ANOTACIÓN
PARA EL 6 DE FEBRERO 2011
100. Titulo de la Anotación : “Primeras
directivas y primeros principios”
Hay una cadena causal que surge
de la antigua Grecia pero que se desvía una vez que choca, se entrelaza, y se
contamina con las religiones monoteístas del occidente. La filosofía – el “amor a
la sabiduría” – que proviene de la
antigua Grecia es por su parte la base de las ciencias y de todas las disciplinas
académicas del occidente; de hecho, es el fundamento del paradigma cognitivo de
la cultura y civilización occidental. Toda disciplina que busca el conocimiento
de la ‘verdad’ (en alguna de sus modalidades): la historia, la matemática, la
física, la biología, la psicología, la química, la medicina, la astronomía (al
contrario de la astrología), etc., encuentra sus raíces en la filosofía griega.
No es por casualidad que la “Academia” – la escuela de Platón donde también
estudio Aristóteles – sea el origen del término “académico”.
Gnóthi seautón – traducido al latín como nosce te ipsum –
“conócete”, o sea, ¡sabe qué tipo de ser eres! – fue inscrito en el pronaos del templo de
Apolo en Delfos y es la frase más impactante y más inspiradora de toda la
filosofía occidental, siendo a su vez el primer directivo del proyecto
filosófico que surge de la Grecia Antigua.
Lo
interesante es que ninguna de las disciplinas del intelecto derivadas de la filosofía
griega hayan cumplido con el directivo que inspiró a esta. ¿Por qué? Simple:
porque la cultura occidental se encontró con otro paradigma que en vez de
continuar con la exploración interior, introspectiva, relacionado con y
correspondiente a esa pregunta, dictaminara la respuesta en términos de seres supuestamente
‘semidivinos’, hechos a imagen y semejanza de un ser supremo – punto final, no
hay más de qué hablar.
Hay
mucho más de qué hablar, y la falta de dialogo en ese aspecto es precisamente
la razón por la decadencia esencial occidental del hombre, y de la mujer. Toda
la energía intelectual se ha invertido en el conocimiento y dominio del
exterior; incluso la psicología, que se supone que se ocupa de la “psique” o
del “alma” evita cuestiones transcendentales, ha cedido la supremacía al tema fundamental del significado
de la vida a la teología, lo cual es una de las principales causas por la falta
de eficacia de la psicología clínica como disciplina terapéutica.
Hasta
que el mundo intelectual no retome las riendas de un plan de autoconocimiento y
de auto-conquista de la naturaleza de nuestra especie que reconcilie el
conocimiento y control externo con nuestras necesidades existenciales, seguiremos
inmersos en una era de oscurantismo espiritual, de sistemas económicos y
judiciales absurdos, de destrucción ambiental, de indiferencia ante el sufrimiento
de nuestra propia especie, y de escapismo auto-aniquilante y anulador.
He Dicho. Así Es. Y Así Será.
ANOTACIÓN PARA EL 7 DE FEBRERO, 2011
101. Título de la Anotación : Gazpacho a
la Shodai.
Ingredientes primordiales:
³
1 Cebolla
³
6 Pimientos morrones – 2 verdes, 2 rojos, 2 anaranjados
³
8 Jitomates
³
½ Pepino
Estos se fríen por separado y en ese orden una
sartén con aceite de oliva y se apartan en una cazuela grande cuando se
terminen.
³
½ Taza de Aceite de Oliva
³
½ Taza de Vinagre blanco
³
½ Taza de Steak Sauce o Barbecue Sauce
³
½ cucharada de extracto de ajo
³
½ cucharada de salsa picante habanera – superpicante
Todos estos ingredientes líquidos se añaden a la
cazuela a los anteriores ya fritos, y se hierven.
³
6 Huevos cocidos
³
6 rebanadas de pan integral
³
2 tazas de agua
Estos se cortan en pedacitos y se suman a la
cazuela caliente junto con el agua. Todo se pasa por la licuadora en fases, ya
que no va a caber en una, y después de licuar se vierte en otro contenedor para
la ocasión.
