ANOTACIONES PARA EL 12 DE MAYO, 2011
136. Título de la Anotación : “Amar es
acción, no sólo sentimiento”.
Los
lectores quizás recuerden, vagamente aunque sea, la famosa película “Fiddler
on the Roof” – “El violinista en el tejado” – por una de sus
canciones “Si yo fuera rico…”. El violinista en el tejado fue estrenado
inicialmente como comedia musical en Broadway, y fue inspirado en la obra del
escritor judío-ruso Sholem Aleichem sobre la vida en una comunidad judía
durante la Rusia zarista. Hay una escena en la que el protagonista le pregunta
a su esposa que si le quiere, que si le ama. (http://www.youtube.com/watch?v=h_y9F5St4j0) Ella le responde que
durante veinticinco años le lavó la ropa, le guisó las comidas, le limpió la
casa, le dio hijos, ordeñó su vaca, “¿para qué hablar de amor ahora?” Ambos, se
conocieron por primera vez el día de su boda, recuentan sus nervios y timidez
en aquel momento; él recuerda que sus padres le avisaron que aprenderían a amarse
el uno al otro, e insiste en su pregunta:
- “¿Me amas?”
- “Soy tu
esposa”
- “Lo sé.
¿Pero me amas?”
- “Durante veinticinco años he vivido con él. Me he peleado con él, he
pasado hambre con él. Por veinticinco años mi cama ha sido suya. ¿Si eso
no es amor, qué es?”
- “¿Entonces me amas?”
- “Supongo que si.
- “Y yo supongo que también.”
Ambos:
·
“Eso no cambia nada.
Pero a pesar de todo, después de veinticinco años es bueno saberlo.”
Con el motivo del
reciente “Día de la Madre” completo este ensayo que se me había quedado en el
tintero electrónico del teclado durante ya un tiempo, y pregunto: ¿Qué es el
amor? La premisa de este ensayo es que el amor es un sentimiento que se expresa
con la acción, con un patrón conductual que manifiesta objetivamente una
intención, una predisposición, un compromiso. Está muy vinculado, a mi modo de
ver, al de la pasión del cuál he escrito recientemente en la anotación del
“Diario de un Sennin” del jueves 12 de mayo, del 2011 – sin comentario alguno
suscitado.
El tema del amor es uno
arriesgado de abordar, pero el título ya lo dice: amar no es un sentimiento, el
amar es un patrón conductual, y el amor es la capacidad de activar ese patrón. Ahí
esta la clave: amar es un patrón conductual y el amor, el sentimiento, es la activación
de ese patrón. Sin que el patrón esté aprendido no se puede activar, y sin la emoción
que lo suscite aunque esté presente en nuestro repertorio conductual, nada hay
que hacer. No obstante, ese patrón conductual, una vez aprendido, no es ajeno a
uno mismo; de hecho todo lo contrario. Amar es “el compartir de uno mismo” – no
puedes dar de lo que no tienes, y el amor que tienes para dar está de acuerdo a
lo que eres. Aprender a amar es cambiarse, es mejorarse, es superarse en la
calidad de lo que uno es para mejorar la calidad de lo que uno tiene para
compartir. Pero el “compartir”’ sigue refiriéndose a una acción, de hecho, a un
patrón conductual.
Del ‘hacer’ del amar no
salimos: los sentimientos están de más sin las acciones que los demuestran,
acciones son lo que cuentan. De nada me vale, importa, sirve, interesa,
incumbe, afecta, impacta, atañe, ocupa, preocupa, concierne, corresponde, toca,
o conviene que alguien me diga que me “quiere” o que me “ama” si no lo
demuestra con sus actos. Si, ya sé, hay “amores que matan”, pero según yo eso
no son amores sino trastornos psicológicos. Ahí tenemos a los hombres que
golpean a sus esposas y les “aman’: “¡Perdóname mi amor! ¡Es que te quiero
tanto que me pongo tan celoso cuando miras una foto de un maniquí de hombre musculoso
que no lo puedo evitar! ¡No te preocupes querida, en unos meses, y cuatro
operaciones más y ya podrás volver a masticar tu comida! ¡Pero mi amor lo
tendrás siempre!” O que tal esta: “¡Ya sé que tengo un genio de la chingada
pero nadie te ha querido más que yo!” Quiéreme un poco menos anda. ¿Más
ejemplos para que entréis en razón en este tema tan importante de la vida? Aquí
tenéis:
³
“¡Perdóname mihija! ¡No quise pegarte tan fuerte! ¡Es que me pongo muy
nerviosa y tú me estresas tanto! ¡Fíjate lo que me has hecho hacer!” La niña no
puede ir al colegio en tres días por el ojo morado.
³
“No te voy a acompañar al hospital el día de tu cirugía tengo una cita
con la peluquera esa tarde y tengo las uñas echas un asco y me llevó dos
semanas conseguir cita. ¿Además, qué voy a hacer yo ahí, aplastada, esperando,
sin hacer nada? ¿Pero sabes que te amo, sí?”
³
“¡Mi papá nos quiere mucho! ¡Siempre que viene nos trae regalos!” ¡Ay
pendejito! Tu papá te visita una vez cada dos meses durante veinte minutos, y
durante quince de esos veinte minutos no te atiende porque está en el celular
con su amada de turno.
³
“¡Si no quiere estudiar que no estudie! ¡Es su vida! ¡No voy a estar yo
batallando con ella porque no quiera prepararse! ¡Es su futuro, no el mío! ¡Al
final, los hijos se van y tienes que ocuparte tu de ti misma!” No todas las
mujeres nacieron para ser madres.
³
“Yo a mis hijos nunca les obligo a hacer nada que no quieran. Además,
se ponen insoportables cuando les mando. Mejor les dejo ver la televisión o
jugar sus juegos.” ¡Y nos preguntamos que por qué el mundo está lleno de
criminales que no saben controlar sus impulsos, respetar reglas, acatar leyes,
o seguir órdenes!
³
“¡No mi amor! ¡Esas otras mujeres no significaban nada para mí! ¿No ves
que es a ti a quien amo?” Esa ni la comento.
³
Etc., etc., etc.
Muy apropósito hace un
tiempo me llegó un correo de esos en cadena cuyo origen desconozco y su
autenticidad aun menos, pero la como decimos en el Ryu, “¿Qué importa si no es
real, si es verdad?” Poned atención:
Una Mujer de 55 años
visitaba a su hijo de 23 en la cárcel. El estaba ahí por homicidio culposo ya
que había atropellado a un niño al entrar a alta velocidad en una calle en
sentido contrario tratando de escapar de una patrulla que lo perseguía por
haberse pasado un alto.
Entro al penal
completamente destrozado de los huesos y en silla de ruedas ya que, el Padre de la criatura muerta se le fue a
golpes, y el Policía - que ya estaba
justo detrás - se hizo de la vista gorda y no lo detuvo hasta que casi lo mata...
