políticas; estrategias de mercadeo;
estrategias deportivas; estrategias de interrogación; estrategias
hipnoterapeuticas; estrategias psicológicas; estrategias de implementar KAIZEN
en una entidad operativa, etc.
Mientras que muchos animales
demuestran aspectos de la facultad de la imaginación – la formulación de planes
en sus espacios mentales para luego implementarlos de forma conductual –
ninguno presenta nada tan remotamente desarrollado como la imaginación humana;
y mientras que lobos y otros muchos animales son ‘estratégicos’, solamente
nosotros, por ejemplo, jugamos al ajedrez - el juego occidental de
estrategia por excelencia.
Menciono el ajedrez porque fue
entonces, antes de mis cuatro años de edad, que comenzó mi fascinación por la
estrategia como un disciplina verdaderamente inédita, y que continúa hoy en día
con mi programa de Centro de Juegos Estratégicos (ajedrez y go) y mi
programa de “Maestros de Estrategia” donde se estudian los principales clásicos
estratégicos de la historia mundial. ¿Y fundamentalmente, en qué consiste la
estrategia? La estrategia consiste esencialmente en el arte y la ciencia
de tomar decisiones. A las personas les motiva el sentirse que pueden
tomar decisiones en su lugar de trabajo o al menos hacer sugerencias que puedan
llegar a influir sobre el proceso estratégico de la empresa.
ANÁLISIS DE SISTEMAS:
En el caso modelo vimos que para
entender la manada de lobos hacia falta realizar un análisis sistémico, es
decir, un estudio no solamente de la entidad operativa, sino de sus componentes
y la vez que del ambiente en el que se desenvuelve. Mientras que el estudio de
la zoología/ecología iniciaron en mi desarrollo un entendimiento de la
necesidad del pensamiento sistémico, mi carrera profesional como
programador/analista y analista de sistemas, junto con mi preparación académica
en los campos de la informática y de la inteligencia artificial formalizaron el
proceso. Como analista de sistemas un tiene que entrevistar al cliente y llevar
a cabo una investigación correspondiente de su organización para desarrollar un
proyecto para la automatización de sus procesos empresariales, comenzando con
1) un análisis de requerimientos, 2) unas especificaciones funcionales, 3) un
diseño del sistemas, 4) la implementación del mismo en un lenguaje de
programación apropiado. El poder, por ejemplo, esquematizar el flujo
operacional de la empresa facilita tremendamente la identificación de
embotellamientos y de ineficiencias operacionales, cuya eliminación resulta
indispensable para la transformación KAIZEN de la entidad operativa.
PERSPECTIVA CLÍNICA:
Pero sabemos que el KAIZEN que
es el verdadero KAIZEN no se basa simplemente en la eliminación de
ineficiencias o en el reemplazamiento de procesos ineficaces: hace falta
también, o quizás sobre todo, lidiar la Terna KAIZEN , es decir,
con la dimensión de las expectativas, necesidades, y motivaciones humanas. En
ese aspecto puedo hacer mucho hincapié de mi aprendizaje durante mis estudios
doctorales de psicología clínica y de salud, a la vez que durante las miles de
horas trabajando como hipnoterapeuta, como de terapeuta individual, grupal,
familiar, de pareja, e juvenil/infantil.
La aplicación o implementación estratégica
del KAIZEN en una “entidad operativa” requiere cuatro fases:
1.
Una fase de análisis inicial en
la que se evalúan:
a.
los recursos principales
de la organización – los empleados – en términos no solamente de su
competencia y potencial, sino de su motivación por desempeñar las
funciones de su empleo, de participar en la organización,
b.
la organización empresarial en
términos de la claridad de su visión, de la eficiencia y eficacia de sus
operaciones,
c.
la cultural del organismo empresarial en
cuanto a
i.
las políticas, prácticas,
y tradiciones que fomentan y facilitan la contribución de los empleados
hacia la constante mejora del funcionamiento empresarial, de su sistema de
reconocimientos y recompensas, y de cómo fomenta un “espirit du corps”
entre su personal, y
ii.
en cuanto a la medida en
la que la empresa crea un ambiente en el cual la función laboral se
convierte no solamente en un medio de sustento económico, sino de
autorrealización personal.
