lunes, 15 de octubre de 2012

ANOTACIONES PARA FEBRERO 2011


ANOTACIÓN PARA EL 6 DE FEBRERO 2011
100. Titulo de la Anotación: “Primeras directivas y primeros principios

                Hay una cadena causal que surge de la antigua Grecia pero que se desvía una vez que choca, se entrelaza, y se contamina con las religiones monoteístas del occidente. La filosofía – el “amor a la sabiduría” –  que proviene de la antigua Grecia es por su parte la base de las ciencias y de todas las disciplinas académicas del occidente; de hecho, es el fundamento del paradigma cognitivo de la cultura y civilización occidental. Toda disciplina que busca el conocimiento de la ‘verdad’ (en alguna de sus modalidades): la historia, la matemática, la física, la biología, la psicología, la química, la medicina, la astronomía (al contrario de la astrología), etc., encuentra sus raíces en la filosofía griega. No es por casualidad que la “Academia” – la escuela de Platón donde también estudio Aristóteles – sea el origen del término “académico”.

                Gnóthi seautón – traducido al latín como nosce te ipsum – “conócete”, o sea, ¡sabe qué tipo de ser eres! –  fue inscrito en el pronaos del templo de Apolo en Delfos y es la frase más impactante y más inspiradora de toda la filosofía occidental, siendo a su vez el primer directivo del proyecto filosófico que surge de la Grecia Antigua.

                Lo interesante es que ninguna de las disciplinas del intelecto derivadas de la filosofía griega hayan cumplido con el directivo que inspiró a esta. ¿Por qué? Simple: porque la cultura occidental se encontró con otro paradigma que en vez de continuar con la exploración interior, introspectiva, relacionado con y correspondiente a esa pregunta, dictaminara la respuesta en términos de seres supuestamente ‘semidivinos’, hechos a imagen y semejanza de un ser supremo – punto final, no hay más de qué hablar.

                Hay mucho más de qué hablar, y la falta de dialogo en ese aspecto es precisamente la razón por la decadencia esencial occidental del hombre, y de la mujer. Toda la energía intelectual se ha invertido en el conocimiento y dominio del exterior; incluso la psicología, que se supone que se ocupa de la “psique” o del “alma” evita cuestiones transcendentales, ha cedido la  supremacía al tema fundamental del significado de la vida a la teología, lo cual es una de las principales causas por la falta de eficacia de la psicología clínica como disciplina terapéutica.

                Hasta que el mundo intelectual no retome las riendas de un plan de autoconocimiento y de auto-conquista de la naturaleza de nuestra especie que reconcilie el conocimiento y control externo con nuestras necesidades existenciales, seguiremos inmersos en una era de oscurantismo espiritual, de sistemas económicos y judiciales absurdos, de destrucción ambiental, de indiferencia ante el sufrimiento de nuestra propia especie, y de escapismo auto-aniquilante y anulador.

He Dicho. Así Es. Y Así Será.


ANOTACIÓN PARA EL 7 DE FEBRERO, 2011
101. Título de la Anotación: Gazpacho a la Shodai.

Ingredientes primordiales:
³  1 Cebolla
³  6 Pimientos morrones – 2 verdes, 2 rojos, 2 anaranjados
³  8 Jitomates
³  ½ Pepino

Estos se fríen por separado y en ese orden una sartén con aceite de oliva y se apartan en una cazuela grande cuando se terminen.

³  ½ Taza de Aceite de Oliva
³  ½ Taza de Vinagre blanco
³  ½ Taza de Steak Sauce o Barbecue Sauce
³  ½ cucharada de extracto de ajo
³  ½ cucharada de salsa picante habanera – superpicante
Todos estos ingredientes líquidos se añaden a la cazuela a los anteriores ya fritos, y se hierven.

³  6 Huevos cocidos
³  6 rebanadas de pan integral
³  2 tazas de agua
Estos se cortan en pedacitos y se suman a la cazuela caliente junto con el agua. Todo se pasa por la licuadora en fases, ya que no va a caber en una, y después de licuar se vierte en otro contenedor para la ocasión.

Se sirve caliente, frío, o como salsa para espagueti u otro tipo de pasta.  Tengo música para acompañar – aquí hay alguna de mi cuidadosa selección:

When we were Kings:

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Redemption Song:
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Pegate un poco mas:
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White Flag:
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Win:
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White flag:
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Take my hand:
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No es lo mismo:
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I say a little prayer:
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Baby I love your way:
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I can see clearly now:
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Red, red wine:
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Three little birds:
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No woman, no cry:
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Exodus:
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Missionary man:
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He Dicho. Así Es. Y Así Será.

ANOTACIÓN PARA EL 8 DE FEBRERO, 2011
102. Título de la Anotación: “El amor y el Sennin en ‘Tiempos de Miakoda’”.

Ningún tema es más relevante a los seres humanos que el del amor en sus términos más generales, y sin lugar a dudas, para aquellos que lo leen con aun un mínimo de atención, “Tiempos de Miakoda” es un libro de amor. Este breve artículo responde a un flujo seguido y constante de preguntas sobre la relación entre los protagonistas, sobre la naturaleza del enigmático y cautivante Shihan Sennin, sobre mis perspectivas personales - reflejados o no – en la obra, y sobre el amor (romántico, fraternal, platónico, etc.)  – y ante todo sobre el amor del Sennin como maestro sabio-iluminado.

                Me encuentro de pronto en la extraña y paradójica posición de estar por una parte ante terreno libre y abierto, y a la vez entrecortado y minado. “Libre y abierto” porque éstos son los tipos de ensayos que escribía a punta de pico y pala durante mis años de formación como analista literario – experiencia manifiesta y adaptada al medio cinematográfico en mí programa “Cine con Sabiduría”. La gran ventaja es que esta vez soy el autor y la máxima autoridad (aunque en su momento habrá quien lo discuta) en cuanto a mi propia intención en la obra, y no tengo que recurrir a otra crítica para apoyar mis perspectivas.

                “Entrecortado y minado” por diversos motivos, todos fascinantes, tentadoramente así, que convierten a esta empresa en una aventura. Para comenzar, he establecido para mis creaciones una nueva perspectiva literaria. A modo de contexto explicaré que cuando yo estudiaba literatura en la universidad, dominaba la idea, que aun comparto, de que la obra literaria se completaba en la lectura, en la interacción entre las palabras y la imaginación y entendimiento del lector. Es decir, la verdadera obra, según estos autores y críticos, Julio Cortazar entre ellos, está no en el texto inerte sino en la imaginación vivaz del lector alentado, inspirado, guiado por el mismo. De ahí que El Quijote leído por primera vez a los quince años, no es el mismo libro que aquel leído a los cuarenticinco, después de media vida de experiencia.