(¿Bastante lógico no?)
El hijo le decía a la
Madre:
- Sabes Mamá, yo no soy
un asesino premeditado ni un maldito desalmado, solo que ya concluí que estoy
aquí porque APRENDÍ Y ME ACOSTUMBRÉ a romper reglas y a no cumplirlas jamás sin
ningún límite.
- Ay hijo!!!, es que de
chiquito te ponías taaaan difícil, cada vez que yo te daba una orden o una
instrucción, me desafiabas y hacías unos
berrinches tales que yo no lo soportaba y te dejaba hacer y deshacer con tal de
evitarme conflictos y de que estuvieras calladito y complacido para que tu Papa
no me dijera: calla a ese niño !!!.
Desde que tenías 3 o 4
años, cuando yo te decía:
1) Cómete tus verduras
para que crezcas sano y fuerte, me decías: Yo no quiero ser sano ni fuerte, no
me importa, ¡déjame en paz!
2) Recoge tu cuarto: No
voy a recoger nada, así estoy contento, ¡si quieres recógelo tú!
3) No destruyas las
cosas, cuídalas: No me importa yo quiero jugar así, y si no me compras cosas
nuevas gritaré y lloraré hasta que me las compres.
4) En esta casa se hace
lo que yo digo: No Mamá, no lo haré ¡YA NO TE QUIERO y si me hablas así, me voy
a ir a otra casa!
Y así siguió la lista
interminable de instrucciones y respuestas a lo largo de la vida de este hijo
REBELDE y padres PASIVOS… FLOJOS Y BLANDENGUES...
Hasta que el hijo
interrumpió a la madre GRITÁNDOLE...
¡¡BASTA YA MAMA!! : SOLO
DIME ¿CÓMO FUE QUE SIENDO UN ADULTO LE CREÍSTE Y OBEDECISTE A UN NIÑO TAAAAN CHIQUITO...??
HOY A MIS 23 AÑOS ESTOY
DESTROZADO, INFELIZ Y SIN FUTURO, DE NADA SIRVIÓ QUE ESTUDIARA O QUE NO HAYAMOS
SIDO POBRES, LE QUITÉ LA VIDA A UNA CRIATURA Y DE PASO LES ARRUINÉ EL RESTO DE
LA VIDA A TI Y A MI PADRE!!! LA VIDA EN LA CÁRCEL ES UNA MISERIA...
PREGUNTA:
SI TU HIJO ESTUVIERA A PUNTO DE CAER EN UN PRECIPICIO Y
TU LO ESTUVIERAS SOSTENIENDO DE LA MANO:
¿¿¿LO APRETARÍAS CON TODAS TUS FUERZAS O LE DETENDRÍAS LA MANO SUAVECITO
PARA QUE NO LE DUELA???
LO MISMO PASA CON LOS
VALORES, LA DISCIPLINA Y LAS REGLAS, SÉ
RESPONSABLE Y APRIÉTALO FUERTE Y LO SALVARAS DEL PRECIPICIO DE LA VIDA EN
SOCIEDAD, PORQUE NADIE A QUIEN ÉL DAÑE CON SU INDISCIPLINA VA A TENER COMPASIÓN
DE EL. SI TÚ, QUE LE DISTE LA VIDA Y LO
AMAS, NO SOPORTAS SUS BERRINCHES, ¿¿¿QUÉ TE HACE PENSAR QUE LOS DEMÁS LO
HARÁN...???
UN GRITO A TIEMPO, UNAS
NALGADAS, UN CASTIGO BIEN IMPUESTO, SIN AFÁN DE MALTRATARLOS O HERIRLOS SINO
POR "SU BIEN", TAL VEZ DEJE
UNA PEQUEÑA HUELLA PERO LOS HARÁ SENTIR SEGUROS Y BIEN CLAROS SOBRE LA
DIFERENCIA ENTRE EL BIEN Y EL MAL. Y A LA LARGA, SABRÁN QUE SI LOS CUIDAS Y LOS EDUCAS BIEN ES
PORQUE LOS AMAS Y NO PORQUE TE IMPORTA MÁS TU COMODIDAD Y TU TIEMPO LIBRE.
EVÍTALES LA INFELICIDAD
DE LA DISCIPLINA IMPUESTA POR LA SOCIEDAD Y/O
LA LEY O HASTA LA MUERTE A MANOS DE OTROS O EL SUICIDIO POR LA CULPA DE
SUS PROPIAS FALTAS....
...Y PÁSALO A TODOS LOS
PADRES Y MADRES QUE CONOZCAS...
Más claro imposible: el
amar es una disciplina de disciplina y que requiere disciplina. Tenemos un gran
problema en nuestra especie: no sabemos amar, y el amor es la esencia de la
buena relación humana. Todo lo bueno del ser humano es amor en una
manifestación u otra. ¿Y lo malo? Pues todo lo contrario del amor: la ira, el
odio, la apatía, etc. ¿Pero entonces, qué es el ‘amor’? ¿En qué consiste
‘amar’? No me sirve decir que el amor es un sentimiento. Los sentimientos son
pasajeros: vienen, van, cambian. ¿Cuántos hermanos no se pelean a muerte un
momento, y al ratito están a partir un piñón? ¿Cuántos niños, o niñas de hecho,
al ser regañados, no dicen a sus papás entre dientes ‘¡Ojala os muráis los
dos!’? ¿Cuántos padres o cuantas madres, en un momento dado, sienten algo ‘muy
diferente’ de ‘amor’ hacia su hijo o hija – sobre todo cuando acaban de romper
la nueva pantalla plana jugando al futbol en el salón? El amor como
‘sentimiento’ no nos vale, es demasiado frágil, voluble, antojadizo,
inconstante, caprichoso, sujeto a contextos emocionales, hormonas, feromonas,
contenido de alcohol o nivel de azúcar en la sangre, ciclo menstrual, de
hambre, de sed, etc. El amor como compromiso a un patrón conductual, por otra
parte, entonces se convierte como en cualquier disciplina: se aprende, se
perfecciona, se aplica, se cumple, y se expresa. Donde no haya disciplina en la
relación, sentido del deber, un conocimiento del bien y del mal, habrá un “algo”
que se sienta, y un “algo” que se exprese, pero es algo – aunque sea de una
madre hacia su hijo – no merecerá nunca ni el calificativo de “amor” ni el de
“amar”.
He Dicho. Así Es. Y Así Será.
ANOTACIÓN PARA EL 16 DE MAYO, 2011
137. "Cuanto más aprendo más me doy cuenta de
lo que me queda por aprender y mayor es mi consciencia de mi propia
ignorancia."
He Dicho. Así Es. Y Así Será.