2.
Una fase de visión en
la que se construye una diseño detallado de la empresa en la que se ha
convertido en una entidad operativa KAIZEN. Se precisa conceptualizar – “envisionar”
– a la entidad operativa transformada aprovechando aspectos de las
contribuciones de los empleados o miembros,
3.
Una fase estratégica, de
planificación de cambios, de implementación de nuevos programas, de pólizas, de
educación en el concepto KAIZEN a nivel personal, organizacional, y cultural.
4.
Una fase de misión implementación-mantenimiento y retroalimentación.
RESUMEN:
Muchos se fascinan por el
milagro japonés, pero se extrañan de por qué el kaizen industrial fracasa en
obtener resultados semejantes a los obtenidos en Nippon. Lo que no captan
entender es que el KAIZEN consiste en un enfoque que transforma la cultura empresarial
de por sí, no solamente los medios de producción o distribución, sino las
expectativas, actitudes, y esquemas mentales sobre todo de la dirección para
abajo. El KAIZEN se implementa de abajo hacia arriba, pero se aprueba y apoya
desde arriba hacia abajo.
Dos puntos que el líder KAIZEN
tiene que saber valorar:
- Hay que liderar por ejemplo propio,
exigiendo la perfección a sí mismo, pero aceptando la excelencia en los
demás.
- El proverbio japonés: “Cuando el pez
apesta, es que se pudre de la cabeza para abajo”, que significa que
la cultura organizacional refleja la psicología de su líder. Si el
líder tiene KAIZEN, así lo manifestará su organización.
Y hay dos perspectivas que TODOS
en una organización KAIZEN tienen que adoptar:
- Si no contribuyes a la solución ERES
el problema.
- Si no estas remando el barco, eres parte
del peso muerto que lo hunde.
He Dicho. Así Es. Y
Así Será.
65. Son las 18:00
horas del domingo por la tarde. Ayer y hoy tomé tiempo para reagrupar mis
fuerzas, mientras que ambas computadoras de la casa estaban marchando a tope
subiendo nuevos videos. No puedo decir que descanse, de hecho, puedo asegurar
que no hubo mucho pero a veces un cambio de ritmo, de dirección es tan útil
como un descanso. Los proyectos del Ryu aceleran al igual que los programas de
MAMBA. Se puede sentir como el momento acentúa. Las preguntas, por ejemplo, de
mis alumnos presentes en el Instituto para los seminarios de Maestros
KAIZEN/Bitácora de Shodai son cada vez más y más sofisticados, más profundos, más
exigentes. Ayer y hoy me “empapé” de “Cine con Sabiduría” viendo a “El Libro de
los Secretos” (alias “El Libro de Eli”) y la serie “Roma.”
Quisiera compartir
algo del “Libro de los Secretos,” algo más personal tal vez de lo que
acostumbro. Siento una gran identificación con el personaje principal; claro,
el hecho de que sea protagonizado por Denzel Washington uno de mi actores
favoritos sin dudas contribuye; pero bromas aparte hay algo gran afiliación
personal con el personaje que radica sobre todo con las ultimas escenas del
libro en las cuales, muriendo ya, comunica con su Dios y dice las siguientes
palabras (traducción mía):
Querido Señor:
Gracias por darme la fuerza y
la convicción para completar la tarea que tú me confiaste. Gracias por guiarme
por el sendero derecho y recto a través de todos los muchos obstáculos en mi
camino y por mantenerme resoluto cuando todo a mí alrededor parecía perdido.
Gracias por tu protección y por tus muchos signos por el camino. Gracias por
cualquier bien que haya yo hecho, y lamento mucho el mal. Gracias por la amiga
que hice; por favor cuídala como me guardaste a mi. Gracias por finalmente
dejarme descansar, estoy tan cansado. Pero me voy ahora sabiendo que he cumplido
con el tiempo que tuve sobre esta Tierra. Luché la buena lucha; terminé la
carrera; mantuve la fe.