Se sirve caliente, frío, o como salsa para
espagueti u otro tipo de pasta. Tengo
música para acompañar – aquí hay alguna de mi cuidadosa selección:
When we were Kings:
<iframe title="YouTube
video player" width="480" height="390"
src="http://www.youtube.com/embed/GkmAaWyfEfw"
frameborder="0" allowfullscreen></iframe>
Redemption Song:
<iframe
title="YouTube video player" width="480"
height="390" src="http://www.youtube.com/embed/6yXRGdZdonM"
frameborder="0" allowfullscreen></iframe>
Pegate un poco mas:
<iframe
title="YouTube video player" width="480"
height="390" src="http://www.youtube.com/embed/kbigvdjILHI"
frameborder="0" allowfullscreen></iframe>
White Flag:
<iframe title="YouTube
video player" width="640" height="390"
src="http://www.youtube.com/embed/Zm4QpkAQpCc"
frameborder="0" allowfullscreen></iframe>
Win:
<iframe
title="YouTube video player" width="480"
height="390" src="http://www.youtube.com/embed/OlrZyXafOUE"
frameborder="0" allowfullscreen></iframe>
White flag:
<iframe
title="YouTube video player" width="480"
height="390" src="http://www.youtube.com/embed/LFRm2srRC64"
frameborder="0" allowfullscreen></iframe>
Take my hand:
<iframe
title="YouTube video player" width="480"
height="390" src="http://www.youtube.com/embed/GA0h6b5oegQ"
frameborder="0" allowfullscreen></iframe>
No es lo mismo:
<iframe
title="YouTube video player" width="480"
height="390" src="http://www.youtube.com/embed/E6L1YsdUry8"
frameborder="0" allowfullscreen></iframe>
I say a little prayer:
<iframe
title="YouTube video player" width="480"
height="390" src="http://www.youtube.com/embed/STKkWj2WpWM"
frameborder="0" allowfullscreen></iframe>
Baby I love your way:
<iframe
title="YouTube video player" width="480"
height="390" src="http://www.youtube.com/embed/J5VQV8jTl5Q"
frameborder="0" allowfullscreen></iframe>
I can see clearly now:
<iframe
title="YouTube video player" width="480"
height="390" src="http://www.youtube.com/embed/gIqLsGT2wbQ"
frameborder="0" allowfullscreen></iframe>
Red, red wine:
<iframe
title="YouTube video player" width="480"
height="390" src="http://www.youtube.com/embed/gtYbF99voEs"
frameborder="0" allowfullscreen></iframe>
Three little birds:
<iframe
title="YouTube video player" width="480"
height="390" src="http://www.youtube.com/embed/LanCLS_hIo4"
frameborder="0" allowfullscreen></iframe>
No woman, no cry:
<iframe
title="YouTube video player" width="480"
height="390" src="http://www.youtube.com/embed/64QkD5pBWWE"
frameborder="0" allowfullscreen></iframe>
Exodus:
<iframe
title="YouTube video player" width="480"
height="390" src="http://www.youtube.com/embed/0NHbOqmNVm8"
frameborder="0" allowfullscreen></iframe>
Missionary man:
<iframe
title="YouTube video player" width="480"
height="390" src="http://www.youtube.com/embed/5sUjQz4sOno"
frameborder="0" allowfullscreen></iframe>
He Dicho. Así Es. Y
Así Será.
ANOTACIÓN PARA EL 8 DE FEBRERO, 2011
102. Título de la Anotación : “El amor y
el Sennin en ‘Tiempos de Miakoda’”.
Ningún tema es más relevante a los seres humanos
que el del amor en sus términos más generales, y sin lugar a dudas, para
aquellos que lo leen con aun un mínimo de atención, “Tiempos de Miakoda” es un
libro de amor. Este breve artículo responde a un flujo seguido y constante de
preguntas sobre la relación entre los protagonistas, sobre la naturaleza del
enigmático y cautivante Shihan Sennin, sobre mis perspectivas personales -
reflejados o no – en la obra, y sobre el amor (romántico, fraternal, platónico,
etc.) – y ante todo sobre el amor del Sennin
como maestro sabio-iluminado.
Me
encuentro de pronto en la extraña y paradójica posición de estar por una parte
ante terreno libre y abierto, y a la vez entrecortado y minado. “Libre y abierto”
porque éstos son los tipos de ensayos que escribía a punta de pico y pala durante
mis años de formación como analista literario – experiencia manifiesta y
adaptada al medio cinematográfico en mí programa “Cine con Sabiduría”. La gran
ventaja es que esta vez soy el autor y la máxima autoridad (aunque en su
momento habrá quien lo discuta) en cuanto a mi propia intención en la obra, y
no tengo que recurrir a otra crítica para apoyar mis perspectivas.
“Entrecortado
y minado” por diversos motivos, todos fascinantes, tentadoramente así, que
convierten a esta empresa en una aventura. Para comenzar, he establecido para
mis creaciones una nueva perspectiva literaria. A modo de contexto explicaré
que cuando yo estudiaba literatura en la universidad, dominaba la idea, que aun
comparto, de que la obra literaria se completaba en la lectura, en la
interacción entre las palabras y la imaginación y entendimiento del lector. Es
decir, la verdadera obra, según estos autores y críticos, Julio Cortazar entre
ellos, está no en el texto inerte sino en la imaginación vivaz del lector
alentado, inspirado, guiado por el mismo. De ahí que El Quijote leído por
primera vez a los quince años, no es el mismo libro que aquel leído a los
cuarenticinco, después de media vida de experiencia.
Mi
perspectiva es que la creación literaria misma debería desempeñarse en reacción
dinámica con lectores, y no limitarse a la imaginación por muy fértil y
productiva que sea, del autor aislado. De esta forma, la obra crea en su
entorno un espacio imaginoceptivo, una pequeña comunidad que la comparte a
medida que se va desarrollando. Eso saca al autor de su torre de marfil, de su
burbuja protectora, y le somete, en pleno vuelo, a la crítica analítica de su
audiencia. Lo que nos lleva de nuevo a lo de “entrecortado y minado” porque soy
ciertamente “el autor y la máxima autoridad sobre mi intención en la obra”, y
por lo tanto sospechoso de escudarme, muy apenas, tras los diálogos, conductas,
pensamientos, y emociones de los diversos personajes, ocultando – o no según algunos
– mi verdadera Identidad (‘Yo’ y ‘YO’),
deseos, carencias, y/o esperanzas. Al exponer la obra en su desarrollo al
lectorado, también me expongo personalmente durante el proceso a crítica y
comentario. En esa vena, no han faltado personas (entiéndase, “ante todo mujeres”)
que me hayan dicho de plano: “El Sennin es Shodai, ¿pero quién es Miakoda?”; o
“¿Miakoda responde a su ideal de mujer?”; o también, en términos aún más
directos y personales, “¿Está en espera de su Miakoda y esta obra es la ‘realidad’
de su fantasía frustrada?” ¡Auch! Algunas mujeres, muchas, se sienten reinas
coronadas con respecto en temas del amor ante la típica plebeyez varonil. Como
resultado, pueden ser penetrantes y perspicaces en sus análisis, aunque eso sí,
no siempre bien encaminadas en su enfoque, y de ahí implacables, despiadadas, impertinentes,
e irreverentes.