ANOTACIÓN PARA EL 18 DE MAYO, 2011
138. Es una lastima que la juventud se malgaste en
los jóvenes; el único gran recurso de la vida, el que todos tenemos a nuestra
disposición en mayor o menor medida, para forjar nuestro propio destino es el
de nuestra juventud. Esa fue una de las más grandes lecciones de mi padre que
supe valorar en el momento y poner en práctica. ¡Cuanta fortaleza, belleza,
inteligencia no se echan a perder en la soberbia y apatía de la juventud, de
ese “divino tesoro” que se va para no volver! Me da lástima cuando trato de
aconsejar a jóvenes, varones o mujeres, de no desperdiciar su juventud, y de
que la juventud es un tesoro para inversión no para diversión. Entonces me
acuerdo de mi versión de la fabula del saltamontes y la hormiga; aquí os la
ponga en su versión mexicanizada:
Érase una vez un chapulín que se encontró con una
hormiga un día de verano:
·
¿Qué onda
güey?
·
Chambeando,
no lo ves, ¿Y tú? ¿De relajo como siempre?
·
¡Órale! Para
vivir no hay nada como el buen vivir. Lo mío es la fiesta, ya sabes, el party
perpetuo. Eso de chambear es de losers.
·
¿O sea, que
me estás diciendo loser?
·
Si el saco
te queda pos ahí te lo llevas güey. ¿Para qué chambear si se puede vivir a toda
madre sin trabajar? Aquí hay grama para dar y tomar. ¿Para que voy a pasarme
estos días tan bonitos sudando la gota gorda como tú hermano?
·
¿No has oído
de algo que se llama ‘futuro’?
·
¡Futuro mis
nalgas! ¡Yo vivo para ahora mismo! ¡Y que me quiten lo bailado!
·
Ya veremos
quien se queda con el saco de loser cuando llegue el frío amiguito.
Y con eso la hormiga continuó con sus labores y
deberes, y el chapulín con su canto y diversión. Pasaron las horas, los días, y
las semanas; llegó el otoño y el sol ya no calentaba lo que antes y al chapulín
se le dificultaba más y más llenarse la panza. Por fin, con los rigores del
invierno el chapulín, desesperado, tocó la puerto del hormiguero. Le abrió la
misma hormiga al que había llamado ‘loser’ hace pocos meses.
·
¿Qué se le
ofrece amigo? Aquí nomás estamos los losers como yo.
·
Amigo,
perdona mi anterior ignorancia, ¿pero no tendrías algo de comer?
·
Desperdiciaste
los días mejores en vez de prepararte para los peores. Aquí todos hemos
trabajado para comer.
·
Te lo ruego
tengas compasión de mí. Aunque sea déjame pasar un poquito para quitarme este frío
que apenas me deja moverme.
·
Como quieras
amigo.
·
¡Gracias! ¡Gracias!
Y con eso el chapulín entró al hormiguero para calentarse
unos minutos. Y cuando la hormiga gritó “¡Comida!”, entretuvo la breve
esperanza de que también le dieran de comer algo, antes de que una horda de
hormigas se le echara encima y se lo comieran vivo.
Moraleja: Jóvenes, en la vida si
no sois hormigas durante el verano de vuestra juventud, seréis chapulines en el
invierno de vuestra madurez.
He Dicho. Así Es. Y Así Será.
ANOTACIÓN PARA EL 21 DE MAYO, 2011
139. No soy una persona que se revuelque en el
pasado, ni en lamentaciones, ni en deseos o especulaciones – por regla y
principio. Pero como ser humano a veces sí siento una gran tristeza por el
tremendo daño que nos ha causado y que nos sigue causando la ignorancia y la
falta de empatía – esa maravillosa capacidad de salir de nosotros mismos y anticipar
las sensaciones y necesidades ajenas. Y, encarado con el tremendo daño que la
ignorancia causa, en demasiadas ocasiones he sentido el aplastante peso de esa
dolorosa impotencia de no poder hacer nada al respecto. Como el médico que
armado del antídoto que es negado la oportunidad para salvar la vida de un niño,
no hay nada más triste para el Sennin que, armado del conocimiento, la experiencia
y la sabiduría para aliviar el dolor y evitar el sufrimiento, es privado de la
oportunidad por las demasiadas veces infranqueables murallas de la extrema
ignorancia.
140. El Sennin es un cazador del poder personal y
un acechante del conocimiento útil que le impulse y motive para lograr su
objetivo. Es tan experto en cuestiones de la programación mental, que sabe cómo
programarse a sí mismo para encontrar alivio en el dolor, descanso en la
fatiga, y esperanza en el desconsuelo. En sus guerras y batallas, aún derrotado
es victorioso porque en la entrega absoluta encuentra el triunfo total. El Sennin
es un ser mágico e inexpugnable ya que en los meros instantes de desaliento, de
sueño, de dolor, de hambre, y de agotamiento, siempre encuentra la destello
interior para resurgir renovado de sus cenizas.
141. Mis más graves derrotas, mis más terribles
desengaños, mi más extremas angustias y desconsuelos, mis más inaguantables
dolores son responsables por mi fortaleza interior, por ese temple de acero que
aún después de mi muerte física seguirá destripando ignorancias, degollando supersticiones, y dispensando
verdades.
He Dicho. Así Es. Y Así Será.
ANOTACIONES PARA EL 23 DE MAYO, 2011
142. Todos buscan en sus vidas algo de permanencia,
de constancia, de duración, de estabilidad. Queremos que los tiempos ‘buenos’,
opulentos persistan en nuestra economía; deseamos que el amor, la pasión, la
compañía de un ser amado sea constante en nuestra existencia; anhelamos que la
buena salud, la juventud, la energía vital sea una condición estable en
nuestros cuerpos. Queremos que todo lo deseable sea permanente, y lo indeseable
sea inexistente en nuestras vidas. Nada de eso es posible puesto que está
sujeto a factores externos a nuestro poder. La única permanencia, constancia,
durabilidad, y estabilidad a la que podemos aspirar se resume en el lema máximo
de MAMBA-RYU: “Cumplir o Morir, Cumplir Hasta Morir.” Determinen cuales son sus
deberes con sumo cuidado y consciencia, y después cumplan con ellos con feroz
determinación. Ése el sendero de la libertad y el sendero hacia la libertad;
ése es el Sendero de MAMBA.
143. De joven, de adolescente, de niño incluso,
siempre quise destacarme con grandeza. Leia y estudiaba la vida de grandes
identidades de la historia y me asombraba de las igualmente grandes tragedias
que custodiaban su prestigio y distinción. Me di cuenta de que, por ejemplo,
los grandes autores - Cervantes, Twain, Dostoievsky, por ejemplo – sufrieron
grandes pérdidas, tremendas tragedias en su vida personal, y grandes
decepciones en su vida profesional. Supe que los héroes griegos – Heracles,
Teseo, Aquiles – se destacaron precisamente por su capacidad de superar lo
trágico en pos de su heroicidad. Me quedó bien claro que sin tragedia no hay
grandeza, pero hace falta la grandeza para superar la tragedia. Decidí que aun
así y no obstante el precio el dolor de la vida encarada, lograda era
preferible a la ignominia de una vida placentera pero insignificante. Dicen los
chinos que cuidado con lo que deseas que a veces se te concederá. Dicen los
afroamericanos que a veces consigues lo que deseas pero no deseas lo que
consigue. Yo digo que es bueno ser YO, y por nada hubiera sido otro.
