lunes, 15 de octubre de 2012

ANOTACIONES PARA JULIO 2010


ANOTACIONES PARA EL LUNES, JULIO 26, 2010:

1. Título de la anotación: “Buenas noches Miko.”
                Las Tres Joyas del Budismo son el Buda, el Dharma, y el Sangha; sirven de modelo para cualquier organización con un maestro-fundador que promueve unas enseñanzas de superación y liberación y que trata de establecer una organización para divulgar, promover, e inculcar sus erudiciones. El Buda como maestro-fundador, como modelo humano de inspiración; el Dharma, las enseñanzas del Buda; y el Sangha, la comunidad de practicantes del Dharma y los de seguidores del Buda, representan juntos el refugio por excelencia del que sigue el camino del budismo. Se dice que el Buda y el Dharma son la misma cosa, el artista y su arte, el maestro y sus enseñanzas, de ahí que el Buda sea inmortal. Creo también que el Sangha y el Dharma asimismo son iguales, de ahí que tal vez podamos discernir otra gran terna, semejante a la de la Identidad, la Realidad y la Imaginación.

                El Buda, el creador, el modelo, es la Identidad; el Sangha, la comunidad de discípulos, de creyentes practicantes, son la Realidad del budismo; el Dharma, las enseñanzas del maestro-fundador, son la Imaginación. Si la Gran Terna de la Identidad, la Imaginación, y la Realidad constituyen el fundamento en el cual se desempeña la condición existencial humana, el conjunto de creador, enseñanza y comunidad, constituyen otra Gran Terna: la Gran Terna de la Liberación de la misma, es decir, un programa-proceso de superación al sufrimiento inherente en la condición existencial de nuestra especie. MAMBA-RYU no es una excepción, sino todo lo contrario.  MAMBA es el Dharma; MAMBA-RYU es el Sangha; y Shodai es el maestro-fundador.

                El primer paso en la creación de cualquier Gran Terna de Liberación es la formación del fundador. Hay una fórmula, una serie de patrones que son prácticamente arquetípicos; esos pasos ya fueron superados en el presente caso, alcanzando su culminación con mi Gran Entendimiento o Iluminación como maestro-fundador o Shodai – no todos los shodai fueron hechos iguales.

                El segundo paso es la codificación del programa de enseñanza en conocimientos teóricos, ejercicios, rituales, etc. Esa fase sigue en vías de desarrollo ya con varios libros y videos que estarán en el mercado en los próximos meses. “La Bitácora de Shodai: Volumen 1 – El Gran Entendimiento” y “Maestros KAIZEN” estarán disponibles para el otoño del 2010. Nuestro Dharma está bien representado en forma de blogs, videos o artículos diversos. En conjunto, corresponden a todos los programas de las Cinco Esferas de MAMBA.

                El tercero consiste en difundir, reclutar, motivar, organizar, etc., crear una organización internacional; eso requiere aptitudes, disposiciones, y conocimientos muy diferentes a los necesarios para completar los primeros dos pasos. En el tercero es donde está la gran dificultad ya que no depende de uno mismo. Los primeros dos se pueden desarrollar en dependencia mínima de contacto social puesto que de lo que más se precisa es de la dedicación obsesiva y apasionada primero del fundador, y después de sus sucesores – los “patriarcas” o “grandes maestros”.

                Históricamente estamos en los peores tiempos para transmitir algo que no ofrezca un beneficio material, o al menos económico, inmediato. El tremendo desafío para la transmisión de un programa de excelencia personal, de ‘despertamiento’, de liberación contrasta irónicamente con las igualmente numerosas oportunidades para la comunicación entre personas: la Internet, por ejemplo, de por sí sola ofrece posibilidades insólitas para contacto a distancia.

                Indudablemente, no puede haber mayor beneficio del que se ofrece: tranquilidad mental, serenidad espiritual, superación personal – de hecho de los mayores ‘regalos’ posibles a un ser humano y que no se pueden comprar con dinero. ¿Cuál es el problema entonces? Es bueno analizarlo, porque en realidad se trata no de uno, sino de varios. Basta recordar que Jesús no tuvo nada que ver con Pablo (Saúl) de Tarso (de hecho ‘Cristo’ y el cristianismo nada tuvieron que ver; por eso precisamente es tan importante para el fundador de una tradición tomar las riendas del control de sus enseñanzas y establecer bases y fundamentos para su difusión organizada), pero sin Pablo no habría cristianismo.