19:23. Ante la
profundidad de las anteriores palabras me quedé mudo, decidiendo meditar y
descansar antes de continuar en mi propósito de comentarlas, de compartir con
vosotros lo que significan para mi. ¿Cómo comenzar? Evidentemente todo aquel
que me conoce sabe que lo de Dios está de sobra en las palabras de este
personaje, pero si recalcan demasiado en esa abismal pero negligente diferencia
habrán perdido por completo la esencia de lo que significa ser Shodai J. A.
Overton-Guerra, maestro-fundador de MAMBA-RYU.
Cuando el medico
pronunció mi sentencia de muerte hace ya unos 3 años y medio, los pensamientos
que fluyeron por mi mente eran, salvo las referencias a un intermediario
superior, casi idénticas – con la excepción de que no había terminado lo propuesto.
Hoy, en posesión de mi Gran Entendimiento que trato de compartir en todo
momento como si fuese una carga insoportable de la cual tengo que desprenderme,
busco solamente eso, un final en el cual pueda, al igual que Eli, decir:
A nadie en particular, a la
benigna indiferencia del Cosmos, a los amigos y familiares que me apoyaron en
mis momentos de necesidad, a los ancestros que sobrevivieron las innumerables
durezas para que yo tuviera ocasión de ser,
Agradezco a la oportunidad y al
Gran Entendimiento que me llevaron a crear mi Misión, y a la fuerza, la
circunstancia y la convicción que me permitieron desempeñarla.
Agradezco al Gran Entendimiento
por haberme guiado por el sendero recto y estrecho a través de todos los muchos
obstáculos en mi camino, y por haberme mantenido resoluto cuando todo a mí
alrededor parecía perdido.
Agradezco al Gran Entendimiento
por la protección interior que me otorgó y por la clarividencia que me ofreció
para ver los muchos signos aún en la oscuridad del camino.
Agradezco al Gran Entendimiento
por cualquier bien que haya hecho y pido perdón a todo aquel ser que le haya
lastimado – no fue mi intención. Doy gracias al Azar de la Decisión , y al Azar de la Ocasión , por las amistades
que tuve; espero que su encuentro conmigo haya sido de aún mayor beneficio para
ellos que lo fue para mí.
Agradezco al Tiempo que se
acaba por el descanso que he logrado, estoy repleto de satisfacción y vacío de
mayor intención; y me desintegro al Gran Vacío sabiendo que cumplí con la Misión que me otorgué en la
vida. Luché la buena lucha, acabé la larga carrera, cumplí hasta morir.
He Dicho. Así Es. Y
Así Será.
ANOTACIONES PARA EL 7 DE OCTUBRE, 2010
66. El otro día un
discípulo mío me mandó por correo electrónico una poesía de uno de los grandes
poetas españoles de la Siglo
de Oro español, Calderón de la
Barca , sobre los valientes Tercios Españoles. Pedro Calderón de la Barca , nacido en Madrid el 17 de enero de
1600 y muerto en la misma ciudad de su nacimiento el 25 de mayo de 1681 fue
un militar, escritor, poeta, de forma similar a Cervantes. Lamentablemente en
el estudio de la literatura no se ponen énfasis suficiente en el historial
marcial de ciertos grandes escritores que, como Cervantes y Calderón,
ejemplifican la tradición de la pluma y la espada, de la sensibilidad y el
genio artístico y la fuerza de carácter del hombre de armas disciplinado. Es
una gran lastima, porque con ello se pierde gran parte de la dimensión que
aportan estos hombres como modelos de hombría, fomentándose así la idea falsa
de que un hombre de porte y fuerza tenga que ser un bruto insensato, o que un
hombre de sensibilidad poética y culto en las artes de la belleza tenga que ser
débil y delicado: nada esta más lejos de la verdad. Es menester de hombres – no
de señoritos delicados y mimados – ser ambas cultos de palabra y letales con el
acero. Para aquellos flacos de valor y débiles de corazón que encontráis
extremo en nuestro lema “Cumplir o Morir” sabed que nuestra dedicación al
honor, a la disciplina, y a la autoexigencia nos viene de una gran tradición.