144. Me preguntarán que por qué expongo mis
vulnerabilidades, mis debilidades, mi flaquezas al público en mi “Diario
Secreto de un Sennin.” El temple de nuestro carácter no se mide en términos de
las alturas que logramos alcanzar, sino de las profundidades de las cuales
hemos que tenido que surgir para alcanzar dichas alturas.
He Dicho. Así Es. Y Así Será.
ANOTACIONES PARA EL 25 DE MAYO 2011
145. La Mente KAIZEN exige que todo momento tenemos
que o (1) estar aplicando nuestro tiempo, nuestras energías, nuestra
concentración, nuestra pasión, o (2) estar discerniendo a que actividad, a que
pensamiento, o a que emoción deberíamos estar aplicándonos. No hay excepciones
mientras que estemos conscientes. Ese es el principio de SEMPER KAIZEN.
146. Título de la Anotación: “Un llamado a los
pueblos de las Américas.”
La descaradamente
humillante ficción que es la democracia en los países del hemisferio Americano,
desde el Canadá hasta Chile y la Argentina, e incluyendo a los EE.UU. mismo, es
una farsa satírica, un sainete, un culto a lo absurdo y a la injusticia, y un
crimen contra la humanidad que solamente se mantiene en vigor gracias al
instituido régimen de ignorancia programada e impuesta sobre todos los pueblos
constituyentes de las Américas.
Cuando,
como sucede hoy, los sistemas educativos primarios, secundarios y
preuniversitarios son deliberadamente desprovistos de cualquier sustancia que
contrarreste el afán de la ociosidad y el despilfarro del tiempo, la
superficialidad y el banalismo, y el
consumo desmedido necesario para participar en el vicio del materialismo
capitalista que administran las mentes de nuestros jóvenes…
Cuando,
como sucede hoy, las universidades ya no cumplen con su función designada de
fomentar libres pensadores, críticos sociales, filósofos humanistas, grandes
escritores, o diseñadores de nuevos patrones de vida, de sociedad, o de
pensamiento para el beneficio de la humanidad, sino todo lo contrario,
sirviendo apenas como colegios técnicos para el cultivo de profesionistas y
profesionales egresados para encajar como otro engranaje narcotizado más en la
maquina del complejo corporativo transnacional…
Cuando,
como sucede hoy, los políticos, operando en terreno sacrosanto del presunto
modelo de “gobierno democrático”, bajo mandato del electorado, y supuestamente
impartiendo leyes y reglamentos y asignando recursos nacionales para el mayor
beneficio del pueblo, suplantan con total descaro los “intereses” del pueblo
con los suyos personales y el “mandato del pueblo” con los designios de
corporaciones transnacionales…
Cuando,
como sucede hoy, la empresa corporativa transnacional, entidad por naturaleza
amoral y explotadora de humanidades y de naturaleza, es el protagonista primordial
en el teatro de la sociedad, de la cultura, y de la política, y de la economía…
Cuando,
como sucede hoy, la ley y la justicia son una ración que se dispensa y se
aplica en medida y de acuerdo a los recursos económicos de quiénes la precisan,
o de acuerdo a los perjuicios, y beneficios, personales de una casta impune de
magistrados y jueces…
Cuando,
como sucede hoy, la comunidad periodística, originalmente encomendada con el
cargo sagrado de investigar y difundir los hechos con objetividad imparcial
para informar a un pueblo para que ejerza la fuerza de su voto con raciocinio e
inteligencia, se ha convertido en un conspirador más del gobierno y en otro
traficante más de un producto estupefaciente…
Entonces,
como sucede hoy, no hay libertad, no hay justicia, no hay ley, no hay visión,
no hay esperanza, y no hay democracia y el pueblo vive un encarcelamiento
espiritual, físico, y mental, causa y efecto del actual Sistema
Social-Político-Económico Global.
Entonces,
tal y como sucede hoy, al pueblo no queda más remedio que valerse de la única
arma que irrevocablemente cambiara el estatus quo: la educación correcta sobre
los Temas de Actualidad, y de organizarse formando un Frente de Inteligencia
contra los agentes que le embrutecen y explotan.
Un pueblo inteligente
e informado es un pueblo liberado.
He Dicho. Así Es. Y
Así Será.
ANOTACIONES PARA EL 26 DE MAYO 2011
147. Título de la anotación: “Cumplir o Morir,
Cumplir Hasta Morir – blog de ‘El Plan de Acción’ y lema
primordial de MAMBA”.
Encontrar
la fórmula, la metodología, el procedimiento para sacar el máximo rendimiento
es siempre, salvo en los casos más triviales, tema de gran complicación. Ese
tipo de optimización de recursos se complica más aún, exponencialmente
inclusive, con la complejidad del proyecto en cuestión.
Para lograr nuestro
objetivo confiero, como analista de sistemas, Maestro KAIZEN, y claro está,
Shodai – Sennin, que se precisa de una perspectiva muy clara del objetivo, de
la misión, del proyecto, de la “visión,” a realizar. Se precisa igualmente de un
entendimiento clarísimo de la naturaleza de los recursos y de cómo
aprovecharlos al MÁXIMO. Eficacia y eficiencia: alcanzar y lograr con el
mínimo esfuerzo posible.
“La
vida” es el proyecto más importante de cualquier ser humano. A nuestra
disposición para completar ese proyecto con éxito los recursos más importantes
son, y por lo general los menos apreciados son: 1) “la mente”, (2) “el tiempo”
y (3) “la energía”. La única medida de triunfo en esa empresa es una condición efímera
e inefable denominada “la felicidad”. Para lograrla hace falta que nuestras
numerosas dimensiones, responsabilidades, deberes, ocupaciones, talentos y
debilidades, valores y objetivos, metas y principios estén armonizados e
integrados. Muchos son los conocimientos
necesarios y muchos son los atributos requisitos para lograr este importantísimo
designio; sin esos conocimientos y sin atributos la cima de la montaña de la
vida, el Pico de la Feliz, se presenta como inalcanzable.
Como
el Shodai (“Primer Grande” – Maestro-Fundador) del “paradigma” integrado – la
“Gran Pirámide” – compuesto de MAMBA, de MAMBA-RYU, del Instituto KAIZEN Center,
y de mi propia persona, tengo que manejar un nivel de complejidad representada
en innumerables proyectos, todos sin embargo integrados y coordinados, que
abarcan un conocimiento adquirido a lo largo de una vida, casi cinco décadas ya,
y de intenso y extenso entrenamiento. Pocos sistemas artificiales se comparan
con la complejidad de la “Gran Pirámide” ya que ésta no solamente requiere
erudición (conocimiento exterior) sino también sabiduría (conocimiento
interior), no solamente fuerza exterior sino también tremendo poder personal. MAMBA
es la disciplina por excelencia para encaminarnos a ser ganadores en la “Gran
Hazaña” que es la vida.