Lo
cuál nos lleva a otro punto, enigmático a la vez que también “minado.” Sin
excepciones, todas las lectoras han convenido en la asombrosa capacidad (“muy verosímil”,
“factible,” “¡tan convincente!”, etc.) que he tenido de “personificar” a no
una, sino a varias mujeres, sobre todo en la voz narrativa. La mente femenina
es ciertamente superior a la del hombre. Lo he dicho y es cierto. Freud mismo
admitió derrota en su intento de entender a las mujeres tirando la toalla con
su “complejo Electra”, débil reflejo de su pervertido complejo Edipo para
varones. Nada fascina más, y a la vez aterra más, a una mujer que un hombre que
las comprenda más que ellas a sí mismas. Esta capacidad de adentrarme en la mente,
mentalidad, y emotividad de la psiquis femenina se le atribuye también, consciente
o inconscientemente, al Sennin – he notado a través de los comentarios – y que
a su vez impacta lo que los lectores interpretan de la relación entre la
protagonista y su maestro. Es decir, la transferencia de atributos es
fascinante, ya que de pronto soy el Sennin y el Sennin soy yo: todo lo que han
podido discernir sobre mí, incluyendo mi entendimiento de la psiquis femenina, al
igual que mi estado civil lo atribuyen a él; y todo lo que observan de él me lo
atribuyen a mí. Y luego comentarios: “Evidentemente sabe mucho de mujeres.
¿Entonces cómo es que vive solo? ¿No sabe aplicar su conocimiento?” OK, fuera
guantes: “También sé mucho de las víboras – pero no por eso voy a querer tener
una en mi casa.” Jaque mate y un contacto menos en Facebook.
Hay
una suposición muy equivocada en esta crítica a mi estado de residencia que
subraya indirectamente al problema general al que el libro está dirigido: la
falta de entendimiento, por parte del hombre y de la mujer por igual, del amor,
porque sin lugar a dudas “Tiempos de Miakoda” es un libro de amor: del amor de una
discípula por su maestro, del maestro por su discípula, entre hombre y mujer,
entre la persona y su propia autorrealización entendido en términos de
liberación existencial, entre el maestro y su arte que vive y que encarna,
entre el individuo y si mismo. “Tiempos de Miakoda” es más que un libro de
amor, es un libro sobre la felicidad, sobre la búsqueda de la identidad, sobre
el significado de la vida, sobre el propósito de la misma. Y sin embargo, y aun
siendo así, ninguno de esos temas – la “felicidad”, la “identidad”, el
“significado”, el “propósito” – están lejos del amor, porque todos son
objetivos en la vida, y porque la vida hay que amarla para vivirla, y porque para
amarla hay que saber lo que es el amor. Volvemos a mi anterior enunciado: las
personas no saben ni lo que es el amor ni amar, y el Sennin, como sabio maestro
de la vida, es un maestro que viene a enseñar sobre el amor.
He Dicho. Así Es. Y Así Será.
ANOTACIÓN PARA EL 9 DE FEBRERO, 2011
103. Título de la Anotación : “El Cisne
Negro: Hablemos del Lado Oscuro”.
¡Espléndida
película! Recomendada a mi por el alumno sempai Juan Carlos López – ahora sí voy a romper con la acostumbrada discreción
de no nombrar nombres de mis alumnos, esperemos que él no se ofenda, pero su
recomendación merece más que mención anónima por mi parte ya que su acertada
presentación del filme es clara evidencia que ha internalizado enseñanzas del
Ryu a un muy alto y muy profundo nivel. ¡Chapó! Recapitulo algo escrito hoy
al respecto del filme en mi blog, “Diario de un Sennin”:
“Anoche vi el “Cisne negro”, la tremenda obra de
Aronofsky – director de otra película favorita mía, “Pi: el orden del caos” –
aunque no supe esto último hasta el final cuando me quedé pasmado en la butaca
viendo los créditos, absorbiendo la belleza de una tremenda actuación, de una
maravillosa realización sobre un magnifico ballet, “El lago del cisne” – ¡el
arte representando al arte dentro del arte! Magnifico; aún lo proceso. ¡Es
MAMBA!
No
creo que mucha gente la logre comprender, pero he decidido dedicar una
anotación en la bitácora de Shodai a la temática del “lado oscuro.” La película
se asemeja mucho, como creo que un alumno mío ya señaló, a mi cuento “El
Espíritu del Carcayú” en cuanto a la temática de enfrentar al lado oscuro y
derrotarlo para tomar su tremendo poder y ponerlo a nuestro servicio.”
El
“lado oscuro versus el lado claro” es un tema recurrente, central, en la saga
de la mitología moderna de “Star Wars”, y es un tema que hemos comentado en el
Ryu en más de una ocasión – de hecho estudiamos con detalle la nueva trilogía
de Star Wars y el papel del lado oscuro en general en el canciller, en Anakin,
en el ocaso de los Jedi, etc. En MAMBA Ryu, como miembros de una tradición
moderna del antiguo ninja, como paradigma de autorrealización personal,
como camino de vida, y como estrategia existencial, es critico entender,
identificar, encarar y dominar el concepto del “lado oscuro” para lograr
nuestro propósito integrador y libertador del ser humano.