Aquí en el Ryu, como en los Tercios, eres lo que haces, y tu identidad es tu
justo merecido – y al final, es cierto, MAMBA-RYU no es más que “una religión de hombres honrados.” He
aquí lo que Pedro Calderón de la
Barca tuvo que aportar sobre el soldado de los Tercios
españoles:
El soldado español de los Tercios
Este ejército que ves
vago al hielo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda,
sino por la que el adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira como procede.
Aquí la necesidad
no es infamia; y si es honrado,
pobre y desnudo un soldado
tiene mejor cualidad
que el más galán y lucido;
porque aquí a lo que sospecho
no adorna el vestido el pecho
que el pecho adorna al vestido.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos.
Aquí la más principal
hazaña es obedecer,
y el modo cómo ha de ser
es ni pedir ni rehusar.
Aquí, en fin, la cortesía,
el buen trato, la verdad,
la firmeza, la lealtad,
el honor, la bizarría,
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humildad y la obediencia,
fama, honor y vida son
caudal de pobres soldados;
que en buena o mala fortuna
la milicia no es más que una
religión de hombres honrados.
Este ejército que ves
vago al hielo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda,
sino por la que el adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira como procede.
Aquí la necesidad
no es infamia; y si es honrado,
pobre y desnudo un soldado
tiene mejor cualidad
que el más galán y lucido;
porque aquí a lo que sospecho
no adorna el vestido el pecho
que el pecho adorna al vestido.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos.
Aquí la más principal
hazaña es obedecer,
y el modo cómo ha de ser
es ni pedir ni rehusar.
Aquí, en fin, la cortesía,
el buen trato, la verdad,
la firmeza, la lealtad,
el honor, la bizarría,
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humildad y la obediencia,
fama, honor y vida son
caudal de pobres soldados;
que en buena o mala fortuna
la milicia no es más que una
religión de hombres honrados.
¡CUMPLIR O MORIR!
He Dicho. Así Es. Y
Así Será.
ANOTACIONES PARA EL 9 DE OCTUBRE, 2010
67. Hace un par de
días tuve el siguiente intercambio con mi hijo Jimmy:
³ “Hijo,
quiero que sepas que hasta a mi a veces hay cosas que me tocan hacer que me
desaniman.” (En referencia a otra moción que tengo que redactar en la incesante
batalla por la custodia de sus hermanos pequeños.)
³ “¡Es bueno saber que aún eres humano, aunque
solamente sea de vez en cuando!” respondió riéndose.
³ “Para ti será bueno saberlo, y
por eso te lo comparto porque sé que es bueno que lo sepas. Yo, personalmente,
podría pasar totalmente de ese defecto en mi carácter.”
³ “¿Cuál
defecto? ¿El ocasionalmente mostrar las debilidades de un ser humano?”
³ “¡De
ese mismo precisamente!,” respondí con una sonrisa.
Ante todo el “Gran
Entendimiento” nos ofrece una clara percepción y un sentido del humor con
respecto a nuestras propias limitaciones y defectos – no una total ausencia de
los mismos. La moción quedará redactada y ante la Corte antes del plazo límite;
de eso no cabe duda.
ANOTACIONES PARA EL 20 DE OCTUBRE, 2010
68. Titulo de la Anotación : “Liderazgo, autoridad,
responsabilidad, y consecuencias.”