                La creación de un camino a seguir para los demás es a mi modo de ver algo casi predeterminado para un maestro-fundador que ha llegado a su apogeo de Gran Entendimiento. Es una nueva etapa de desarrollo, otro tremendo desafío. Típicamente uno decide emprender un camino hacia la iluminación a una relativa temprana edad, en mi caso al menos desde mi preadolescencia. Recuerdo haber visto episodios de “Kung fu” a mis nueve años de edad y saber que quería ser como el monje superior del templo. Pasarían tres décadas y media, a mis cuarenta y cuatro años de edad, antes de que lograra la experiencia más critica que divide a la humanidad en los que son, los que quieren (o pretenden) ser, y en las masas que ni idea conciben del asunto.

                Ya en el camino mismo comienzan los desencajes con familiares, amigos, parejas, etc. Poca gente puede concebir la disciplina interna que requiere este camino, y la inmensa mayoría ni se esforzarían en preguntarse el para qué molestarse, mucho menos en querer comprenderlo. Me acuerdo de adolescente la dificultad que tenían mis compañeros y amigos en entender por qué no fumaba, no me drogaba, y no me emborrachaba. De hecho un chaval de mi barrio, de apodo el “Lute” (un famoso presidiario español de la época) estaba convencido de que yo era la reencarnación de Bruce Lee, enfatizando que ambos habíamos nacido en San Francisco para luego volver a nuestra tierra de ‘origen’, ambos entrenábamos artes marciales ‘fanáticamente’, etc. Por mucho que le tratara de convencer de que eso no era posible, entre otras cosas porque Bruce Lee murió después de nacer yo, era inútil: era la única forma de que mi conducta aparentemente excéntrica encajara en sus esquemas y tuviera sentido.

                Años más tarde, mi gran amigo y primer alumno de Black MAMBA, Peter Panoupolos, que había sido compañero de trabajo en el departamento de seguridad de la universidad de Queen’s, donde nos conocimos, me explicó su teoría sobre mí: “James, eres tan intenso como el sol; a todo el mundo le gusta el sol, pero demasiado sol quema y hasta mata, y por eso necesitamos períodos sin sol que llamamos ‘la noche’ para poder dormir y descansar, a pesar de que después agradecemos que el sol reluzca de nuevo al día siguiente.” Pete lo sabría, porque fue compañero mío en muchos turnos – nocturnos y diurnos – de guardias, alumno de mis clases universitarias de español, y además alumno de Black MAMBA.

                La analogía con el sol era ‘brillante’, siempre me gustó. Explica mucho en cuanto a la naturaleza de mi (¿falta de?) vida social. Eso explica, por ejemplo, que en casi todas mis relaciones mi papel, de alguna forma o de otra, es la de “maestro de vida”, terapeuta, mentor, padre, o “estratega existencial.”

                Muchas veces amigos simplemente quieren reunirse para “pasárselo bien” sin objetivo alguno…les cuesta comprender que yo “me lo paso bien” en todo momento, aun en situaciones dolorosas, tristes, y de otro modo ‘desagradables’, etc.; no preciso hacer nada en particular para que el momento sea ‘especial’ y meritorio de ser vivido – todos los momentos son especiales, hay que saber vivir cada momento con la misma intensidad como si fuera de los últimos. Incluso puedo simplemente ponerme a ‘no hacer’ y a ‘descontaminar’ mi mente meditando. La idea del KAIZEN total a todos los niveles y en todos los aspectos de la vida no les entra en la cabeza, o les parece exagerado, o poco espontáneo, rígido, etc.

                Por supuesto, no faltan aquellos que hagan comentarios sobre la naturaleza ‘volátil’ de mi vida ‘personal’ (léase, ‘emocional’). Hoy en día vivimos en un mundo globalizado en el que aceptamos que otras culturas tienen, y operan de acuerdo a, diversas costumbres de toda índole que no comprendemos porque no somos de esa cultura, y sin embargo aún hay personas que pierden el tiempo opinando sobre la vida personal de alguien que entienden todavía menos: fascinante sino patético.

                Queda tratar de explicar en qué consiste ser ‘Iluminado’ o un ‘Despertado’ o alcanzar, expresión que prefiero, el ‘Gran Entendimiento.’ Lo interesante, comparto de antemano, es que cuando uno lee las descripciones presentadas de las experiencias de los diversos individuos que han alcanzado tal logro, los detalles son muy distintos, pero el aprendizaje o la interpretación de la experiencia es la misma: trascender la diferencia entre el ‘yo’, mi persona, y lo ‘otro’, es decir, el ‘resto’ de la materia, viva o no, del universo. En mi caso, que aconteció mientras estaba sintiendo los dolores intolerables – inconcebibles para mi hasta aquel entonces – relacionados con el tratamiento de cáncer, mi experiencia “cumbre”, cuya duración desconozco, consistió en una sucesión de escenas audiovisuales (o ‘visiones’ si prefieren) de un sinfín de animales y personas, todas experimentando un dolor insufrible – que yo mismo compartía completamente –  y gritando como consecuencia del mismo.