¿Qué
es el ‘lado oscuro’? ¿Qué es el ‘lado claro’? Son conceptos algo abstractos,
pero universalmente intuitivos, que no son en realidad antagónicos sino complementarios
para la maximización del potencial del individuo. Hay que tener en cuenta que lo
oscuro sólo existe por la existencia de lo claro que lo define, y viceversa. En
MAMBA se enseña que el auténtico maestro de cualquier arte logra superar tales
dicotomías y aplicar de las dos vertientes de acuerdo a sus propósitos. Como
combinar el fuego y el hielo sin que el primero se apague y el otro se derrita.
De ahí que “El lago de los cisnes” sea tan exquisita, pero a la vez tan difícil
de realizar. Igual sucede en las artes marciales donde el propósito es matar o
morir – no perdamos eso de vista – pero al igual establecer mediante disciplina
una serenidad completa durante tales eventualidades. El Sennin siendo ni más ni
menos el maestro que ha paradójicamente ha trascendido las dicotomías del
fuego/hielo en una sola fusión:
El
Negri-blanco del Sennin:
Avivado y sosegado;
Sereno y excitado;
Animado e inmutable;
Imperturbable y electrizado;
Exaltado e impasible;
Apacible y apasionado;
Audaz y confiado
Enérgico, potente, explosivo,
Sensual…
¡Excesivo!
Pero placidamente controlado,
Equilibrado entre osadía y disciplina,
Vive el Sennin:
“El rayo quiebra la noche
Oigo una gota
Siempre al acecho.”
Vemos
en el filme ejemplos de lo que yo llamaría las “perversiones del lado claro y
del lado oscuro”. ¿Cuáles son algunas de las perversiones del lado claro? La
humildad, la cobardía, la indecisión, el conformismo, la apatía, la
resignación, la mediocridad, la rigidez esquemática, el puritanismo sexual. ¿Y
ejemplo de las perversiones del lado oscuro? La lujuria, el desenfreno, la
glotonería, la promiscuidad, el abuso de sustancias, la violencia doméstica, el
desorden, la soberbia, la irreverencia, la insolencia. ¿Qué acabo de hacer?
Acabo de definir dos grupos de categorías despectivas, negativas, que aplican en
coexistencia simultánea en casi toda la humanidad. Hasta la mediocridad logra
superar dicotomías con sus incesantes perversiones.
Para
comprender mis comentarios siguientes vais a tener que ver la película, pero la
resumiré rápidamente. La bailarina estrella tiene que jubilarse y tiene que ser
reemplazada. El director del conjunto, el “maestro”, escoge a una bailarina, su
“aprendiz”, para reemplazar a la veterana en el ballet “El Lago del Cisne”. La
obra requiere de una bailarina que haga de dos papeles, uno de “cisne blanco” –
pura, temerosa, disciplinada, frágil, sumisa – pero también el papel del “cisne
negro”, todo lo contrario: desenfrenada, apasionada, desafiante, sensual.
La
protagonista no tiene problema con el primer papel; su disciplina técnica se lo
facilita; pero por otro lado, y por consiguiente, sufre para liberar su “lado
oscuro” necesario para el hacer de “cisne negro.” Crítica experta (véase por
ejemplo, http://www.sltrib.com/sltrib/home/50872976-76/swan-ballet-lake-black.html.csp) concuerdan en que si
hay algún papel que induciría a una bailarina a un ataque de nervios sería
este. Toda gran disciplina tiene su “obra oscura” que exigen la disciplina
cultivada del “lado claro” con la pasión desenfrenada “lado oscuro”. Ese es el precisamente
el camino del Sennin.
¿Pero
por qué es tan difícil? La pasión y el arte son dos caras de la misma moneda –
no importa el género: danza, música, poesía, literatura en general, artes
marciales. Los grandes artistas son los que logran inspirar esa pasión en sí
mismos y cristalizarla en su obra; los grandes maestros son aquellos que lo
logran sin caer victimas de la perversión, del “lado oscuro” por el camino;
aquellos que se encaran con el “espíritu del carcayú” y que lo doman, domándose
a si mismos. Así de fácil, así de difícil. Para artísticas del cuerpo, como las
bailarinas y los artistas marciales, que han sometido su fisiología a la
disciplina rigurosa del estudio durante años, les resulta difícil después
romper con moldes y esquemas para de pronto sacar un lado de pasión sin
parámetros: ¡Límites sin límites! Resulta contradictorio, paradójico, y lo es,
es… la furia de una pasión estilizada, es el Tigre y el Dragón, es la pelea a
muerte pero con reglas y cuartel.
Es
menester de maestros lograrlo. ¿Y enseñarlo? Menester de grandes
maestros. Precisamente el proceso de haberse desarrollado, disciplinado,
adiestrado según moldes, para luego romper esos moldes creando otros nuevos es
la cumbre de la maestría en cualquier arte: ni la danza ni las artes marciales
son excepciones. En las artes marciales aprendemos a reprimir nuestros
instintos, nuestras emociones, nuestra ira, nuestros impulsos, reemplazándolos
con formulas dinámicas aprendidas, programándonos a superar esos patrones
crudos. Pero la maestría ahora requiere que trascendamos ese aprendizaje y de
alguna manera recordemos todas esas emociones disciplinadas al olvido, y que
las desenfundamos, ahora con el nuevo brío de la excelencia. Para eso hace
falta conocerse, superarse, dominarse; soltarse estando sujeto. Son muchas
contradicciones para una mente. ¿Resultado? Con frecuencia la quiebra, la caída
al abismo del fracaso, del estancamiento, de la decepción, del autodesprecio,
de las adicciones, de la depresión, etc.
Pocos, casi ninguno, llega a la primera fase; sólo los grandes maestros
pasan a la siguiente donde el arte es uno: siendo cisne blanco y negro a la
vez, mostrándose, cuando sea preciso, el uno o el otro para lograr el efecto
deseado.