Me acuerdo de cuando era chaval,
no sé exactamente que edad tendría si 9, 10 u 11 años, y con el motivo del
estudio de la historia de las conquistas de España bajo el rey Fernando de
Aragón en Nápoles, oí por primera vez la siguiente historia de cuando el rey le
pidió cuentas por los gastos incurridos a un tal don Gonzalo Fernández de
Córdoba, mejor conocido y reconocido como el Gran Capitán. La anécdota
de la respuesta al rey quedó redactada, y seguramente exagerada, de esta forma:
Por picos, palas y azadones, cien millones de
ducados; por limosnas para que frailes y monjas rezasen por los españoles,
ciento cincuenta mil ducados; por guantes perfumados para que los soldados no
oliesen el hedor de la batalla, doscientos millones de ducados; por reponer las
campanas averiadas a causa del continuo repicar a victoria, ciento setenta mil
ducados; y, finalmente, por la paciencia de tener que descender a estas
pequeñeces del rey a quien he regalado un reino, cien millones de ducados. {Énfasis añadido por mí.}
La
anécdota queda grabada en la mentalidad española bajo la expresión “entre
picos, palas, y azadones cien millones” en respuesta desafiante a las
exigencias de la autoridad y apela a la soberbia y arrogancia correspondiente a
la cultura española, legado psicológico-cultural bien difundido entre los 300 y
pico de millones de García, González, Hernández, López, Fernández, Pérez,
Ramírez, Rodríguez, etc., que componen la denominada Hispanidad. Corresponde no
poco a otra expresión muy española: debajo de mi manto al rey mato.
¿Qué
bicho le ha picado hoy al gruñón (o al “enojón” como dicen por aquí en la
antigua Nueva España) de Shodai” para que nos salga con esto? Bien. Os lo
diré. Hay
cosas que la verdad, me irritan. De hecho, cuando lo pienso, hay muchas cosas
que me irritan, pero bueno, aquí comentaré sobre una en particular: la falta de
responsabilidad y la falta obligación de rendir cuentas que tanto caracteriza a
organizaciones – familias, comercios, gobiernos, etc. – de hoy en día.
¿Ejemplo? La empresa petrolera BP es responsable por uno de las mayores
catástrofes ecológicas del mundo y sin embargo NADIE está bajo pena de cargos
criminales por su corrupción e irresponsabilidad, sino todo lo contrario, no
hay falta de senadores y congresistas con sus intereses creados que defiendan a
la BP contra
sanciones económicas. Pero ese es el mundo de la política donde, por ejemplo,
la industria tabacalera en los EE.UU. puede matar a casi medio millones de
ciudadanos al año y operar con plena impunidad – ¿será por lo miles de millones
de $ que pagan al gobierno cada año? – pero un pobre desgraciado le pillan con
unos gramos demás de marihuana – que nunca ha sido directamente responsable por
la muerte de nadie – y le arruinan la vida; dejemos ese tema para FITA (Frente
de Inteligencia, Temas de Actualidad) que hay mucha tela para cortar ahí, y
fijémonos en algo más local, más personal, más familiar: el consentimiento que
los padres y madres fomentan a sus hijos que conlleva ni nada mas ni nada menos
a una falta de respeto por la autoridad y a una falta de responsabilidad
personal. Estos señoritos y señoritas (léase, niños y niñas
“chípil”) nunca contarán con más logros a su favor que ser portadores de nombre
y apellido, es decir, comer y ocupar espacio, puesto que no aprenden nada de honor,
nada de deber, nada de lealtad, nada de respeto, y mucho
menos de responsabilidad y que exigen – y reciben – privilegios
como si fueran derechos.
“Entre picos palas y azadones…”
Pues sí, como dije, me acuerdo bien de chaval, ¿qué tendría, 8, 9 o 10 años?,
cuando primero oí esa frase en clase de historia. ¡Mis compañeros y yo ya nos
imaginábamos como el Gran Capitán mismo, rodilla hincada, cabeza doblada, pero
desafiante ante el mismísimo Rey! ¡Qué tío! ¡Qué macho! Sí, es cierto. “¡Qué
tío! ¡Qué macho!” Pero lo que no tan fácilmente se recuerda es ese
detallito de “a quien he regalado un reino”.
Es decir, para ser “Gran” en cualquier cosa y poder responder de “picos y
palas” al rey hay que ganárselo primero: las campañas de don
Gonzalo Fernández de Córdoba y sus Tercios en Italia (sí, estamos de Tercios
últimamente) fueron victoriosas y culminaron con la conquista del reino de
Nápoles a finales de 1506. Y aún pudiendo haberse declarado a sí mismo como
monarca en los territorios conquistados Don Gonzalo fue leal a su rey: súbdito
competente, dedicado, exitoso y leal. Lamentablemente en la mentalidad
de demasiados lo que queda es el desafío del Gran Capital como eje
central de su “grandeza” (léase “bajeza”), y no la lealtad y el cumplimiento; el
detallito de “a quien he regalado un reino” transforma la
aparente soberbia de “pico, palas, y azadones” en una altivez bien
merecida.