                Mi perspectiva es que la creación literaria misma debería desempeñarse en reacción dinámica con lectores, y no limitarse a la imaginación por muy fértil y productiva que sea, del autor aislado. De esta forma, la obra crea en su entorno un espacio imaginoceptivo, una pequeña comunidad que la comparte a medida que se va desarrollando. Eso saca al autor de su torre de marfil, de su burbuja protectora, y le somete, en pleno vuelo, a la crítica analítica de su audiencia. Lo que nos lleva de nuevo a lo de “entrecortado y minado” porque soy ciertamente “el autor y la máxima autoridad sobre mi intención en la obra”, y por lo tanto sospechoso de escudarme, muy apenas, tras los diálogos, conductas, pensamientos, y emociones de los diversos personajes, ocultando – o no según algunos –  mi verdadera Identidad (‘Yo’ y ‘YO’), deseos, carencias, y/o esperanzas. Al exponer la obra en su desarrollo al lectorado, también me expongo personalmente durante el proceso a crítica y comentario. En esa vena, no han faltado personas (entiéndase, “ante todo mujeres”) que me hayan dicho de plano: “El Sennin es Shodai, ¿pero quién es Miakoda?”; o “¿Miakoda responde a su ideal de mujer?”; o también, en términos aún más directos y personales, “¿Está en espera de su Miakoda y esta obra es la ‘realidad’ de su fantasía frustrada?” ¡Auch! Algunas mujeres, muchas, se sienten reinas coronadas con respecto en temas del amor ante la típica plebeyez varonil. Como resultado, pueden ser penetrantes y perspicaces en sus análisis, aunque eso sí, no siempre bien encaminadas en su enfoque, y de ahí implacables, despiadadas, impertinentes, e irreverentes.

                Lo cuál nos lleva a otro punto, enigmático a la vez que también “minado.” Sin excepciones, todas las lectoras han convenido en la asombrosa capacidad (“muy verosímil”, “factible,” “¡tan convincente!”, etc.) que he tenido de “personificar” a no una, sino a varias mujeres, sobre todo en la voz narrativa. La mente femenina es ciertamente superior a la del hombre. Lo he dicho y es cierto. Freud mismo admitió derrota en su intento de entender a las mujeres tirando la toalla con su “complejo Electra”, débil reflejo de su pervertido complejo Edipo para varones. Nada fascina más, y a la vez aterra más, a una mujer que un hombre que las comprenda más que ellas a sí mismas.  Esta capacidad de adentrarme en la mente, mentalidad, y emotividad de la psiquis femenina se le atribuye también, consciente o inconscientemente, al Sennin – he notado a través de los comentarios – y que a su vez impacta lo que los lectores interpretan de la relación entre la protagonista y su maestro. Es decir, la transferencia de atributos es fascinante, ya que de pronto soy el Sennin y el Sennin soy yo: todo lo que han podido discernir sobre mí, incluyendo mi entendimiento de la psiquis femenina, al igual que mi estado civil lo atribuyen a él; y todo lo que observan de él me lo atribuyen a mí. Y luego comentarios: “Evidentemente sabe mucho de mujeres. ¿Entonces cómo es que vive solo? ¿No sabe aplicar su conocimiento?” OK, fuera guantes: “También sé mucho de las víboras – pero no por eso voy a querer tener una en mi casa.” Jaque mate y un contacto menos en Facebook.

                Hay una suposición muy equivocada en esta crítica a mi estado de residencia que subraya indirectamente al problema general al que el libro está dirigido: la falta de entendimiento, por parte del hombre y de la mujer por igual, del amor, porque sin lugar a dudas “Tiempos de Miakoda” es un libro de amor: del amor de una discípula por su maestro, del maestro por su discípula, entre hombre y mujer, entre la persona y su propia autorrealización entendido en términos de liberación existencial, entre el maestro y su arte que vive y que encarna, entre el individuo y si mismo. “Tiempos de Miakoda” es más que un libro de amor, es un libro sobre la felicidad, sobre la búsqueda de la identidad, sobre el significado de la vida, sobre el propósito de la misma. Y sin embargo, y aun siendo así, ninguno de esos temas – la “felicidad”, la “identidad”, el “significado”, el “propósito” – están lejos del amor, porque todos son objetivos en la vida, y porque la vida hay que amarla para vivirla, y porque para amarla hay que saber lo que es el amor. Volvemos a mi anterior enunciado: las personas no saben ni lo que es el amor ni amar, y el Sennin, como sabio maestro de la vida, es un maestro que viene a enseñar sobre el amor.

He Dicho. Así Es. Y Así Será.



ANOTACIÓN PARA EL 9 DE FEBRERO, 2011
103. Título de la Anotación: “El Cisne Negro: Hablemos del Lado Oscuro”.

                ¡Espléndida película! Recomendada a mi por el alumno sempai Juan Carlos López –  ahora sí voy a romper con la acostumbrada discreción de no nombrar nombres de mis alumnos, esperemos que él no se ofenda, pero su recomendación merece más que mención anónima por mi parte ya que su acertada presentación del filme es clara evidencia que ha internalizado enseñanzas del Ryu a un muy alto y muy profundo nivel. ¡Chapó! Recapitulo algo escrito hoy al respecto del filme en mi blog, “Diario de un Sennin”:

“Anoche vi el “Cisne negro”, la tremenda obra de Aronofsky – director de otra película favorita mía, “Pi: el orden del caos” – aunque no supe esto último hasta el final cuando me quedé pasmado en la butaca viendo los créditos, absorbiendo la belleza de una tremenda actuación, de una maravillosa realización sobre un magnifico ballet, “El lago del cisne” – ¡el arte representando al arte dentro del arte! Magnifico; aún lo proceso. ¡Es MAMBA!

               No creo que mucha gente la logre comprender, pero he decidido dedicar una anotación en la bitácora de Shodai a la temática del “lado oscuro.” La película se asemeja mucho, como creo que un alumno mío ya señaló, a mi cuento “El Espíritu del Carcayú” en cuanto a la temática de enfrentar al lado oscuro y derrotarlo para tomar su tremendo poder y ponerlo a nuestro servicio.”

                El “lado oscuro versus el lado claro” es un tema recurrente, central, en la saga de la mitología moderna de “Star Wars”, y es un tema que hemos comentado en el Ryu en más de una ocasión – de hecho estudiamos con detalle la nueva trilogía de Star Wars y el papel del lado oscuro en general en el canciller, en Anakin, en el ocaso de los Jedi, etc. En MAMBA Ryu, como miembros de una tradición moderna del antiguo ninja, como paradigma de autorrealización personal, como camino de vida, y como estrategia existencial, es critico entender, identificar, encarar y dominar el concepto del “lado oscuro” para lograr nuestro propósito integrador y libertador del ser humano.

                ¿Qué es el ‘lado oscuro’? ¿Qué es el ‘lado claro’? Son conceptos algo abstractos, pero universalmente intuitivos, que no son en realidad antagónicos sino complementarios para la maximización del potencial del individuo. Hay que tener en cuenta que lo oscuro sólo existe por la existencia de lo claro que lo define, y viceversa. En MAMBA se enseña que el auténtico maestro de cualquier arte logra superar tales dicotomías y aplicar de las dos vertientes de acuerdo a sus propósitos. Como combinar el fuego y el hielo sin que el primero se apague y el otro se derrita. De ahí que “El lago de los cisnes” sea tan exquisita, pero a la vez tan difícil de realizar. Igual sucede en las artes marciales donde el propósito es matar o morir – no perdamos eso de vista – pero al igual establecer mediante disciplina una serenidad completa durante tales eventualidades. El Sennin siendo ni más ni menos el maestro que ha paradójicamente ha trascendido las dicotomías del fuego/hielo en una sola fusión:

El Negri-blanco del Sennin:
Avivado y sosegado;
Sereno y excitado;
Animado e inmutable;
Imperturbable y electrizado;
Exaltado e impasible;
Apacible y apasionado;
Audaz y confiado
Enérgico, potente, explosivo,
Sensual…
¡Excesivo!
Pero placidamente controlado,
Equilibrado entre osadía y disciplina,
Vive el Sennin:

“El rayo quiebra la noche
Oigo una gota
Siempre al acecho.”