                La última escena de la secuencia es la que más recuerdo: un saltamontes montado en una hoja de hierba que se mecía levemente en el viento. Nos veíamos ‘cara a cara’ y aunque él estaba mudo aparentemente tranquilo, yo seguía sintiendo su dolor y escuchando su grito apagado. A pesar de que le veía no era aparte de él, ni de la hoja de hierba que montaba, ni del viento que los mecía, ni del paisaje en que se encontraban parados, no más aparte que de mis propios dedos, manos o pies.

                En mensaje era vivido como el que sabe como sabe un sabor: todos somos parte de lo mismo, y en el dolor todos los seres vivos somos iguales. El dolor es una condición inescapable de la vida. Nada iba a ser igual que antes, y todo queda en referencia a esas verdades absolutas de la condición existencial de todo ser. Para aquellos que han estudiado el budismo la enseñanza es análoga, sino idéntica de hecho, a la de del Buda en su Iluminación y es la base de todo el Dharma budista: anatman (el axioma del ‘no-yo’, de la impermanencia inherente en todo) y dukkha (el dolor en la esencia de toda experiencia).

                Conforme escribo estas palabras no puede haber mayor ejemplo que el de mi perrita Miko, mascota de toda la vida de mis hijos pequeños, que ha quedado ciega tras una serie de problemas de salud, operaciones, y tratamientos. Mañana tocará dormirla y con ella un gran episodio de mi vida que me vinculaba a mis hijos ausentes. Estuvo presente como mi compañera fiel durante los años más difíciles de mis casi 47, mi etapa de “estados en guerra.” No hay nada permanente en la vida, ni la vida misma; y del dolor no se escapa nadie ni nada – solamente el sufrimiento es opcional.

Buenas noches Miko.

He Dicho. Así Es. Y Así Será.

ANOTACIONES PARA EL JUEVES, JULIO 29, 2010:

2. Si reflexiono sobre mi vida veo que ha sido dominada por una larga lista de querellas y batallas, de innumerables desafíos y de incontables fracasos. De hecho, tendría que decir que el único éxito que me llevaría de seguro a la tumba si el fin llegara en este mismo instante sería que cultivé un espíritu indomable. Quisiera decir que nunca he llorado de pena o gritado de dolor, pero no sería cierto. Quisiera decir que nunca me he visto caído del abismo de la desesperación, pero no sería la verdad. Quisiera decir que en todo momento y en todo instante mi camino quedó claro por delante, pero sería mentira. Lo único que puedo decir, con absoluta certeza, es que siempre después de caído me he levantado, y que perdiera o ganara, estoy, y permaneceré siempre, inquebrantado.

3. Se habla mucho del destino; en realidad el destino no es ni más ni menos que la capacidad del ser humano de superar su miedo y de atreverse a vivir de acuerdo a sus sueños, a sus principios, a su visión de una identidad personal y de un mundo ideal. Pase lo que pase, cuando un individuo supera su miedo y vive de acuerdo a esos preceptos después lo llaman su “destino”. Las encrucijadas de la vida nunca nos llevan exactamente a donde nos imaginábamos acabar, salvo en el caso de aquellos que viven dominados por su miedo ya que el lugar a donde se quedan es lo todos llama ‘ninguna parte.’

4. No sé si mis esfuerzos tendrán gran impacto al final, pero me acuerdo de las palabras del filósofo chino Mencio cuando dijo, “no importa el radio de la esfera de influencia de un hombre, lo que importa es su influencia dentro del radio de esa esfera.” Recientemente comenté a mi hija y discípula que yo no sabia cuantos alumnos o seguidores acabaría teniendo; con gran sabiduría y espontaneidad la niña me respondió, “pero no sabes cuán lejos llegarán los que tengas.” Pensé, sonriendo por dentro, ‘la verdad es que acabo de tener clara evidencia de ello’.


ANOTACIONES PARA EL VIERNES, JULIO 30, 2010:
5. 5:12 AM. El día comienza y con el una lista de posibilidades. Cada día requiere de un nuevo esfuerzo, una nueva dedicación a la “causa”; no hay un crédito que sobre del día anterior que se aplique al presente. Cada día te lo tienes que ganar y al final del día la cuenta se borra antes de comenzar el siguiente.