Muchos,
demasiados me acuerdo, categorizan las palabras atribuidas a don Gonzalo con
las de otro “Don,” también reconocido por su soberbia: don Juan Tenorio
de Zorilla:
Llamé al cielo y no me oyó
y pues sus puertas me cierra
de mis pasos en la tierra
responda el cielo y no yo.
y pues sus puertas me cierra
de mis pasos en la tierra
responda el cielo y no yo.
Si Don Gonzalo se atrevía con el rey, Don Juan es
más arrogante todavía: ¡desafiando al mismo Dios de los cristianos, judíos y
musulmanes! “¡Qué tío! ¡Qué macho!,” pensábamos. “¡Más que
el Gran Capitán!” Pues no; no exactamente:
Por donde quiera que fui,
la razón
atropellé
la virtud
escarnecí,
a la
justicia burlé
y a las
mujeres vendí.
Yo a las
cabañas bajé,
yo a los
palacios subí,
yo los
claustros escalé
y en todas
partes dejé
memoria
amarga de mí.
El
único “Gran” de Don Juan, aun siendo figura literaria, es el de Gran
Cabrón, y nada tenía que ver con el “Gran” del Gran Capitán.
No obstante es precisamente la “grandeza” de Don Juan la que se fomenta tanto
hoy en día cuando se crían a los hijos sin exigirles que respeten a sus padres
(sin respeto a la autoridad no hay orden); sin obligarles a que aprendan el valor
ganarse lo que reciben (la vida no les debe nada); sin que tengan
responsabilidades (criando ociosos y holgazanes); y criándoles sin aprender que
los actos antisociales acarrean consecuencias (solamente los criminales no
piensan en las consecuencias de sus actos).
Hoy en día se crían demasiados libertinos, holgazanes, y vividores como
Don Juan; pero, ¿cómo se cría un don Gonzalo en vez de un don Juan Tenorio?
Sencillo. Os lo diré con tres palabras: autoridad, responsabilidad,
y consecuencias. Veamos un ejemplo.
El libro de “El arte de la
guerra” le consiguió a Sun Tzu una audiencia con el rey de Wu que el dijo, “he
leído tu obra, ¿puedo poner tu teoría sobre el arte de la guerra a una pequeña
prueba?,” a lo que Sun Tzu respondió, “sí puede.” El rey de Wu preguntó, “¿Y
esta prueba podría aplicarse a mujeres?” “Sí se podría,” respondió Sun Tzu, y
como resultado 180 de las hermosas concubinas del rey fueron enviadas para
servir de prueba a las teorías de Sun Tzu.
Sun Tzu dividió a las
concubinas en dos compañías, con una de las concubinas favoritas del rey al
frente de cada. Después de que fueron equipadas con lanzas, Sun Tzu las
preguntó, “¿Supongo que sabéis la diferencia entre izquierda y derecha, y
adelante y atrás?” Las concubinas respondieron, “¡Sí, claro que sí!” Entonces
Sun Tzu continuó, “Cuando al son de los tambores se ordene ‘mirada al frente,’
mirad al frente. Cuando se ordene ‘izquierda,’ girad a la izquierda. Cuando se
ordene, ‘derecha’, girad a la derecha. Cuando se ordene, ‘media vuelta,’ girad
hacia atrás. Después de que sus órdenes estuvieran explicadas, apropiados
ejemplos ofrecidos, y una vez que las concubinas concordaron que entendían,
comenzaron las maniobras. Sun Tzu ordenó, ‘derecha,’ a lo que las concubinas
respondieron con carcajadas.