                Vemos en el filme ejemplos de lo que yo llamaría las “perversiones del lado claro y del lado oscuro”. ¿Cuáles son algunas de las perversiones del lado claro? La humildad, la cobardía, la indecisión, el conformismo, la apatía, la resignación, la mediocridad, la rigidez esquemática, el puritanismo sexual. ¿Y ejemplo de las perversiones del lado oscuro? La lujuria, el desenfreno, la glotonería, la promiscuidad, el abuso de sustancias, la violencia doméstica, el desorden, la soberbia, la irreverencia, la insolencia. ¿Qué acabo de hacer? Acabo de definir dos grupos de categorías despectivas, negativas, que aplican en coexistencia simultánea en casi toda la humanidad. Hasta la mediocridad logra superar dicotomías con sus incesantes perversiones.

                Para comprender mis comentarios siguientes vais a tener que ver la película, pero la resumiré rápidamente. La bailarina estrella tiene que jubilarse y tiene que ser reemplazada. El director del conjunto, el “maestro”, escoge a una bailarina, su “aprendiz”, para reemplazar a la veterana en el ballet “El Lago del Cisne”. La obra requiere de una bailarina que haga de dos papeles, uno de “cisne blanco” – pura, temerosa, disciplinada, frágil, sumisa – pero también el papel del “cisne negro”, todo lo contrario: desenfrenada, apasionada, desafiante, sensual.

                La protagonista no tiene problema con el primer papel; su disciplina técnica se lo facilita; pero por otro lado, y por consiguiente, sufre para liberar su “lado oscuro” necesario para el hacer de “cisne negro.” Crítica experta (véase por ejemplo, http://www.sltrib.com/sltrib/home/50872976-76/swan-ballet-lake-black.html.csp) concuerdan en que si hay algún papel que induciría a una bailarina a un ataque de nervios sería este. Toda gran disciplina tiene su “obra oscura” que exigen la disciplina cultivada del “lado claro” con la pasión desenfrenada “lado oscuro”. Ese es el precisamente el camino del Sennin.

                ¿Pero por qué es tan difícil? La pasión y el arte son dos caras de la misma moneda – no importa el género: danza, música, poesía, literatura en general, artes marciales. Los grandes artistas son los que logran inspirar esa pasión en sí mismos y cristalizarla en su obra; los grandes maestros son aquellos que lo logran sin caer victimas de la perversión, del “lado oscuro” por el camino; aquellos que se encaran con el “espíritu del carcayú” y que lo doman, domándose a si mismos. Así de fácil, así de difícil. Para artísticas del cuerpo, como las bailarinas y los artistas marciales, que han sometido su fisiología a la disciplina rigurosa del estudio durante años, les resulta difícil después romper con moldes y esquemas para de pronto sacar un lado de pasión sin parámetros: ¡Límites sin límites! Resulta contradictorio, paradójico, y lo es, es… la furia de una pasión estilizada, es el Tigre y el Dragón, es la pelea a muerte pero con reglas y cuartel.

                Es menester de maestros lograrlo. ¿Y enseñarlo? Menester de grandes maestros. Precisamente el proceso de haberse desarrollado, disciplinado, adiestrado según moldes, para luego romper esos moldes creando otros nuevos es la cumbre de la maestría en cualquier arte: ni la danza ni las artes marciales son excepciones. En las artes marciales aprendemos a reprimir nuestros instintos, nuestras emociones, nuestra ira, nuestros impulsos, reemplazándolos con formulas dinámicas aprendidas, programándonos a superar esos patrones crudos. Pero la maestría ahora requiere que trascendamos ese aprendizaje y de alguna manera recordemos todas esas emociones disciplinadas al olvido, y que las desenfundamos, ahora con el nuevo brío de la excelencia. Para eso hace falta conocerse, superarse, dominarse; soltarse estando sujeto. Son muchas contradicciones para una mente. ¿Resultado? Con frecuencia la quiebra, la caída al abismo del fracaso, del estancamiento, de la decepción, del autodesprecio, de las adicciones, de la depresión, etc.  Pocos, casi ninguno, llega a la primera fase; sólo los grandes maestros pasan a la siguiente donde el arte es uno: siendo cisne blanco y negro a la vez, mostrándose, cuando sea preciso, el uno o el otro para lograr el efecto deseado.

                Tenemos en el filme a la aspirante. Se mueve con soltura, pasión, sensualidad, confianza, pero le falta la disciplina y sin ella no pasa de ser común, vulgar: jamás será excelente; es una victima de la perversión del lado oscuro al igual que la bailarina escogida es una victima de la perversión del lado claro. Y tenemos al director, al Maestro, al que sabe lo que le hace falta a su protegida y que hábilmente, ¿controversialmente?, la va guiando para que logre su propósito, lo que todo artista quiere: morir en el cumplimiento perfecto de su arte. 

                Encararse al lado oscuro precisa fuerza, convicción, disciplina, entendimiento, casi, casi siempre, una guía, un mentor, para hacer la función que hizo el director con su protegida en la obra. Es un paseo por una cuerda floja sin red en el cual la penalidad de la caída es el precio que pagaron tantos grandes artistas como Michael Jackson, Elvis Presley, Modigliani, Bruce Lee, Jack London, Mozart, etc., es decir, casi todos.
                Tremendo tema, tremenda película: la incorporaremos a nuestra base de conocimiento de Cine con Sabiduría.

He Dicho. Así Es. Y Así Será.


ANOTACIÓN PARA EL 23 DE FEBRERO, 2011
104. Recientemente se me ha preguntado que cuáles serían las ‘faltas’ o los ‘malos hábitos’ de la cultura mexicana a la hora de hacerse buenos alumnos o discípulos de MAMBA-RYU. Mi respuesta se generaliza a todo el mundo Hispano, o mejor dicho, o toda la cultura y civilización Hispana, incluyendo la brasileña, claro y aunque no les guste. Todo se centra en que es una cultura/civilización incompetente a la hora de imponer Orden: no saben mandar y por lo tanto nadie sabe seguir, y sin líderes por un lado y seguidores por otro, cada cual tira por donde quiere y nada sustancial cambia o puede cambiar.

Os pondré algunos ejemplos:

1. Madre con hijos pequeños:
³  “Tiende tu cama y recoge tu cuarto.”
³  “Ya voy.”
³  “Panchito, que no me entere de que te vuelves a acostar en una cama sin tender.”
³  “Estoy ocupado ma. ¡Mira lo que has hecho! ¡Por tu culpa me distraje y no superé el nivel! ¡Anda Mah, cállate ya! ¡Siempre estás molestando con eso de la cama! ¡Luego la tiendo!”
³  “Ay perdona hijo, no me di cuenta de que estabas ocupado. Cuando termines tu juego tiende la cama, por favor.”
³  “Ya lo iba a hacer ayer pero se me olvidó. Ya sabes que tengo mala memoria por lo de la atención. ¡Cómo me estresas! Por tu culpa ando mal en el colegio porque me estresas tanto que si la cama, que si mi cuarto, que si la recoge lo que tiras.”
³  “Ay si, mi hijito. Lo siento. Cuando tengas un momentito recoge tu cuarto y tiende la cama corazón.”
Fue la quinta noche esa semana en la que se repetía esa escena. La cama nunca queda tendida, el cuarto es un chiquero, cada semestre reprueba varias materias – ¡pero es un gran jugador de X-Box!