6. Es bueno tomar momentos para examinar la situación de los frentes con los que uno lidia, de hacer una evaluación de cual es el estado de cada uno, cuales son los objetivos que uno pretende lograr, y de cuales son los recursos que tiene para ello. El mayor recurso, claro está, es la voluntad de seguir. Para las personas que se han propuesto un camino que salga de la norma, del convenio, de lo común, la guerra de la vida se presenta como una de atrición y de insurgencia contra fuerzas socioeconómicas, políticas o legales, que insisten en su sumisión, en aplastarle por la osadía misma de contradecir, de atreverse a divergir, a sobresalir. Uno lucha contra probabilidades insuperables, a menudo sin gran apoyo personal o incluso hasta con discapacidades de toda índole. Es, en todo caso, una guerra solitaria, con frentes interiores – con frecuencia los peores – en la que el objetivo final se presenta para uno a veces tan distante, tan imposible, como sería cruzar en balsa hasta las orillas opuestas de un océano – o así nos quieren hacer pensara las fuerzas que más se beneficiarían de nuestra capitulación, de nuestra rendición. Así es como se mantiene el estatus quo en todos los aspectos de la vida.

                Y luego recordamos la expedición del Kon-Tiki en el 1947, de una balsa que precisamente consistió en un viaje de casi 7,000 kilómetros durante unos 100 días y que llevó a la tripulación completa desde el puerto de Callao en Perú hasta el arrecife de la isla Polinesia de Raroia en pleno Océano Pacifico – cruzaron en balsa un océano. Solamente los Grandes Espíritus son los que se atreven a alzarse contra las expectativas de la ‘normalidad’ y emprender viajes hacia la inmensidad de lo desconocido donde se convierten en Leyendas. A veces lograr lo imposible es difícil.

7. Título de la anotación: “Sobre el amor y el matrimonio.”
La cuestión de la convivencia matrimonial es una pregunta bien difícil aún más hoy en día cuando los roles no están tan predeterminados por convenios socio-religiosos. No hace mucho, y sobre todo en países latinos/católicos, la mujer era "casada, pierna quebrada, y en casa," mientras que el hombre tenia toda la libertad sexual - bajo mandamiento de discreción - posible. El matrimonio se tenía que mantener a toda costa puesto que no es una relación basada en la felicidad o en la armonía de la pareja sino en el convenio que da estabilidad al programa sociopolítico y ante todo religioso de la estabilidad social. Era un arreglo sagrado y no había más que decir: el divorcio no se permitía salvo bajo condiciones muy extremas. Si las personas casadas, es decir los hombres, querían amor se buscaban amantes para ello. Mientras, dentro del matrimonio la pareja se aguantaba aún odiándose ya que la idea de "felicidad conyugal" era absurda: el propósito del matrimonio no era felicidad, ni el romance, ni la pasión, sino la propagación armónica de la especie y de la misma estructura social.

                Las cosas han cambiado radicalmente, pero no del todo. En los países católicos, por decir, hay aun una ambivalencia, una incertidumbre entre un nuevo paradigma emergente y el establecido. La confusión la entretienen todos, pero sobre todo las mujeres que son las primeras procreadoras del machismo social consintiendo a sus hijos y hermanos mientras sacrifican a sus hijas, hermanas, amigas a las prácticas discriminatorias de un convenio social no igualitario. El paradigma tradicional del matrimonio, junto con la religión que lo sostenía, promulgaba, y justificaba, ha caído; falta crear otro para reemplazarlo.

                He llegado a darme cuenta de que la base del amor es la admiración, que es diferente del querer, que consiste primordialmente en valorar. Puedo querer, pero no necesariamente amar, de ahí que es diferente decir "te quiero" a "te amo."  El amor sin admiración se convierte en cariño y amistad - querer. Lamentablemente no soy el primero en llegar a esta conclusión, ya el gran dramaturgo alemán Christian Friedrich Hebbel, como acabo de descubrir, me robó la idea más de un siglo antes de yo nacer –  ¡gran hurto fue ese! – cuando dijo: "El amor en la mujer está siempre mezclado con una admiración involuntaria, y cesa cuando cree convencerse de que el hombre le es inferior." Creo que en el hombre también, si no, no es amor, puede ser simplemente una pasión física pasajera en la que la mujer se convierte en un objeto ha conseguir, a modo de un par de zapatos, una cartera, o un coche nuevo.