Muy pocos de los
denominados “expertos de eficiencia” o del kaizen “industrial” a nivel
empresarial, o de los motivadores y ‘coaches’ a nivel personal, se atreverían a
abrir las cofre de sus operaciones particulares para someter a la revisión
pública la mecánica de la aplicación de sus principios en sus vidas personales
y profesionales. Aquí, en este blog de “Cumplir o Morir – Cumplir Hasta Morir” (http://cumpliromorir.blogspot.com/) el lector tendrá
precisamente eso: una perspectiva en primera plana de cómo se van planificando
y erigiendo, día a día, paso a paso, los bloques constituyentes de esa “Gran Pirámide”.
He Dicho. Así Es. Y Así Será.
ANOTACIONES PARA EL 30 DE MAYO 2011
148. Título de la Anotación: “La aniquilación y el
ostracismo del ‘sabio-guerrero’ en la cultura iberoamericana.”
He
aquí un lobo adulto, el líder de una gran manada, el alfa macho. En su estado
natural de libertad es regio, altivo, confiado; es fuerte, es sabio. La manada
sobrevive gracias a sus atributos como líder; sabe organizar la caza, sabe
mantener el orden. Lleva la responsabilidad del mando y los privilegios también:
suyos son los cachorros, él es el primero en consumir de lo cazado. Aprendió su
oficio de otro alfa, quizás su padre, y así se propagó una cadena de
conocimiento, de sabiduría, desde los inicios de su especie hasta él, el
presente. Su mirada impone, su presencia emana poder, confianza; demanda
respeto, exige admiración. Captúrenle del bosque y traten de domarle, o incluso
domesticarle: le encerrarán, le someterán a las más crueles de las torturas –
que incluye privarle de su natural estado de libertad, de su identidad – pero domarle
no es posible, mucho menos domesticarle. Jamás será un perrito faldero, no está
en él. Le “nace” a la minima oportunidad, mientras que sus miembros respondan, huir
en pos de su libertad; le surge que en la menor ocasión, por en cuanto sus
dientes y mandíbulas sean capaces, luchar contra los agentes, vivos o inertes,
de su cautiverio. Se le puede someter físicamente, se violentar su cuerpo, pero
su espíritu siempre anhelará y gravitará a la libertad que es su derecho, que
es su esencia, que es su ser.
Así es el auténtico sabio-guerrero:
inquebrantable en espíritu, inagotable en voluntad; incesante en su afán de ser
libre, libre en su afán de conocimiento; incansable en la búsqueda de la
excelencia, de la auto-perfección; implacable en la realización de su misión.
Como a Nelson Mandela, a Martín Lutero King o a Mahatma Gandhi, se le puede
encarcelar en cuerpo pero en mente, en espíritu su esencia misma trasciende el dolor,
el miedo, las cadenas, los guardias, los muros, y las vallas.
He aquí un lobezno, es
decir, un cachorro de lobo; aun cuando le retiremos de la naturaleza, de la compañía
de sus padres, de la guía y ejemplo que es para él el lobo alfa; aun cuando le
privemos de la manada que completa su formación en calidad de lobo y que le
inculca no solamente el conocimiento de la caza sino la disciplina y la jerarquía
del mando, de la obediencia, del orden, aun así tampoco tendremos al final mejor
suerte de la que tuvimos con el adulto de la especie a la hora de tratar de
domarle, mucho menos de domesticarle. Cierto es que cuanto más pequeño y más joven
le atrapemos más mostrará ciertas actitudes iniciales que nos alentarán en la fantasía
de que algún día servirá de mascota fiel; pero llegadas ciertas etapas de
madurez mental y física, el futuro de nuestro gozo, de nuestra ilusión caerá al
fondo del pozo del proverbio, y la realidad se revelará como tal: sigue siendo
un animal salvaje, libre de espíritu.
Claro está, que al
privarle de la oportunidad crítica de saber lo que es, de completar el
desarrollo de su identidad como especie libre, tampoco podremos devolverle a la
naturaleza: perecerá desprovisto del conocimiento, de la práctica, de la
sabiduría de cómo aplicar ese impulso biológico, propio de su condición de
animal salvaje, hacia la libertad: sin el conocimiento y sin el entrenamiento de
cómo ser un lobo no podrá sobrevivir. Pero una vez libre el cachorro buscará
instintivamente a miembros de los suyos hasta que se encuentre en la compañía
de un lobo adulto, de una manada que le acepte y que le encamine e inculque en el
sendero de su especie. Así igual que ese lobezno es el pueblo inicialmente
colonizado: vive perdido pero aún consciente de sus raíces; vive anhelando su
identidad, añorando lo que les falta: la disciplina guerrera junto con la
sabiduría cultural que le moldee a vivir de acuerdo a quién es. Ese pueblo aún
sabría dar tributo, homenaje y respeto a aquel individuo que se les apareciera
como su guía, como su maestro, y que, devolviéndoles su dignidad y razón de
ser, les encaminara y disciplinara de acuerdo a quiénes son, a su identidad
original.
Crucemos a generaciones
de lobeznos capturados, progresivamente seleccionando a los más dóciles, a los más
gentiles, desechando del acervo genético a los más agresivos y reacios. Con el
transcurso de las generaciones acabaremos por último con una representación de
la especie original que no solamente es domable, sino claramente domesticable. Nunca
alcanzarán la madurez mental y emocional de un lobo adulto sino que se
mantienen perpetuamente en una condición de cachorros, transfiriendo su
dependencia en ese estado a sus amos humanos que remplazan a sus padres de la
manada ancestral. Faltos de un conocimiento de su identidad original, adoptan
la identidad que sus captores y criadores les otorgue; son ya mascotas fieles,
serviciales, totalmente subordinados y dependientes de los mismos seres que
privaron a sus ancestros de su libertad, de su ser, de su identidad.