2. Madre con hijos mayores:
³  “Lleva a tu hermano al colegio cuando saques el carro esta mañana.”
³  “Que vaya caminando.”
³  “Te presto el carro para todo lo que me lo pides pero tienes que llevar a tu hermano, ¿eh? Voy a recostarme que no he dormido en toda la noche de los nervios.”

La bronca después de que la madre se despierta y se entera de que no llevó el hermano pequeño al colegio:
³  “¿Por qué no llevaste a tu hermano?
³  “Porque no me iba a levantar solamente para llevarle. ¡Que ande!”
³  “¡Pues ahora andas tú! ¡No te doy las llaves de mi carro!”
³  “¿Mah donde están las llaves?
Pasan 15 segundos durante los cuales la madre emplea vocabulario censurable, pero al cabo de 20 segundos, máximo – que el niño lleva prisa:
³  “¡Mah! ¡Las llaves!”
³  “¡Toma! ¡Aquí están!”
El hijo sale sin decir gracias o adiós. ¿Para qué molestarse? Estaría de más.

                En casi todo hogar del mundo latino y casi a diario se están repitiendo esas escenas con madres e hijos menores y adultos, o variantes casi idénticas. No me molesto en dar ejemplos de padres con hijos porque esos brillan por su ausencia – aún cuando están son inefectivos.

                ¿Cuál es el resultado de esta desidia, de esta dejadez, de esta apatía? Simple: El latino no entiende el concepto de hacer las cosas CUANDO tiene que hacerlas (AHORA MISMO), ni CÓMO tiene que hacerlas (SIEMPRE con esmero, con detalle, con EXCELENCIA) porque crece en un ambiente (familia/hogar ante todo) donde NADIE le obliga a hacer nada que no quiera a tiempo o a medida. Como resultado nunca se aprende el concepto del DEBER y nunca se alcanza el potencial de pleno desarrollo y autorrealización. Las excepciones son tan notables que confirman las reglas. ¿Cómo fue el rendimiento de Brasil o de Argentina en los últimos mundiales? ¿Cómo rinde España en todos sus partidos de exhibición después del mundial? ¿Maradona modelo de héroe deportivo?

                La Hispana es una cultura inherentemente “negativista desafiante” porque nadie sabe acatar órdenes, ni tampoco darlas. Veamos la diagnosis en una página de psicología: (http://www.jhpsicologia.com/negativista-desafiante.htm)

Trastorno negativista desafiante

El trastorno negativista desafiante se caracteriza por un patrón de comportamiento hostil que da lugar a discusiones con los adultos, desobediencia, berrinches y pataletas.

El niño en ocasiones puede desafiar a los adultos y rehusar cumplir sus demandas.

Puede molestar deliberadamente a los demás, acusarles de su mal comportamiento, y a veces actúa de forma rencorosa y vengativa.

Las conductas negativistas del niño aparecen con mayor frecuencia en compañía de personas que le son familiares que ante individuos desconocidos.

La mayoría de niños que presentan conducta negativista desafiante sufren también un trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

La conducta desafiante en los niños es la más estable de las psicopatologías infantiles, constituyendo el predictor más significativo de riesgos académicos y sociales en etapas más avanzadas del desarrollo, como por ejemplo el trastorno disocial.
 
                Esto aplica no solo a los adolescentes sino a cantidades de adultos que conozco que se comportan como tales. Estas actitudes son tan comunes en la cultura, que lo que resulta normal en México sería delincuencia en una familia ‘normal’ angloamericana en los EE.UU.: De ahí que el 40% de pandilleros juveniles en EE.UU. son hispanos.

                La Hispanidad tampoco es una cultura de DECISIÓN, mejor dicho, es una cultura que no entiende la importancia de medir el impacto de sus decisiones (que es lo mismo que decir que no mide el impacto de sus ACTOS); que no valora el compromiso inherente en el “dicho y hecho” – falta de DISCIPLINA. Otra consecuencia de esta falta de disciplina es que típicamente la palabra no vale su peso en aire. Este estado, obviamente, es un resultado directo de lo anterior: Los niños no aprenden que sus actos tienen consecuencias porque los padres lo perdonan todo, o son inconsistentes en su disciplina. Al padre/madre latino parece que le duele disciplinar a sus hijos, en gran parte porque para impartir disciplina hay que tenerla: no se puede dar lo que no se tiene. ¿Y de donde la sacarían los padres esa disciplina si se criaron en familias iguales o peores? No existe la tradición de que castigo impuesto es castigo cumplido.

                Resumiendo, ¿cuales serían los problemas con los que se encuentran los latinos frente a la tradición de MAMBA-RYU? Las mismas que nos condenan como cultura tercermundista: carecemos de una tradición de excelencia, de honor, de cumplir, de obediencia, de orden, de respeto, de perseverancia. Todo esto se refleja en la ausencia de héroes. En eso España lleva ventaja, pero solamente en perspectiva histórica. ¿Hay alguien en la historia reciente – último medio siglo – de Latinoamérica o de España de la talla de un Gandhi? ¿De un Martín Lutero King? ¿De un Mandela? ¿De un Malcolm X? ¿De un Mohammed Ali? ¿De un Michael Jordan? Resulta hasta graciosa la pregunta.

He Dicho. Así Es. Y Así Será.
                 
ANOTACIÓN PARA EL 24 DE FEBRERO, 2011
105. Título de la Anotación: “Sobre la relación Sempai-Kohai en MAMBA-RYU”
                Definitivamente este es un tema que nunca vamos a agotar, porque es el tema primordial sobre el que se funda el Ryu; es la relación fundamental para la formación de un MAMBA, no tanto para un alumno de MAMBA sino sobre todo para un discípulo de MAMBA, especialmente llegando a niveles superiores como serian los rangos de yudansha (los ‘alguien’, es decir, los rangos de cinta negra) que aspiran a su vez a ser instructores y Sempais. Y hasta aquí hemos llegado en cuanto a la claridad sobre el tema. De aquí en adelante nos metemos en aguas turbias para la mentalidad occidental. Pensándolo bien, la mentalidad occidental solamente contiene aguas turbias – ¡y estancadas! – aguantemos la respiración o anulemos el olfato, que a bucear se ha dicho.

                Comencemos por reconocer que las aguas estancadas apestan; son aguas llenas de bacterias, de mosquitos, de infección. Todo lo contrario a las aguas bellas de un manantial, de un rápido, de una cascarada. No son aguas mansas que corren profundas, sino aguas infectadas, repletas de enfermedad y de detritus. Así son las mentes de aquellos que recurren en los mismos malos hábitos cognitivo-afectivos, o que insisten en juzgar la novedad, la innovación desde el punto de vista de sus esquemas fallidos.

                En el Diario de un Sennin recientemente (el 20 de febrero, 2011) hablé brevemente sobre esta relación, Sempai-Kohai:

“Para guiar a una persona en ese procesa la relación transciende lo ‘profesional’ al que estamos acostumbrados, como ‘terapeuta-paciente’, por ejemplo. Esa relación es inútil para nuestro propósito. Somos Estrategas Existenciales, de estrategas de vida, no mero ‘come-cocos’. La relación base para nosotros en el Ryu es la de Sempai-Kohai, tan fundamental en el pensamiento y en la cultura oriental, tan desconocido en la occidental. La relación Senpai-Kohai es una relación sagrada, de honor, deber, entrega, compromiso total, que tiene sus fundamentos en la relación jerárquica natural a nuestra especie. El Senpai aporta su tutela, protección, disciplina, conocimiento y experiencia al Kohai; el Kohai a su vez le debe obediencia, lealtad, y respeto a su Senpai. Además, el Kohai tiene la responsabilidad de ayudar al Senpai en sus trabajos y tareas personales. La entrega de su Senpai es algo que los Kohai tienen que honrar, valorar y ganarse. No hay ‘reglas’ preestablecidas mas allá que esas – es tan sencillo, y tan difícil como eso. Como Shodai de un Ryu aún sin maestros o instructores que pudieran hacer de Sempais, todos en el Ryu son mis Kohais, lo cuál es agotador, pero con cada miembro es una función que desempeño con plena dedicación, honor, deber y pasión: SEMPER KAIZEN. Lo que más cuesta al latino, y al occidental en general, es corresponder a ese tipo de compromiso total que hasta ahora la verdad, no he visto ni de madres con sus hijos.”