Tenemos
en el filme a la aspirante. Se mueve con soltura, pasión, sensualidad,
confianza, pero le falta la disciplina y sin ella no pasa de ser común, vulgar:
jamás será excelente; es una victima de la perversión del lado oscuro al igual
que la bailarina escogida es una victima de la perversión del lado claro. Y
tenemos al director, al Maestro, al que sabe lo que le hace falta a su
protegida y que hábilmente, ¿controversialmente?, la va guiando para que logre
su propósito, lo que todo artista quiere: morir en el cumplimiento perfecto de
su arte.
Encararse
al lado oscuro precisa fuerza, convicción, disciplina, entendimiento, casi,
casi siempre, una guía, un mentor, para hacer la función que hizo el director
con su protegida en la obra. Es un paseo por una cuerda floja sin red en el
cual la penalidad de la caída es el precio que pagaron tantos grandes artistas
como Michael Jackson, Elvis Presley, Modigliani, Bruce Lee, Jack London,
Mozart, etc., es decir, casi todos.
Tremendo
tema, tremenda película: la incorporaremos a nuestra base de conocimiento de
Cine con Sabiduría.
He Dicho. Así Es. Y Así Será.
ANOTACIÓN PARA EL 23 DE FEBRERO, 2011
104. Recientemente se me ha preguntado que cuáles serían
las ‘faltas’ o los ‘malos hábitos’ de la cultura mexicana a la hora de hacerse
buenos alumnos o discípulos de MAMBA-RYU. Mi respuesta se generaliza a todo el
mundo Hispano, o mejor dicho, o toda la cultura y civilización Hispana,
incluyendo la brasileña, claro y aunque no les guste. Todo se centra en que es
una cultura/civilización incompetente a la hora de imponer Orden: no saben
mandar y por lo tanto nadie sabe seguir, y sin líderes por un lado y seguidores
por otro, cada cual tira por donde quiere y nada sustancial cambia o puede
cambiar.
Os pondré algunos ejemplos:
1.
Madre con hijos pequeños:
³
“Tiende tu
cama y recoge tu cuarto.”
³
“Ya voy.”
³
“Panchito,
que no me entere de que te vuelves a acostar en una cama sin tender.”
³
“Estoy
ocupado ma. ¡Mira lo que has hecho! ¡Por tu culpa me distraje y no superé el
nivel! ¡Anda Mah, cállate ya! ¡Siempre estás molestando con eso de la cama!
¡Luego la tiendo!”
³
“Ay perdona
hijo, no me di cuenta de que estabas ocupado. Cuando termines tu juego tiende
la cama, por favor.”
³
“Ya lo iba a
hacer ayer pero se me olvidó. Ya sabes que tengo mala memoria por lo de la
atención. ¡Cómo me estresas! Por tu culpa ando mal en el colegio porque me
estresas tanto que si la cama, que si mi cuarto, que si la recoge lo que tiras.”
³
“Ay si, mi
hijito. Lo siento. Cuando tengas un momentito recoge tu cuarto y tiende la cama
corazón.”
Fue la quinta noche esa
semana en la que se repetía esa escena. La cama nunca queda tendida, el cuarto
es un chiquero, cada semestre reprueba varias materias – ¡pero es un gran
jugador de X-Box!
2.
Madre con hijos mayores:
³
“Lleva a tu
hermano al colegio cuando saques el carro esta mañana.”
³
“Que vaya
caminando.”
³
“Te presto
el carro para todo lo que me lo pides pero tienes que llevar a tu hermano, ¿eh?
Voy a recostarme que no he dormido en toda la noche de los nervios.”
La bronca después de que
la madre se despierta y se entera de que no llevó el hermano pequeño al
colegio:
³
“¿Por qué no
llevaste a tu hermano?
³
“Porque no
me iba a levantar solamente para llevarle. ¡Que ande!”
³
“¡Pues ahora
andas tú! ¡No te doy las llaves de mi carro!”
³
“¿Mah donde
están las llaves?
Pasan 15 segundos durante
los cuales la madre emplea vocabulario censurable, pero al cabo de 20 segundos,
máximo – que el niño lleva prisa:
³
“¡Mah! ¡Las
llaves!”
³
“¡Toma!
¡Aquí están!”
El hijo sale sin decir
gracias o adiós. ¿Para qué molestarse? Estaría de más.
En
casi todo hogar del mundo latino y casi a diario se están repitiendo esas
escenas con madres e hijos menores y adultos, o variantes casi idénticas. No me
molesto en dar ejemplos de padres con hijos porque esos brillan por su ausencia
– aún cuando están son inefectivos.
¿Cuál
es el resultado de esta desidia, de esta dejadez, de esta apatía? Simple: El
latino no entiende el concepto de hacer las cosas CUANDO tiene que hacerlas (AHORA
MISMO), ni CÓMO tiene que hacerlas (SIEMPRE con esmero, con detalle, con EXCELENCIA)
porque crece en un ambiente (familia/hogar ante todo) donde NADIE le obliga a
hacer nada que no quiera a tiempo o a medida. Como resultado nunca se aprende
el concepto del DEBER y nunca se alcanza el potencial de pleno desarrollo y
autorrealización. Las excepciones son tan notables que confirman las reglas. ¿Cómo
fue el rendimiento de Brasil o de Argentina en los últimos mundiales? ¿Cómo
rinde España en todos sus partidos de exhibición después del mundial? ¿Maradona
modelo de héroe deportivo?
Trastorno negativista desafiante
El trastorno negativista
desafiante se caracteriza por un patrón de comportamiento hostil que da lugar a
discusiones con los adultos, desobediencia, berrinches y pataletas.