Con tremenda paciencia Sun Tzu
dijo, “Si las instrucciones y las órdenes de mando no fueron claras y
comprensibles entonces el general es el culpable.” Entonces repitió las
explicaciones varias veces más. Esta vez ordenó que los tambores señalaran hacia
la izquierda, y de nuevo las concubinas irrumpieron en carcajadas.
Entonces Sun Tzu declaró, “Si
las instrucción y las palabras de mando no son claras y comprensible, y si las
órdenes no se comprenden completamente, entonces el general es el culpable.
Pero si las órdenes son comprensibles y los soldados siguen desobedeciendo
entonces los oficiales son culpables.” Con eso mandó inmediatamente decapitar a
las dos mujeres que estaban al frente de las compañías.
El rey, que estaba viendo desde
lo alto de un pabellón, cuando observó que sus dos concubinas favoritas iban a
ser ejecutadas, se alarmó y mandó rápidamente el siguiente mensaje a Sun Tzu:
“Estamos muy satisfechos de la habilidad del general en el manejo de las
tropas. Sin estas concubinas ni la comida ni la bebida me sabría a nada. Es el
deseo del rey que no sean decapitadas.”
Sun Tzu respondió, “Habiendo
recibido la comisión del soberano de hacerme cargo de estas tropas, hay órdenes
que no puedo aceptar.” Inmediatamente después de que las dos concubinas que
decapitadas como ejemplos y asignó a las próximas dos fuesen promovidas como
lideres al frente de sus respectivos batallones.
Esta vez los tambores fueron
sonados de nuevo y la nueva maniobra comenzó de nuevo. Las mujeres desfilaron
con perfecta precisión y sin hacer un solo ruido.
Sun Tzu entonces mandó un
mensaje al rey de Wu que decía, “Su majestad, los soldados ya están bien
adiestrados y perfectamente disciplinados. Como soberano, puedes exigir de
ellos que atraviesen fuego o agua por usted y no le desobedecerán.” El rey
respondió, “Nuestro comandante debería cesar las maniobras y regresar a su
campamento. No queremos bajar e inspeccionar las tropas.” Con tremenda calma,
Sun Tzu dijo, “Al rey solamente le gustan las palabras pero no las sabe
convertir en acciones.”
El comentario que normalmente
acompaña a esta historia indica que el rey finalmente accedió, reconociendo la
destreza de Sun Tzu y apuntándole general, y que Sun Tzu ganó muchas batallas
para él.
Madres y padres, la moraleja es simple. Si queréis
que vuestros hijos e hijas sean como las concubinas de Wu, comportaros como el
rey – así se crían ‘Don Juanes’ y sus equivalentes en femenino. Si por lo
contrario queréis ‘Gran Capitanes’ aprended a ser como Sun Tzu aplicando vuestra
autoridad con disciplina y responsabilidad, y aplicando un sistema de castigos
y consecuencias que convertirán a las concubinas y mantenidas que tenéis ahora
de hijos e hijas en seres responsables, confiables y honorables del futuro.
He Dicho. Así Es. Y Así Será.
ANOTACIONES PARA EL 22 DE OCTUBRE, 2010
69. Todos ha veces
quisiéramos que la vida fuera de otra forma; quisiéramos tener algo más de lo
que queremos y bastante menos de lo que no deseamos. En esos casos tenemos que
recordar la diferencia entre el dolor y el sufrimiento: el dolor es finito
porque surge del cuerpo que es finito; el sufrimiento surge de la mente, y la
mente no tiene límites, por eso mismo el sufrimiento también es ilimitado.
He Dicho. Así Es. Y Así Será.
ANOTACIONES PARA EL 22 DE OCTUBRE, 2010
70. Hoy ha sido un día
en el que he paseado por las calles, viendo en detalle la miseria de las
personas, dejándome compartir el tremendo dolor que por ellas corre, y he
sentido una gran tristeza, un peso en el pecho y un nudo en la garganta. Hoy me
he sentido náufrago en mi isla de serenidad, rodeado de un océano de dolor, de
tristeza, de sufrimiento, de frustración, de miedo, de ira, y sobre todo de
falta de esperanza; hoy me he acercado a la orilla y empáticamente me he dejado
empapar por la miseria ajena.

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