Una alumna escribió lo siguiente con respecto a lo anterior:
Que fácil se ve todo cuando tú lo cuentas. Si esa relación Sempai-Kohai se diera creo que sería maravilloso. Ese tipo de conexión entre Maestro-alumno se me hace de lo más satisfactoria completa y pensar en una relación así me crea una sensación de gran paz, pero también pienso que es realmente difícil de encontrar, por la sociedad actual, la falta de honor de entrega que hay hoy en día sobre todo en el mundo occidental, como tu dices. Hay que tener una identidad muy sólida y una libertad interna que mucho cuesta encontrar en un adulto con tantas influencias negativas durante mucho tiempo. Otra cosa sería si esa persona tan especial fuera lo suficientemente joven para que sus bases no estuvieran contaminadas por la sociedad y sus raíces ya encaminadas a ese tipo de vida le hicieran apto para ello, desde luego que lo ideal sería que hubiera sido criado desde muy pronta edad en la excelencia haciendo de esta su vida cotidiana y no un deber u obligación: ¿Kohai se hace o se nace? Por supuesto que se hace pero donde se nace puede influenciar  mucho y no solo a lugar geográfico me refiero, sino al hogar, el entorno familiar es muy importante para el desarrollo de cualquier persona. Y que mejor entorno que el tuyo…”

                Y aquí mi alumna resume elocuentemente, diagnostica más bien, el problema: La relación Sempai-Kohai surge en el contexto de una cultura y civilización, la del Japón, cuyas relaciones sociales están empapadas, sino dictaminadas, por la doctrina confuciana (del Maestro Confucio) del deber, del compromiso, del ‘yo-social’, del servicio, de la lealtad, etc. Nada que ver con el occidente y su egocentrismo, su individualidad, su falta de consciencia social.

                ¿Cómo es la relación Sempai-Kohai? Dos ejemplos del cinema popular nos ayudan para ubicarnos al concepto. El primer ejemplo al que la inmensa mayoría de los lectores estarían expuestos es la relación Jedi-Paduan de la trilogía de Star Wars. El segundo ejemplo es la relación entre Mameha y Sayuri en la película “Memorias de un Geisha”. ¿Cómo es la relación? ¿Qué tienen estos ejemplos en común? Por un lado no se puede definir, limitar, predeterminar, solamente experimentar; es verdaderamente inefable. Segundo, no está ‘predefinida’, no se somete a reglas, ni criterios objetivos de ‘ética profesional’; la relación se amolda a la naturaleza de las circunstancias, de las necesidades del Kohai, de las capacidades del Sempai, y de la relación entre los dos. En ambos casos el mentor (Sempai) tiene a su cargo el compromiso o deber de formar, forjar, cultivar a su aprendiz (Kohai) en un ejemplar modelo de la identidad que se maneja en ese ‘camino’ – Jedi o Geisha – y del cual a su vez el Sempai es representativo. No se puede dar lo que no se tiene.

                Pero, de hecho, la relación Sempai-Kohai se basa profundamente, o al menos podemos verla reflejada en las enseñazas de “La parábola de la casa ardiendo” perteneciente a un texto budista de la tradición Tendai denominado la “Sutra del Loto”. Nosotros en el Ryu tenemos nuestra propia versión mexicanizada de la Parábola de la Casa Ardiente, que va así,

Un día regresaba un padre mexicano muy adinerado a su hacienda en su Dodge Ram Pick-up de cuatro puertas, todo enojado y furioso porque nadie vino a recogerle del aeropuerto y tuvo que pagar $50 en taxi para ir a la oficina y recoger su propio vehiculo. Conforme se acerca a la casa se dio cuenta de que había un incendio en su mansión; saca sus binoculares de la guantera y ve claramente que el incendio origina en la primera planta y que consume la entrada y la parte delantera de la casa, mientras que sus cinco hijos, inadvertidos por completo del peligro, están de party arriba en la planta superior.
³  ‘¡Pinches güevones, hijos de su chingada madre, no solamente me dejan tirado en el aeropuerto sino que encima me traen la casa en friega! ¡Debería dejarles que se carbonicen en sus propias salsas para que aprendan lo que vale un peso! Además, ya tengo dos familias más y con lo que me ahorro en seguros de carro, colegiaturas, regalos, médicos, libros y uniformes para el colegio…’ pensó el hombre al principio, pero luego se dijo, ‘Ay no, luego se entera su madre y capaz que me arranca los gemelitos de raíz y me los hace tragar. ¡Y esa es bien cabrona y bien bruja! ¡De todo se entera; me tira las cartas y la regué! Además, los pinches entierros también valen un chingo de dinero. ¡Pero si les digo que hay un incendio las mujeres se tiran una hora rescatando que si zapatos, que si vestidos, que si pósters del joto ese del Bieber Bieber, y luego los cabrones quién sabe que pendejadas y yo no llego a tiempo y todo esto se va al carajo en menos que apesta un pedo! No te digo, si todo esto la culpa la tiene su madre que los tiene consentidos hasta la chingada. A ver, calma. Aquí, como diría el Shodai, hace falta Mente Estratégica. Deja marque al Shodai.’ “Oiga, Shodai…”

Poco después el padre saca su radio Nextel y marca al hijo mayor:
³  “¡Hola Apa! ¿Qué onda?”
³  “¿Qué onda? ¡Como que qué onda! ¡Que me dejaste tirado en el puto aeropuerto cabrón!”
³  “Ah lo siento Apa, se nos fue la onda con la fiesta.”
³  “Ya veo, bueno dile a tus hermanos que hay un descuento en la agencia de autos y que vamos a comprar carro nuevo a todos. Pero que vengan ya, eh? La agencia cierra en cinco minutos y tardamos veinte en llegar. Ah, y que salgan por la puerta de atrás que les ando esperando.”

Veintisiete segundos después, están todos amontonados en el vehiculo del padre, discutiendo que automóvil nuevo les iba a tocar a cada uno.
³  “¿A cuál agencia vamos, Papi?,” preguntó uno de los hijos.
³  “Calma que primero vamos al banco.”
³  “¿Al banco? ¿No que cerraba luego-luego la agencia?”
³  “Ya marqué y nos va a esperar. Pero primero de la agencia les voy a liquidar sus cuentas de ahorros. Hay para sobornar al agente para que nos active retroactivamente el seguro que venció el año pasado; a la policía y a los bomberos para que registren el incendio mañana en vez de hoy, y luego hay que pagar para reemplazar a todos los pinches carros que se quemaron mientras que ustedes estaban de friega en su chingada party.”

‘¡Ese pinche güey del Shodai es el mero-mero! ¡Ése sí que sabe el cabrón!’, pensó el padre riéndose, mientras los hijos reclamaban a todo grito.