El niño en ocasiones puede
desafiar a los adultos y rehusar cumplir sus demandas.
Puede molestar deliberadamente
a los demás, acusarles de su mal comportamiento, y a veces actúa de forma
rencorosa y vengativa.
Las conductas negativistas del
niño aparecen con mayor frecuencia en compañía de personas que le son
familiares que ante individuos desconocidos.
La mayoría de niños que
presentan conducta negativista desafiante sufren también un trastorno por
déficit de atención con hiperactividad.
La conducta desafiante en los
niños es la más estable de las psicopatologías infantiles, constituyendo el
predictor más significativo de riesgos académicos y sociales en etapas más
avanzadas del desarrollo, como por ejemplo el trastorno disocial.
Esto
aplica no solo a los adolescentes sino a cantidades de adultos que conozco que
se comportan como tales. Estas actitudes son tan comunes en la cultura, que lo
que resulta normal en México sería delincuencia en una familia ‘normal’
angloamericana en los EE.UU.: De ahí que el 40% de pandilleros juveniles en
EE.UU. son hispanos.
Resumiendo,
¿cuales serían los problemas con los que se encuentran los latinos frente a la
tradición de MAMBA-RYU? Las mismas que nos condenan como cultura
tercermundista: carecemos de una tradición de excelencia, de honor, de cumplir,
de obediencia, de orden, de respeto, de perseverancia. Todo esto se refleja en
la ausencia de héroes. En eso España lleva ventaja, pero solamente en
perspectiva histórica. ¿Hay alguien en la historia reciente – último medio
siglo – de Latinoamérica o de España de la talla de un Gandhi? ¿De un Martín
Lutero King? ¿De un Mandela? ¿De un Malcolm X? ¿De un Mohammed Ali? ¿De un
Michael Jordan? Resulta hasta graciosa la pregunta.
He Dicho. Así Es. Y Así Será.
ANOTACIÓN PARA EL 24 DE FEBRERO, 2011
105. Título de la Anotación : “Sobre la
relación Sempai-Kohai en MAMBA-RYU”
Definitivamente
este es un tema que nunca vamos a agotar, porque es el tema primordial sobre el
que se funda el Ryu; es la relación fundamental para la formación de un MAMBA,
no tanto para un alumno de MAMBA sino sobre todo para un discípulo de MAMBA,
especialmente llegando a niveles superiores como serian los rangos de yudansha
(los ‘alguien’, es decir, los rangos de cinta negra) que aspiran a su vez a ser
instructores y Sempais. Y hasta aquí hemos llegado en cuanto a la claridad
sobre el tema. De aquí en adelante nos metemos en aguas turbias para la
mentalidad occidental. Pensándolo bien, la mentalidad occidental solamente
contiene aguas turbias – ¡y estancadas! – aguantemos la respiración o anulemos
el olfato, que a bucear se ha dicho.
Comencemos
por reconocer que las aguas estancadas apestan; son aguas llenas de bacterias,
de mosquitos, de infección. Todo lo contrario a las aguas bellas de un
manantial, de un rápido, de una cascarada. No son aguas mansas que corren
profundas, sino aguas infectadas, repletas de enfermedad y de detritus. Así son
las mentes de aquellos que recurren en los mismos malos hábitos
cognitivo-afectivos, o que insisten en juzgar la novedad, la innovación desde
el punto de vista de sus esquemas fallidos.
En
el Diario de un Sennin recientemente (el 20 de febrero, 2011) hablé brevemente
sobre esta relación, Sempai-Kohai:
“Para guiar a una persona en ese
procesa la relación transciende lo ‘profesional’ al que estamos acostumbrados,
como ‘terapeuta-paciente’, por ejemplo. Esa relación es inútil para nuestro
propósito. Somos Estrategas Existenciales, de estrategas de vida, no mero
‘come-cocos’. La relación base para nosotros en el Ryu es la de Sempai-Kohai,
tan fundamental en el pensamiento y en la cultura oriental, tan desconocido en
la occidental. La relación Senpai-Kohai es una relación sagrada, de honor,
deber, entrega, compromiso total, que tiene sus fundamentos en la relación
jerárquica natural a nuestra especie. El Senpai aporta su tutela, protección,
disciplina, conocimiento y experiencia al Kohai; el Kohai a su vez le debe
obediencia, lealtad, y respeto a su Senpai. Además, el Kohai tiene la
responsabilidad de ayudar al Senpai en sus trabajos y tareas personales. La
entrega de su Senpai es algo que los Kohai tienen que honrar, valorar y
ganarse. No hay ‘reglas’ preestablecidas mas allá que esas – es tan sencillo, y
tan difícil como eso. Como Shodai de un Ryu aún sin maestros o instructores que
pudieran hacer de Sempais, todos en el Ryu son mis Kohais, lo cuál es agotador,
pero con cada miembro es una función que desempeño con plena dedicación, honor,
deber y pasión: SEMPER KAIZEN. Lo que más cuesta al latino, y al occidental en
general, es corresponder a ese tipo de compromiso total que hasta ahora la
verdad, no he visto ni de madres con sus hijos.”