El resultado ya no es un
lobo, ni tiene consciencia de, ni interés en serlo; pero tampoco es un humano,
jamás lo será: son perros, ex-lobos despojados de su esencia lupina para
convertirse en anexos humanos, en otros accesorios más de la civilización. Su
alfa macho es el humano que lidera la familia; su manada es la familia misma. Ahora
vive para servir a su amo. Y su enlace empático con, y su dependencia emocional
del mismo es tal que vive solamente para agradarle, para sus caricias,
aprobación y reconocimiento. Para convivir mejor con su familia humana se le
disciplina a ser obediente, a venir cuando se le llama, a hacer trucos que resulten
agradables, graciosos y entretenidos. A veces, en el mejor de los casos, desempeña
una función con honor y dignidad como es el caso del perro policía o del perro
lazarillo. Su comida ya no la aprende a cazar sino a buscarla en su cuenco; su
existencia circula entorna a sus amos, es incompleto sin ellos. Camina ya no
libre en pos de la gran caza, sino amarrado de una correa ceñida al yugo que es
su collar. Es, con suerte, consentido y mimado, pero desprovisto de cualquier
cosa que su ancestro llamaría “dignidad”. He aquí al perro doméstico, y he aquí
el ser humano primermundista, el habitante “integrado” de este mundo
“civilizado” creado, propiciado, y dominado por las potencias europeas, y su
derivado angloamericano, desde el siglo XVI hasta el presente.
El ser humano
“civilizado-integrado” es un profesional, un licenciado, un profesionista, un
oficinista, un médico, un administrador, un deportista profesional, un artista
de cine, un abogado, un policía, un militar, un banquero, un enfermero, un
plomero o fontanero, un albañil, incluso un criminal – da igual cómo se gane la
vida con tal de que encaje ordenadamente en el sistema socio-económico actual
como consumidor – su misma humanidad se mide en términos de su
demostrada capacidad de adquisición de bienes materiales: “tanto tienes, tanto
vales”. El ser humano “civilizado-integrado” está múltiplemente esclavizado y enajenado
de la naturaleza, de la humanidad, y de sí mismo mediante este sistema
socio-económico iniciado y cultivado por el colonialismo europeo, y perpetuado y
perfeccionado por el imperialismo corporativo transnacional estadounidense. Está
enajenado de sí mismo puesto que desconoce su esencia, desconoce lo que es, lo
que debe ser, y cómo transformarse. Este estado de enajenación personal le causa
un gran vacío existencial por dentro, interior, que no sabe cómo
rellenar y por consecuencia una angustia existencial que no sabe cómo abatir. Es
precisamente este vacío existencial lo que la civilización y la colonización
europea y el imperialismo transnacional corporativo han sabido mejor explotar y
acrecentar.
De hecho, el proceso de
la civilización occidental inculca al ser humano “civilizado-integrado” la
idea, la necesidad, el impulso desesperado de buscar la solución a su angustia
existencial por una parte en la aprobación de una deidad, y por otra en la
gratificación inmediata, efímera mediante el consumo materialista de objetos
innecesarios. Ambos recursos son externos a su persona, a su alcance directo e
inmediato; ambos le esclavizan por dentro y por fuera. Ambas fuentes de su
falso consuelo son externas a su poder personal, están deliberadamente, estratégicamente
ubicadas por fuera de él, es decir, ni siquiera son soluciones a los
cuales tuviera libre acceso aunque fuese el caso de ser verdaderas remedios a
su dolencia – que por su puesto no lo son, sino todo lo contrario. La religión
occidental y la corporación transnacional, como buenos traficantes de un
narcótico psicológico-espiritual, inspiran un estado de adicción emocional con
el cual esclavizan el cuerpo, colonizan la mente, y conquistan el espíritu de
sus víctimas. El ser humano
“civilizado-integrado” está además enajenado del fruto de su trabajo – “labor” lo denomina, palabra sinónima de
“faena”, de “trastada”, de “mala pasada” – en vez de encontrar en su obra, en su esfuerzo,
cobijo, refugio, orgullo, complicidad, autorrealización. No obstante, el
sistema ha inculcado en el “ciudadano-integrado” una necesidad de cumplir con
su régimen de adquisiciones según el adagio de “lo tienes es lo que vales”
en vez de “lo que eres es lo que vales,” y de acuerdo al lema “más es
mejor” en vez de “mejor es más”.
Sin
embargo existe una condición canina por debajo de la del perrito faldero: he
aquí el perro callejero. Naciera con amo o en la calle misma, el perro
callejero es el anexo descastado, el accesorio desalojado de la civilización.
Indeseado y abandonado, vagabundea por las calles enfermo, hambriento,
descuidado, alimentándose de la basura, de los escombros. Es considerado la gran
vergüenza, la gran alimaña, el gran símbolo de la suciedad, del despojo y de la
decadencia de los centros urbanos; simultáneamente, para aquellos más
sensibles, es el recuerdo inmediato de la crueldad y del egoísmo del ser humano
y de la indiferencia que manifiesta con las especies de vida, incluso con
aquellas que profanó en su esencia para satisfacer su propia necesidad o
antojo.
Carente del espíritu y
del conocimiento de su antepasado regio, y víctima de innumerables carencias y
traumas, el perro callejero a pesar de ser técnicamente “libre” es incapaz de
regresar a la nobleza de su punto de origen ancestral. Atrapado en un limbo
existencial, a su vez tampoco es capaz de encajar fácilmente en un hogar en
calidad de compañero doméstico, es decir, no sin la caridad y conocimiento de
una mano experta que le entrene y discipline – suponiendo que tuviera la
inmensa suerte de ser ofrecida dicha oportunidad. Desprovisto del conocimiento
del orden, de la disciplina organizadora de la jerarquía de mando propia de la
manada, el perro callejero no puede convertir su condición de desahucio en uno
de libertad según el cuál tomaría la tremenda oportunidad de gozar de su
liberación del yugo del collar, para regresar feliz y contento al estado de
dignidad original de su noble ancestro “pre-civilizado” – el lobo. He aquí el perro callejero; he aquí también
el ciudadano tercermundista, el “ciudadano-desahuciado” del mundo civilizado.
Las poblaciones indígenas
en particular, y los descendientes europeos colonizados de las Américas, de
África, de Indonesia, y de Oceanía, etc. en general, fueron sometidas a un
proceso análogo al de la domesticación del lobo, pero no precisamente con el
objetivo de crear naciones de “ciudadanos integrados”, sino de todo lo
contrario: de fomentar una masa de “ciudadanos-desahuciados” desorganizados,
conformistas, ignorantes, incumplidos, irresponsables, etc., incapaces, al
igual que el perro callejero, de beneficiarse de la condición de libertad que
lograron como resultado de sus respectivos movimientos de independencia. El
tercermundista, el “ciudadano-desahuciado”, al igual que el perro callejero, no
puede ni retroceder a un estado de precolonización o de precivilización europea,
ni tampoco posee las cualidades – el conocimiento, la cultura, la educación, el
estatus socioeconómico, la disciplina, la autoconfianza, la motivación, etc. –
para integrarse de pleno en – y competir con – el primer mundo. Es de notar que
esta condición de “ciudadano-desahuciado” existe no solamente en los países
tercermundistas, aunque ahí destacan por su porcentaje dominante de la
población, sino también en el creciente margen socioeconómico fallido del,
denominémoslo, “tercer mundo en el primer mundo” – las barriadas, los ghettos, los
proyectos, etc., de Nueva York, de Los Ángeles, de Atlanta, de Chicago, de Paris,
de Londres, etc.