                Nuestra versión, al igual que su significado es algo diferente del original, del cual os ofrezco una copia a modo de oportunidad de comparación: (http://sadharmapundarika-sutra.blogspot.com/2009/04/la-parabola.html)

Sariputra está enteramente emocionado, pero de nuevo, como interlocutor principal de la asamblea del Pico del Buitre, pregunta al Buda : “¿Cómo hacer para que todas estas personas no duden, para que también encuentren la verdad del único vehículo?” Entonces, el Buda expone la parábola de la casa en llamas.

“Es, Sariputra, como si en un pueblo o en una ciudad, hubiese un padre de familia con una casa llena de bienes, con muchos servidores, muchos pasillos y muchas habitaciones, pero que tiene sólo una puerta muy estrecha.

Un día, esta casa, que tiene un techo de retama, prende fuego, arde, está en llamas. Este hombre tiene hijos. Su primer impulso es atravesar la puerta, pero piensa en sus hijos y empieza a llamarlos para que salgan de la casa. Pero los niños muy jóvenes, y muy juguetones, que están en la casa en llamas juegan, se divierten, no conocen, no se dan cuenta, no saben, no piensan que la casa está en llamas. No tienen miedo.

Aunque la casa está cada vez más quemada por este gran incendio, aunque están muy cerca de tener un dolor muy fuerte, no piensan en el dolor, y no conciben la idea de salir. Este hombre, padre de familia, o Sariputra, es fuerte y tiene los brazos largos, y tiene este pensamiento: “Soy fuerte, tengo grandes brazos. ¿No podré juntar a mis hijos, y cogiéndolos juntos contra mi pecho, ayudarlos a salir de la casa?”. Luego se hace esta otra reflexión: “Esta casa sólo tiene una entrada. La puerta es muy estrecha y estos niños están siempre en movimiento, ignorantes de su naturaleza, me temo que se pongan a girar de un lado para otro. Van a morir en este gran incendio. Tengo que decirles :

‘Venid aquí mis niños, hay que salir. La casa está en llamas. Hay un incendio muy grande. No debéis de quedaros ahí. Si no, vais a quemaros. Mirad, el peligro se acerca’”.

Pero los niños no tienen en cuenta el discurso de este hombre que habla en su interés. No tienen miedo, no tiemblan, no sienten el miedo, no piensan en el miedo, no se escapan. No saben, no comprenden qué significa ‘en llamas’. Al contrario, se dispersan, van de aquí para allá, miran a su padre, porque son niños ignorantes. 

Después, este hombre se hace esta reflexión: “Esta casa está en llamas. Vamos a perder la vida miserablemente en este incendio; yo, y mis hijos. Tengo que encontrar un medio hábil para hacer salir a mis hijos de esta casa”.

Este hombre conoce la disposición de sus hijos, su inclinación hacia los juegos difíciles de obtener. De nuevo les habla a sus niños: “Estos juegos que son tan agradables, que os dan sorpresa y admiración, que estáis tristes de no poseer, estos juegos de colores distintos, como por ejemplo, carros, carros llevados por cabras, antílopes, bueyes, estoy seguro de que los deseáis. Deprisa, hay que salir corriendo fuera de la casa. A cada uno de vosotros le daré un carro, pero tenéis que salir enseguida para ver estos nuevos juegos”.

Entonces, los niños, cuando saben lo que les espera fuera de la casa, se precipitan rápidamente fuera de la casa en llamas para obtener estos juegos agradables, con una fuerza tremenda, una rapidez extrema, sin esperarse los unos a los otros. Se empujan mutuamente, diciendo “¿Quién llegará el primero?, ¿llegaré yo antes que mis hermanos?”.

Entonces, este hombre que por fin ve a sus hijos y sabe que ya están a salvo, fuera de peligro, se sienta en la plaza del pueblo, libre de preocupaciones, lleno de alegría y de seguridad.

Luego, sus hijos van al lugar donde está su padre y dicen: “Anda papá, danos esos juguetes encantadores, como los carros tirados por cabras, antílopes y bueyes”.

Sin embargo, este hombre, o Sariputra, da a sus niños un único carro tirado por un buey blanco, su pelo es impecable, sus formas magnificas, y con gran vigor y un paso regular, anda con la velocidad del viento.

Entonces, los niños al subirse cada uno en un gran carro, consiguen algo sin precedente, que no era lo que habían esperado al principio.

¿Por qué, Sariputra, por qué este hombre rico, dueño de grandes riquezas, poseedor de casas, graneros y numerosos tesoros, piensa de esta forma? : “¿De qué sirve dar más carros a estos niños? Porque son mis hijos; todos tienen mi cariño. Estos grandes carros tirados por bueyes blancos me pertenecen, y tengo que tratar a todos estos niños de la misma manera, sin distinción. Poseedor como soy de muchas casas, graneros y tesoros, puedo dar a todos estos grandes carros, y ahora que se trata de mis propios hijos, más todavía. Deseo que en ese momento, cuando mis hijos estén subidos en los carros tirados por los bueyes blancos, sientan sorpresa y maravilla”. Ahora, Sariputra, ¿entiendes esto? ¿Era una mentira por parte de este hombre, ofrecer a sus hijos tres tipos de carro, para luego dar un carro idéntico a cada uno?”.

                La pregunta al final es retórica, claro. Lo importante es que los niños se hallan salvado, y al final el padre les dio más de lo que pudieran haber deseado de entender el valor del regalo: el carro del gran buey blanco es el camino a la ‘budeidad’, es decir, a la iluminación. Otros elementos simbólicos presentes en la versión tradicional son: el Buda que es el padre; el fuego que es el sufrimiento de la vida; la casa ardiendo que representa el mundo en que vivimos; la inconsciencia de los niños que representa la ignorancia de las personas con respecto a su propia condición existencial; y la ‘maña’ del padre para sacar a los hijos representa un buen conocimiento de los mismos (de las personas) y una perspectiva pragmática ante la aplicación de principios de la ética y de la moralidad con respecto a los objetivos en cuestión: ¿Qué más da que mintiera o no si la vida de los niños estaba en juego? 

                En nuestra versión también hay mucho simbolismo, alguno del cual comparte con su versión original. Aquí el padre no es el Buda, sino el Sempai y los niños representan el Kohai. El Sempai tiene que tener bien en cuenta sus propias motivaciones y debilidades (su lado oscuro), al igual que los de su Kohai (el lado oscuro del mismo), para formular un plan estratégico para que el Sempai logre su objetivo con respecto al Kohai que está bajo su dirección. Notad también que los niños tienen que aportar de su parte para redimirse por su falta de disciplina que ha contribuido al fuego de por sí. La madre representa la conciencia del Sempai que pudiendo abandonar su Kohai a su propia estupidez, se mantiene firme de acuerdo a su misión, a su compromiso, y a su sentido del deber: Cumplir o Morir; Cumplir Hasta Morir.

He Dicho. Así Es. Y Así Será.


ANOTACIÓN PARA EL 26 DE FEBRERO DEL 2011.
106. Titulo de la Anotación: “¡Cumple y calla!”