Una alumna escribió lo siguiente con respecto a lo
anterior:
Que fácil se ve todo cuando tú lo
cuentas. Si esa relación Sempai-Kohai se diera creo que sería maravilloso. Ese
tipo de conexión entre Maestro-alumno se me hace de lo más satisfactoria
completa y pensar en una relación así me crea una sensación de gran paz,
pero también pienso que es realmente difícil de encontrar, por la sociedad
actual, la falta de honor de entrega que hay hoy en día sobre todo en el mundo
occidental, como tu dices. Hay que tener una identidad muy sólida y una
libertad interna que mucho cuesta encontrar en un adulto con
tantas influencias negativas durante mucho tiempo. Otra cosa sería si esa
persona tan especial fuera lo suficientemente joven para que sus bases no
estuvieran contaminadas por la sociedad y sus raíces ya encaminadas a ese
tipo de vida le hicieran apto para ello, desde luego que lo ideal sería
que hubiera sido criado desde muy pronta edad en la excelencia
haciendo de esta su vida cotidiana y no un deber u obligación: ¿Kohai se hace o
se nace? Por supuesto que se hace pero donde se nace puede influenciar
mucho y no solo a lugar geográfico me refiero, sino al hogar, el entorno
familiar es muy importante para el desarrollo de cualquier persona. Y
que mejor entorno que el tuyo…”
Y
aquí mi alumna resume elocuentemente, diagnostica más bien, el problema: La relación
Sempai-Kohai surge en el contexto de una cultura y civilización, la del Japón, cuyas
relaciones sociales están empapadas, sino dictaminadas, por la doctrina
confuciana (del Maestro Confucio) del deber, del compromiso, del ‘yo-social’, del
servicio, de la lealtad, etc. Nada que ver con el occidente y su egocentrismo,
su individualidad, su falta de consciencia social.
¿Cómo
es la relación Sempai-Kohai? Dos ejemplos del cinema popular nos ayudan para
ubicarnos al concepto. El primer ejemplo al que la inmensa mayoría de los
lectores estarían expuestos es la relación Jedi-Paduan de la trilogía de Star
Wars. El segundo ejemplo es la relación entre Mameha y Sayuri en la película “Memorias
de un Geisha”. ¿Cómo es la relación? ¿Qué tienen estos ejemplos en común? Por
un lado no se puede definir, limitar, predeterminar, solamente experimentar; es
verdaderamente inefable. Segundo, no está ‘predefinida’, no se somete a reglas,
ni criterios objetivos de ‘ética profesional’; la relación se amolda a la
naturaleza de las circunstancias, de las necesidades del Kohai, de las
capacidades del Sempai, y de la relación entre los dos. En ambos casos el
mentor (Sempai) tiene a su cargo el compromiso o deber de formar, forjar, cultivar
a su aprendiz (Kohai) en un ejemplar modelo de la identidad que se maneja en
ese ‘camino’ – Jedi o Geisha – y del cual a su vez el Sempai es representativo.
No se puede dar lo que no se tiene.
Pero,
de hecho, la relación Sempai-Kohai se basa profundamente, o al menos podemos verla
reflejada en las enseñazas de “La parábola de la casa ardiendo” perteneciente a
un texto budista de la tradición Tendai denominado la “Sutra del Loto”. Nosotros
en el Ryu tenemos nuestra propia versión mexicanizada de la Parábola de la Casa Ardiente , que va así,
Un día regresaba un padre
mexicano muy adinerado a su hacienda en su Dodge Ram Pick-up de cuatro puertas,
todo enojado y furioso porque nadie vino a recogerle del aeropuerto y tuvo que
pagar $50 en taxi para ir a la oficina y recoger su propio vehiculo. Conforme
se acerca a la casa se dio cuenta de que había un incendio en su mansión; saca
sus binoculares de la guantera y ve claramente que el incendio origina en la
primera planta y que consume la entrada y la parte delantera de la casa,
mientras que sus cinco hijos, inadvertidos por completo del peligro, están de
party arriba en la planta superior.
³
‘¡Pinches güevones, hijos de su chingada madre, no solamente me dejan
tirado en el aeropuerto sino que encima me traen la casa en friega! ¡Debería
dejarles que se carbonicen en sus propias salsas para que aprendan lo que vale
un peso! Además, ya tengo dos familias más y con lo que me ahorro en seguros de
carro, colegiaturas, regalos, médicos, libros y uniformes para el colegio…’ pensó
el hombre al principio, pero luego se dijo, ‘Ay no, luego se entera su madre y capaz
que me arranca los gemelitos de raíz y me los hace tragar. ¡Y esa es bien
cabrona y bien bruja! ¡De todo se entera; me tira las cartas y la regué! Además,
los pinches entierros también valen un chingo de dinero. ¡Pero si les digo que
hay un incendio las mujeres se tiran una hora rescatando que si zapatos, que si
vestidos, que si pósters del joto ese del Bieber Bieber, y luego los cabrones quién
sabe que pendejadas y yo no llego a tiempo y todo esto se va al carajo en menos
que apesta un pedo! No te digo, si todo esto la culpa la tiene su madre que los
tiene consentidos hasta la chingada. A ver, calma. Aquí, como diría el Shodai,
hace falta Mente Estratégica. Deja marque al Shodai.’ “Oiga, Shodai…”
Poco después el padre
saca su radio Nextel y marca al hijo mayor:
³
“¡Hola Apa! ¿Qué onda?”
³
“¿Qué onda? ¡Como que qué onda! ¡Que me dejaste tirado en el puto
aeropuerto cabrón!”
³
“Ah lo siento Apa, se nos fue la onda con la fiesta.”
³
“Ya veo, bueno dile a tus hermanos que hay un descuento en la agencia
de autos y que vamos a comprar carro nuevo a todos. Pero que vengan ya, eh? La
agencia cierra en cinco minutos y tardamos veinte en llegar. Ah, y que salgan
por la puerta de atrás que les ando esperando.”