Llamémoslos
“Superpotencias”, “híperpotencias,” o simplemente “Imperios”, el resultado
final es el mismo: una nación o pueblo más poderoso entra en una relación con
otros con el fin de explotar sus recursos naturales y humanos. Debido a la
desigualdad de poder – sobre todo militar y tecnológico – entre la
“híperpotencia” y sus “socios”, la relación resultante conlleva una tremenda
desigualdad de costos (sociales, culturales, naturales, etc.) por parte de los “socios”
y de beneficios (económicos, estratégicos, etc.) a favor de la “superpotencia”.
Esta desigualdad se extiende de tal grado que la relación se describe no en
términos de una simbiosis de comparable beneficio mutual, sino de una
explotación parasitaria en la que la superpotencia es un explotador de sus
huéspedes, sobre todo de aquellos tercermundistas.
La relación de
explotación, o al menos desigualdad de términos, entre clanes, pueblos, reinos,
naciones, países es seguramente tan antigua como el concepto misma, pero la
disparidad tecnológica y militar que mostraron los europeos con respecto al
resto del mundo incluyendo y sobretodo los pueblos indígenas de África,
Oceanía, y las Américas constituye una situación insólita en la historia
mundial. Los resultados, que comenzaron en el siglo XVI con la expansión
colonizadora europea y continua hasta el presente, han sido horrendos para
estas poblaciones. Durante todo ese tiempo las fuerzas dominantes, ya sean del
imperio, de la superpotencia, o de la híperpotencia, han tenido muchas
oportunidades para perfeccionar sus estrategias de dominio y explotación. La
explotación de un individuo o clase social o pueblo tiene niveles o fases. En
la fase inicial los explotados aún saben lo que son; ésta es la fase más frustrante,
arriesgada y menos productiva para el agente explotador: los dominados todavía
saben que son lobos. Muchos recursos tienen que ser aplicados en evitar
sublevaciones, sabotajes, motines, insurgencias, etc. El lobo alfa – el
sabio-guerrero – no cede su libertad voluntariamente y sin una lucha feroz.
El nivel de explotación
ideal, es decir, el último, requiere de una esclavización mental-espiritual del
pueblo. En ese nivel la fuerza colonizadora ha logrado que la clase o el pueblo
avasallado no solamente no se dé cuenta de su situación, sino que por lo
contrario, esté o completamente indiferente a su estado, o convencido de que es
tanto o más libre que sus ancestros, de esa forma participa plenamente en su
propia explotación. Ese es el estado actual de la América Latina.
El viernes pasado, día 27
de mayo, 2011, durante el seminario de FITA y con el motivo del análisis del
discurso de despedida del ex-presidente de los EE.UU. Dwight D. Eisenhower,
acabé improvisando un breve seminario sobre la historia de la “Guerra Fría”,
sobre la estrategia político-militar-económica del “Detente”, sobre el
significado del neologismo “complejo industrial-militar” propiciado por
Eisenhower durante ese mismo discurso, y sobre los efectos de la política
exterior antisocialista y anticomunista estadounidense en el mundo
iberoamericano. Estos efectos se expresaron de muchas formas y en numerosos
ámbitos de las culturas de la América Latina: en la política, en la sociedad,
en la economía, en la educación, en los valores materialistas, en la identidad
individual y nacional, pero de ninguna forma más directa y más obvia que en la
programación ideológica, cultural, y social anti-intelectualista que apoyara su
política pro-fascista y anti-izquierdista.
La civilización occidental,
cuyos orígenes intelectuales parten del “gnothi seauton”, del “conócete”, del
impulso de hallar respuesta al imperativo de “sabe qué eres” – ha entendido,
aunque fuese inconscientemente, que a la hora de someter, dominar, colonizar a
un pueblo – propio o ajeno – es de máxima prioridad extirpar, aniquilar,
anonadar el mero impulso y la curiosidad de la búsqueda de la identidad y de la
curiosidad intelectual en el mismo. Son precisamente esas dos corrientes
filosóficas las que son el origen y la base de la ventaja intelectual europea convertida
en la superioridad tecnológica-militar que permitió a sus naciones
constituyentes, y a su derivado angloamericano, repartirse y someter al mundo.
Como dijo Stalin: “Las ideas son más poderosas que las armas. No permitimos
a nuestros enemigos armas. ¿Por qué les iríamos a permitir ideas?”
EE.UU. durante y desde la
Guerra Fría siguió una estrategia dirigida a proteger sus intereses nacionales
en Latinoamérica contra la “amenaza Roja” del comunismo y del socialismo chino
y soviético. Aparte de la protección de sus fronteras contra la amenaza de una temida
invasión soviética, EE.UU., un imperio capitalista, se empeñó en proteger los
intereses de las compañías transnacionales americanas operando desde Tijuana
hasta Tierra del Fuego. Para resguardar estos intereses era preciso continuar y
acrecentar el estado de mansedumbre e ignorancia que España y Portugal
establecieron entre las masas latinoamericanas. Efectivamente, no hay que peder
de vista que Iberoamérica ya había sido conquistada durante siglos y que el
efecto de los EE.UU., en realidad, viene a ser solamente una extensión y
continuación de la política colonizadora de las antiguas superpotencias
Ibéricas.
¿Pero qué fue lo que más afectó
a estos pueblos, a estas naciones, a estas comunidades, a estas familias que ocasionó
que sus integrantes quedaran reducidos durante el proceso de colonización a ese
estado de “ciudadano-desahuciado” de la comunidad mundial? ¿La pérdida de su
idioma? No exactamente; los judíos en su mayoría ya no hablan hebreo fuera de
Israel, pero siguen siendo la minoría étnica más exitosa de la historia. ¿La
pérdida de sus creencias religiosas originales? No del todo; la implantación de
las religiones occidentales monoteístas definitivamente ejerció un papel, y un
papel fundamental en la conquista y subyugación espiritual de la población,
pero la pérdida misma de sus creencias aborígenes no – de hecho nos vendría de
maravilla una buena oleada de ateismo en mundo iberoamericano y en todo el tercermundista
en general. ¿La pérdida de su alimentación, de su recetario de cocina? No, eso
no. ¿El cambio de usanza indumentaria, la mudanza de sus vestimentas
tradicionales? No, en absoluto. ¿La pérdida de sus danzas y costumbres rituales?
No, claro que no. ¿De su calendario de festividades? Tampoco. Todas esas
pérdidas al fin y al cabo son cambios normales que una cultura sometida experimenta
durante el proceso de transformación bajo el dominio de una cultura superior:
la Galia, la Germania, Hispania, bajo los romanos, por ejemplo. España bajo los
Musulmanes, por citar otro. No, fue algo más lo que perdieron durante la
colonización. Perdieron un factor mucho más decisivo, mucho más determinante
que la religión, el idioma, la dieta, las celebraciones festivas, la
vestimenta, etc. Perdieron, por diseño y estrategia, la presencia y la vigencia
de la figura del sabio-guerrero, lo que en MAMBA-RYU venimos a llamar el Sennin.