                Hemos hablado, y hablaremos más de la relación Sempai-Kohai. Hay una tremenda diferencia entre la relación terapeuta-paciente y la del Sempai-Kohai y se demuestra por ejemplo, en el siguiente comunicado. Recientemente tuve que regañar a una alumna Kohai por un patrón de conducta repetida y contraproducente:

En los momentos de crisis es cuando uno más precisa del refugio de su entrenamiento. La disciplina del camino no se abandona por la inconveniencia, está precisamente ahí para los momentos de crisis e inconveniencia. Lo que tú hiciste fue absurdo y necio: abandonar tu disciplina porque no era conveniencia dada tus distracciones [ocasionadas por una crisis personal]! No se ocurre mayor necedad. Otra vez y como siempre, no haces caso a tu Maestro DE LA VIDA y a sus enseñanzas decidiendo que tú eres la más apropiada para tomar esas decisiones [exactamente] en esos momentos en los cuales te falta mayor claridad. Ese es, ha sido, y lamento decirte, seguirá siendo tu gran problema: justo en los momentos en los cuales tienes que confiar en mi sabiduría y dejarte guiar decides vetarme y confiar en tus instintos rematadamente y demostradamente fallidos que son los responsables por el indeseable estado actual de tu existencia. ¡Mil veces en la misma piedra! 

                No siempre se puede acaramelar, manipular o convencer indirectamente para que salgan del edificio en llamas; a veces al pan, pan, y al vino, pues. “¡Necio, que es vino!”

Repito: (Del Diario de un Sennin)
La relación Senpai-Kohai es una relación sagrada, de honor, deber, entrega, compromiso total, que tiene sus fundamentos en la relación jerárquica natural a nuestra especie. El Senpai aporta su tutela, protección, disciplina, conocimiento y experiencia al Kohai; el Kohai a su vez le debe obediencia, lealtad, y respeto a su Senpai.

[Nota: ‘Sempai’ y ‘Senpai’ son ambos correctos.]

                La persona que no se somete voluntariamente a esta relación de obediencia y de confianza en la sabiduría de un superior en realidad no quiere un Sempai, ya que no se da cuenta de que precisamente ‘son’ y ‘están’ como resultado de su maquinaria decisional defectiva –  lo quiere un es quizás ‘consejero’ o un ‘psicólogo’, pero definitivamente no un Sempai. La palabra ‘discipulo’ ya lo dice: ‘disciplina’. El Ryu, para aquellos que deciden pasar de alumnos a discípulos, se convierte de una organización de enseñanza a una ORDEN no menos estricta que la de los Jesuitas (o de los Jedi) por ejemplo, según la cual la relación Sempai-Kohai es una relación de entrega mutua en la que el Sempai es el entrenador del Kohai para el gran campeonato continuo y constante de la vida; si el Kohai no confía plenamente en su sabiduría no podrá beneficiarse de la misma.


He Dicho. Así Es. Y Así Será.
107. ¿Queréis saber cuál es el colmo de la estupidez, de la ignorancia, de la soberbia? Cuando las personas que se pierden – o sea la inmensa mayoría – que no son ni lo que quieren ser, ni están donde quieren estar, precisamente debido a los instrumentos de dirección que son sus propios esquemas racionales, afectivos y de toma de decisiones, luego insisten en emplear esos mismos esquemas para encontrarse, para transformarse, para reubicarse. Es como el que se pierde porque sus lentes le ciegan, pero insiste en tratar de encontrar su camino empleando las mismas gafas. Esto resume la necedad del ser humano tambaleándose por el camino de su liberación y autorrealización existencial.

He dicho. Así Es. Y Así Será.   

ANOTACIONES PARA EL 27 DE FEBRERO, 2011

108. Mucho se está comentando en el Ryu hoy en día sobre ambos el “lado oscuro” y la relación “Sempai-Kohai”. Están íntimamente ligados. En la enseñanzas de MAMBA no se busca suprimir el “lado oscuro”, sino reconocerlo, dominarlo, fortalecerse con él; lo mismo con el “lado claro”. Nadie puede ser completo, fuerte, potente, creativo, sin dominar esa parte crítica de sí mismo. Pero hace falta una guía muy experimentada para ello. En el caso del padre de la parábola de la casa en llamas, él estaba afectado por el suyo, pero sabiamente buscó consejo en la fuente, en el manantial, y así logra su objetivo doble: rescatar a sus hijos y a la vez impartirles una enseñanza. SEMPER ERUDITIO: el padre aprendió y enseñó – pero el proceso aún empapado del “lado oscuro” última estancia, quedó guiado por el lado claro. Considero nuestra versión muy, muy superior a la tradicional. En general, veo a MAMBA – que aún está en vías de desarrollo, sujeto a los principios de KAIZEN – superior al Zen, al que abarca, y a cualquier tradición del budismo precisamente por la visión integral del ser humano, incluyendo su contexto socioeconómico e histórico. 

109. No tengo mucha paciencia para la gente que aplaza sus estudios en el Ryu a cuando les resulte conveniente a su horario para luego quejarse de sus problemas existenciales. El “camino” – el Tao de MAMBA – no está sujeto a conveniencias de horario ni a prioridades de ánimo; al contrario, tiene que ser siempre otorgado la máxima prioridad y bajo cualquier estado de emocional. Sin ese compromiso a la conducta, se degenera en otro ejercicio intelectual, en otra masturbación mental, como lo son la filosofía, la religión, y la psicología. No hacer es no saber; el único conocer que merece la pena saber es el que nos lleva a hacer.

110. Además del lado claro y del lado oscuro, está el lado “ese” de “estúpido” – precisamente el lado en donde la mayoría de los seres humanos se encuentran amontonados.

111. El gran problema de la cultura occidental radica en que sus esquemas trascendentales – y por lo tanto sociales, psicológicos e intelectuales – emergen de las creencias religiosas propias de las tradiciones monoteístas – el Judaísmo, el Catolicismo, el Protestantismo, el Islam – y de sus derivados como la son la Santería, el Vudú, la Santa Muerte, o el Candomblé. Todos estos esquemas establecen una prioridad de lo eterno sobre lo mortal; de lo divino sobre lo humano, desplazando al ser humano y a su realidad neurofisiológica, como el foco de su poder sobre sí mismo, sobre sus estados interiores.

                La psicología, por ejemplo, se limita al tratamiento de ciertas disfunciones de carácter, de conducta, o de emociones, sin atreverse a adentrar a la raíz verdadera del problema del individuo que comienza en su concepto de ‘qué es’. Como supuesta ciencia de la mente la psicología clínica siempre continuará siendo un fracaso en su intento de ser una disciplina transformadora de las personas mientras que no se atreva a encararse con la falsa premisa religiosa, dominante en la cultura, que dicta que somos creaciones a imagen y semejanza de un Dios y que ignora por completo la esencial realidad biológica de nuestra esencia. ¿Cómo voy a transformar exitosamente a algo cuando mi imagen de lo que es está completamente equivocada? De ahí que la psicología clínica, como sus propios estudios estadísticos demuestran, es francamente tan patética en cuanto a su eficacia.

                El tropiezo del hombre occidental comienza con la fantasía de su origen divino, pero no termina ahí puesto que las consecuencias son bien severas de esa perspectiva. La teoría del origen divino le priva de aceptar la perspectiva más clara, lógica e integrante de la realidad biológica de todo el mundo: la teoría de la evolución. Sin aceptar plena e incondicionalmente la teoría de la evolución como la ley que gobierna nuestra existencia, el ser humano no puede comenzar a comprenderse, mucho menos llegar a una estrategia de cómo lidiar con los tremendos problemas existenciales ocasionados por el desarrollo de ese claro-oscuro, el doble filo, la maldición bendita y la bendita maldición del cerebro, el órgano de la imaginación.