                Para muchos sociólogos y antropólogos el propósito del matrimonio es criar hijos, no la compañía conyugal de por sí. Es decir, la familia es la base socioeconómica de la sociedad. Vemos, pues, que en las culturas preindustriales o preliterarias, donde aun se dan los matrimonios arreglados, con frecuencia se desconoce el adulterio ya que ambos saben perfectamente cuales son sus funciones y entran en el compromiso con los ojos abiertos. Hoy en día es diferente. Queremos pasión, queremos entendimiento, queremos compartir, queremos crecer juntos, mientras que la rutina diaria nos lleva a la decadencia del espíritu, a la muerte de la pasión, de la ilusión que propulsó la unión en un principio; expectativas quebradas de sueños desvanecidos. De ahí, especulan psicólogos y sociólogos, que tantos matrimonios fracasan una vez que los hijos han llegado a cierta edad de independencia. Por fin la atención en el nido vuelve sobre los procreadores mismos que se ven como extraños en un viaje por ascensor que comenzó en la azotea de la ilusión y del cual ambos quieren apearse antes de llega a la planta baja, pero durante el cual muchas veces temen pulsar el botón de salida.

              Si va a haber KAIZEN en la familia, tenemos que reestructurar nuestra idea del matrimonio, de la relación de pareja. La pareja no puede girar en torno a la crianza de los hijos, al menos que estén dispuestos a que se disuelva una vez cumplido el encargo. O sea, cerrada la fábrica, los contratos laborales no se renueven por su régimen temporal, condicional. Y hablando de ‘condicional,’ el amor incondicional no existe. Esa es una invención cristiana que atribuyen a Dios hacia su rebaño para que los feligreses se sientan ‘cobijados en el seno de su gracia.’ Seamos adultos. Todo amor está condicionado en la conducta. Hasta mi perrita Miko me mordería si la fuera cruel – y más lealtad que da un perro a su amo olvídense. La ilusión, la estupidez, del amor incondicional está a la base de todo el fracaso y la disfunción en la familia y en la pareja. El amor está sujeto a las mismas exigencias que la excelencia personal, de hecho surge de ella. Una relación es como cualquier disciplina – y es una disciplina – requiere que ambas personas se dediquen con empeño y no piensen que porque tomaron una decisión en un momento dado que las condiciones del pasado van a prevalecer pase lo que pase. No es así. Un matrimonio es una pareja bailando a la música actual, contemporánea. La música cambia día a día, nuevos sonidos, nuevos ritmos, nuevas modas. Hay que adaptarse o perecer, en todo. Hay demasiados por ahí bailando el valse cuando la banda toca el hip hop.

                Hablaré más del tema en mi libro en desarrollo, “Maestros KAIZEN.” No hay nada más precioso en la vida que la felicidad. Sin ello no merecería la pena levantarse por las mañanas y lidiar con las batallas diarias de la guerra existencial. Es absurdo vivir una vida sin felicidad solamente para satisfacer las exigencias de otros miembros de la sociedad o de familiares que harían mejor en atender a la suya.

ANOTACIONES PARA EL SÁBADO, 31 DE JULIO, 2010:
8. Una vez una persona que llegó a ser muy cercana a mí por un tiempo me preguntó, después de haber leído mi curriculum o resumen, que si yo no era un “engreído.” Se me soltó la carcajada. Me preguntó la causa de mi reacción. Expliqué: Todo lo que he logrado en mi vida me ha costado varias veces más tiempo, esfuerzo o ambos que muchos de mis compañeros o cohortes, no por falta de habilidad o de talento, sino por las adversidades colaterales o contextuales en las cuales tuve que desenvolverme. Nunca tuve lo que llaman en inglés una “chancha igualada”, o sea, en la que tuviera igualdad de condiciones. Racismo, un matrimonio adolescente, dos hijos antes de los veinte, el divorcio de mis padres y la subsecuente indiferencia de mi padre, dificultades económicas crónicas y persistentes, etc. Por ejemplo, de los artículos que publiqué, algunos en revistas académicas de altísimo prestigio, nunca tuve dinero para comprar una copia más allá de lo que la editorial me brindada, si no que me tocaba fotocopiar una en la biblioteca; cuando me inauguraron al salón de la fama no tuve dinero para viajar y recibir el galardón en persona; cuando empecé a mostrar síntomas de hemorragia rectal como carecía de seguro medico pasaron meses antes de que pudiera hacerme la colonoscopía que me recetaron – lo cual casi me costó la vida y fue la causa de la cicatrización intestinal que aún me atormenta, etc., etc., etc. Cuando las victorias y los logros han llegado han sido escasos y dispersos y como resultado de tanto esfuerzo que apenas quedaban energía o voluntad para celebración – además, de seguro estaba hasta el cuello en el nuevo desafío. Como consecuencia, aunque bien seguro de mí mismo y de mis capacidades, soy bastante consciente de mis límites: las adversidades de la vida me las han remarcado de forma contundente.

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