Una poesía náhuatl, que incluyo abajo en su transliteración original seguido de
una traducción y comentario, describe la función del Sennin, del Tlamatini,
con increíble precisión y elocuencia:
Tlamatini: El Sabio Náhuatl
In
tlamatini
El que sabe
In
tlamatini: tlavilli ocutl, tomavac ocutl hapocyo;
El que sabe: una luz, una
tea, una gruesa tea que no ahuma – que no
causa humo, que no confunde las cosas, sino que las esclarece.
tezcatl coyavac, tezcatl necuc xapo;
Un espejo horadado, un espejo
agujereado por ambos lados.
tlile, tlapale, amuxva, amoxe.
Suya es la tinta negra y
roja, de él son los códices, de él son los libros de pinturas. (El posee el conocimiento más sagrado sobre
la identidad del pueblo.)
Tlilli, tlapalli.
Él mismo es escritura y
sabiduría.
Hutli, teyacanqui, tlanelo;
Es camino, guía veraz para
otros.
tevicani, tlavicani, tlayacanqui.
Conduce a las personas y a
las cosas, es guía en los negocios, asuntos, humanos.
In qualli tlamatini, ticiti, piale,
El sabio verdadero es
cuidadoso (como un médico) y guarda la tradición.
machize, temachtli, temachiloni, neltocani.
Suya es la sabiduría
trasmitida, él es quién la enseña, sigue la verdad
Neltiliztli temachtiani, tenonotzani;
Maestro de la verdad, no deja
de amonestar - de regañar, de reñir, de
reprender, de corregir, de sermonear
teixtlamachtiani, teixcuitiani, teixtomani;
Hace sabios los rostros
ajenos, hace a los otros tomar una cara (una
personalidad, una identidad), los hace desarrollarla.
tenacaztlapoani, tetlaviliani,
Les abre los oídos, los
ilumina.
teyacayani, tehutequiani,
Es maestro de guías, les da
su camino, de él uno depende.
itech pipilcotiuh.
Pone un espejo delante de los
otros, los hace cuerdos, cuidadosos;
Tetezcaviani, teyolcuitiani, neticiviloni, neixcuitiloni.
Hace que en ellos aparezca una
cara (una personalidad, una identidad).
Tlavica, tlahutlatoctia, tlatlalia, tlatecpana
Se fija en las cosas, regula
su camino (de ellas), dispone y
ordena – (impone orden, comanda.)
Cemanavactlavia,
Aplica su luz sobre el mundo
– enseña, ilumina, adiestra.
topan, mictlan quimati.
Conoce lo (que está) sobre (por encima de) nosotros (y), la región
de los muertos.
Haquehquelti, haxihxicti,
El sabio (Es el hombre
serio).
itech nechicavalo, itech nenetzahtzililo, temachilo,
Cualquiera es confortado por
él, es corregido, es enseñado.
itech netlacaneco, itech netlaquauhtlamacho,
Gracias a él la gente
humaniza su querer y recibe una estricta enseñanza.
tlayolpachivitia, tepachivitia, tlapalevia, ticiti, tepatia.
Conforta el corazón, conforta
a la gente, ayuda, remedia, a todos cura.
Lo que estos pueblos,
países, naciones, comunidades, y familias, habitados y repletos de
“ciudadanos-desahuciados” han perdido de su consciencia presente e histórica es
cualquier vestigio del arquetipo del sabio-guerrero, de aquél individuo, o
género de individuos, capacitado para forjar una identidad nacional y personal
de competitividad, de dignidad, de emprendimiento, de disciplina. Una identidad
que abarcara con orgullo los logros ancestrales de generaciones pasadas – de
todas sus raíces culturales – con vistas a la creación de un patrimonio
nacional de honor y no de corrupción, de disciplina pero no de violencia, de
compasión pero no de consentimiento surgiría de las cenizas coloniales como lo
hizo Japón de su derrota durante la segunda guerra mundial. La eliminación del
arquetipo del sabio-guerrero de la geografía mental, cultural, política, social
e histórica del tercer mundo por parte de las fuerzas colonizadoras ha sido por
decreto, por diseño y por estrategia, y ha sido un tremendo éxito. No es una pérdida
de la cuál se recupere un pueblo, una nación, una cultura, una sociedad con
facilidad.
El sabio-guerrero,
representado por el dragón en ciertas culturas orientales, constituye en único
individuo capaz de concienciar a una nación en cuanto a sus raíces y orígenes, el
único capaz de educarles, de organizarles y de adiestrarles de acuerdo a los
dictámenes de su identidad y encaminarles hacia su propia libertad:
“Es durante las grandes crisis cuando
los hombres demuestran su verdadero metal. Muchos, demasiados, ante las
primeras amenazas de tormenta se desentienden del mundo y se escabullen como
viles alimañas a la oscuridad de sus madrigueras y escondrijos. Otros, los
legionarios del cambio, esperan atentos al llamado de generales y profetas que
los guíen e inspiren en la misión redentora. Y aún otros, enfrentados con la
tempestad que amenaza nuestra destrucción, impulsados por el fuego de una gran
pasión por la rectitud y el amor al prójimo, extienden sus alas contra el
vendaval y se comprometen, hasta con su último aliento, a nuestra protección. Éstos
han sido, y siempre serán, los dragones guardianes de nuestra sociedad.”
Shodai J. Alejandro
Overton-Guerra
El
sabio-guerrero resulta siempre el máximo impedimento para la explotación de los
recursos naturales y humanos de un país y por lo tanto resulta el primer
individuo identificado, acosado y eliminado. Y en el proceso de la colonización
misma, que siempre incluye una reprogramación cultural, mental y social del
pueblo colonizado, la figura del sabio-guerrero es condenado al ostracismo y al
exilio. El pueblo, la cultura, la nación, el país, la comunidad, la familia
resultante, sin sus dragones guardianes, sin sus sabios-guerreros, queda
reducida a la calidad de “viles alimañas” y después de generaciones los
“legionarios del cambio” vienen a ser una reliquia del pasado. De hecho, lo que
va quedando es una masa ignorante, apática, y soberbia, una plaga de
“negativistas desafiantes”, de perros callejeros, resistentes a cualquier
cambio que requiera orden, obediencia, esfuerzo, educación. Desafiantes ante
cualquier disciplina libertadora, rechazadores de cualquier forma de sabiduría,
lo único que las masas tercermundistas anhelan, lo único que desean es alcanzar
el estatus de “ciudadanos-integrados”, de perros domésticos – estatus al que el
primer mundo nunca les permitirá alcanzar – para permanecer siempre sirvientes
fieles y dedicados de sus amos colonizadores.
He Dicho. Así Es. Y Así Será.

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