                El occidental continúa tambaleándose bajo las pautas distorsionadas de las creencias falsas, maladaptativas, e inadaptadas de su tradición monoteísta desde el punto de vista de que su estado de felicidad, al igual que los medios para la obtención de la misma, queda determinado por y desplazado a la voluntad de entes imaginarios – de su propia cosecha y cultivo – al que ha atribuido no solamente autonomía de acción, sino peor aún, dominio sobre él mismo. El occidental, ignorante por completo del adagio chino que dice que el fabricante de ídolos no es idolatra, vive subordinado a la voluntad de entes imaginarios sobre los que no tiene control y sobre los que trata de influir, más bien sobornar. El hombre occidental en vez de disponer de la felicidad en su propia persona (mente y cuerpo bajo acción) y bajo su propio control (disciplina), lo sitúa en la voluntad de seres imaginarios fuera de su control, pero habilitados por sus inmensos poderes de imaginación. ¿Cómo voy a ser feliz si mi felicidad depende de que el espíritu de la Santa Barbie (prefiero Santa Puka, es mucho más mi tipo), a la cuál hago ofrendas y le prendo velas, controle el tiempo para que no llueva el sábado durante la clase de armas? Cuando uno lo escribe así, en términos claros y explícitos, auténticamente vemos lo absurdo que realmente es.

                Finalmente, donde el occidental ya se estrella de narices, cavándose una tumba en el hoyo de su propio ocaso, del cual a duras penas logrará levantarse, es que sus esquemas transcendentales le vetan completamente de la posibilidad de que el camino a la ‘salvación espiritual’ – a la serenidad total, a la Iluminación – esté marcado, construido, guiado por un ‘mero’ mortal – independiente e irrespectivo de sus fantasías sobrenaturales –  en vida, Jesús siendo el único compromiso en esa categoría, y aun así era poco más que un avatar del Dios monoteísta. Con la discutible excepción de Jesús, el mundo occidental no permite la idea de que la suprema serenidad sea independiente de su Dios, de un paraíso eterno, ni que sea algo que un mero mortal pueda enseñar mucho menos lograr él mismo.

                Este estado contrasta completamente con el mundo oriental según el cual la única ‘salvación’ – la Iluminación, el nirvana, el moksha, satori, etc. – se logra personalmente y por esfuerzo propio – a pesar de la creencia general de espíritus, demonios, dioses, etc. – y, salvo en casos muy excepcionales ocasionados por maestros-fundadores como el Buda, dirigidos por otros seres humanos que muestran el camino a ese estado de Iluminación, seres humanos reales, actuales, Para el occidental el concepto de la Iluminación le resulta contracorriente de por sí, mucho más tener que aceptar la guía y la sabiduría de alguien que supuestamente ha logrado algo que ellos, poseídos de sus esquemas monoteístas, rechazan de antemano.
               

                En resumen, tenemos el problema de que la ‘gracia’, ese estado de serenidad espiritual, en todas estas tradiciones monoteístas es otorgado por un ser supremo, o por sus esbirros y secuaces – santos, ángeles, espíritus, etc., los cuales no se han manifestado (o dado la cara) en más de mil años. Por otra parte, estas tradiciones, al contrario que las tradiciones orientales, imposibilitan la existencia de seres humanos ‘Iluminados’ que con su sabiduría puedan guiarnos a algo que las religiones monoteístas ni siquiera ofrecen, mucho menos garantizan: la paz mental-espiritual. El resultado es una civilización cada vez más repleta de individuos soberbios e ignorantes – soberbiamente ignorantes y ignorantemente soberbios – pero apáticos en su lidiar con ese mismo estado de su condición existencial. Esa es la necedad con la cual me topo a diario.

112. El otro día me mandaron el siguiente texto de una página de Zen:

El paraíso es como cuando todo va bien en vuestra vida y os dais cuenta en un instante:   parece ser que no hay tiempo, que hay siempre algo más a conseguir, como una sed inextinguible que provoca estado de desequilibrio y depresión. Cuando no hay meta, no hay obstáculo.

                Hay mucha estupidez escrita por personas que obviamente hablan de algo que no han vivido y que solamente interpretan. La gran estupidez consiste en pensar que hay que eliminar metas para eliminar obstáculos. ¡No! No hay que desaparecer las metas; hay que desaparece la dicotomía entre nosotros y la meta, entre nosotros y el obstáculo. Esa es la Iluminación. No me preocupo de ‘metas’ o de ‘obstáculos’, me ocupo de logros.

He Dicho. Así Es. Y Así Será.

ANOTACIONES PARA EL 28 DE FEBRERO, 2011
113. Título de la anotación: “La paradoja del Sennin.”

                Una alumna escribió en un espacio cibernético suyo la siguiente pregunta: “¿Cómo combinar el fuego y el hielo sin que el primero se apague y el segundo se derrita?” Primero que quede perfectamente claro que sólo tolero tal calidad de elocuencia, perspicacia o introspección cuando, no siendo mía, es de un alumno o de discípulo. El punto es que muchas veces las preguntas son más importantes que las respuestas mismas puesto que una buena pregunta, una curiosidad, una inquietud es imprescindible para el descubrimiento, para la creatividad, para la innovación y la renovación. La pregunta nos lanza a la oscuridad, y toda gran respuesta debe ser seguida por una pregunta igual o mayor. 

                Fijaros bien en una cosa, que es muy relevante al tema: Yo había escrito, “¡Cómo me encanta admirar a mis alumnos!”, cuando luego pensé que me sonaba familiar la frase anterior y que debería revisar la Internet antes de meter la pata, no vaya a ser que fuera una frase de otra persona. Así es que, hice una búsqueda por Google para esa misma frase. ¡Imaginaros mi sorpresa cuando vi que era una frase mía de una anotación en esta misma bitácora!: “ANOTACIÓN PARA EL 9 DE FEBRERO, 2011, “103. Título de la Anotación: ‘El Cisne Negro: Hablemos del Lado Oscuro’.”

                Ahora aquí está la respuesta es que esta frase, “¿Cómo combinar el fuego y el hielo sin que el primero se apague y el otro se derrita?”es una versión de la Paradoja del Momento, y para superar las dicotomías de la vida, de la cultura, del lenguaje, del pensamiento, hace falta experimentar la unidad del Todo, del ying y del yang, del bien y del mal; hace falta ser medio Jedi y medio Sith: para ser un verdadero Sennin ser mágico:

El Negri-blanco del Sennin:
Avivado y sosegado;
Sereno y excitado;
Animado e inmutable;
Imperturbable y electrizado;
Exaltado e impasible;
Apacible y apasionado;
Audaz y confiado
Enérgico, potente, explosivo,
Sensual…
¡Excesivo!
Pero placidamente controlado,
Equilibrado entre osadía y disciplina,
Vive el Sennin:

“El rayo quiebra la noche
Oigo una gota
Siempre al acecho.”
 
                Las acciones que superan las dicotomías surgen de la mente inconsciente sin trabas, integrada, desprovista de miedos y sin apegos, donde las acciones son sin actor, los pensamientos sin pensador, y los escritos sin escritor – de ahí que yo no me acuerde muchas veces de lo que escribo, porque ‘Yo’ no lo escribo, sino que lo escribo ‘YO.’ ¿Cómo combinar el fuego y el hielo sin que el primero se apague y el otro se derrita? Para eso hay que ser el Sennin, el “maestro-sabio del nin,” el maestro-estratega, el sabio-iluminado de la Quinta Dimensión.

He Dicho. As Es. Y Así será.

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