Veintisiete segundos después,
están todos amontonados en el vehiculo del padre, discutiendo que automóvil
nuevo les iba a tocar a cada uno.
³
“¿A cuál agencia vamos, Papi?,” preguntó uno de los hijos.
³
“Calma que primero vamos al banco.”
³
“¿Al banco? ¿No que cerraba luego-luego la agencia?”
³
“Ya marqué y nos va a esperar. Pero primero de la agencia les voy a
liquidar sus cuentas de ahorros. Hay para sobornar al agente para que nos
active retroactivamente el seguro que venció el año pasado; a la policía y a
los bomberos para que registren el incendio mañana en vez de hoy, y luego hay
que pagar para reemplazar a todos los pinches carros que se quemaron mientras
que ustedes estaban de friega en su chingada party.”
‘¡Ese pinche güey del
Shodai es el mero-mero! ¡Ése sí que sabe el cabrón!’, pensó el padre riéndose,
mientras los hijos reclamaban a todo grito.
Nuestra
versión, al igual que su significado es algo diferente del original, del cual
os ofrezco una copia a modo de oportunidad de comparación: (http://sadharmapundarika-sutra.blogspot.com/2009/04/la-parabola.html)
Sariputra está enteramente emocionado, pero de
nuevo, como interlocutor principal de la asamblea del Pico del Buitre, pregunta
al Buda : “¿Cómo hacer para que todas estas personas no duden, para que también
encuentren la verdad del único vehículo?” Entonces, el Buda expone la
parábola de la casa en llamas.
“Es, Sariputra, como si en un pueblo o en una ciudad, hubiese un padre de familia con una casa llena de bienes, con muchos servidores, muchos pasillos y muchas habitaciones, pero que tiene sólo una puerta muy estrecha.
Un día, esta casa, que tiene un techo de retama, prende fuego, arde, está en llamas. Este hombre tiene hijos. Su primer impulso es atravesar la puerta, pero piensa en sus hijos y empieza a llamarlos para que salgan de la casa. Pero los niños muy jóvenes, y muy juguetones, que están en la casa en llamas juegan, se divierten, no conocen, no se dan cuenta, no saben, no piensan que la casa está en llamas. No tienen miedo.
Aunque la casa está cada vez más quemada por este gran incendio, aunque están muy cerca de tener un dolor muy fuerte, no piensan en el dolor, y no conciben la idea de salir. Este hombre, padre de familia, o Sariputra, es fuerte y tiene los brazos largos, y tiene este pensamiento: “Soy fuerte, tengo grandes brazos. ¿No podré juntar a mis hijos, y cogiéndolos juntos contra mi pecho, ayudarlos a salir de la casa?”. Luego se hace esta otra reflexión: “Esta casa sólo tiene una entrada. La puerta es muy estrecha y estos niños están siempre en movimiento, ignorantes de su naturaleza, me temo que se pongan a girar de un lado para otro. Van a morir en este gran incendio. Tengo que decirles :
‘Venid aquí mis niños, hay que salir. La casa está en llamas. Hay un incendio muy grande. No debéis de quedaros ahí. Si no, vais a quemaros. Mirad, el peligro se acerca’”.
Pero los niños no tienen en cuenta el discurso de este hombre que habla en su interés. No tienen miedo, no tiemblan, no sienten el miedo, no piensan en el miedo, no se escapan. No saben, no comprenden qué significa ‘en llamas’. Al contrario, se dispersan, van de aquí para allá, miran a su padre, porque son niños ignorantes.
“Es, Sariputra, como si en un pueblo o en una ciudad, hubiese un padre de familia con una casa llena de bienes, con muchos servidores, muchos pasillos y muchas habitaciones, pero que tiene sólo una puerta muy estrecha.
Un día, esta casa, que tiene un techo de retama, prende fuego, arde, está en llamas. Este hombre tiene hijos. Su primer impulso es atravesar la puerta, pero piensa en sus hijos y empieza a llamarlos para que salgan de la casa. Pero los niños muy jóvenes, y muy juguetones, que están en la casa en llamas juegan, se divierten, no conocen, no se dan cuenta, no saben, no piensan que la casa está en llamas. No tienen miedo.
Aunque la casa está cada vez más quemada por este gran incendio, aunque están muy cerca de tener un dolor muy fuerte, no piensan en el dolor, y no conciben la idea de salir. Este hombre, padre de familia, o Sariputra, es fuerte y tiene los brazos largos, y tiene este pensamiento: “Soy fuerte, tengo grandes brazos. ¿No podré juntar a mis hijos, y cogiéndolos juntos contra mi pecho, ayudarlos a salir de la casa?”. Luego se hace esta otra reflexión: “Esta casa sólo tiene una entrada. La puerta es muy estrecha y estos niños están siempre en movimiento, ignorantes de su naturaleza, me temo que se pongan a girar de un lado para otro. Van a morir en este gran incendio. Tengo que decirles :
‘Venid aquí mis niños, hay que salir. La casa está en llamas. Hay un incendio muy grande. No debéis de quedaros ahí. Si no, vais a quemaros. Mirad, el peligro se acerca’”.
Pero los niños no tienen en cuenta el discurso de este hombre que habla en su interés. No tienen miedo, no tiemblan, no sienten el miedo, no piensan en el miedo, no se escapan. No saben, no comprenden qué significa ‘en llamas’. Al contrario, se dispersan, van de aquí para allá, miran a su padre, porque son niños ignorantes.
Después, este hombre se hace esta reflexión: “Esta casa está en llamas. Vamos a perder la vida miserablemente en este incendio; yo, y mis hijos. Tengo que encontrar un medio hábil para hacer salir a mis hijos de esta casa”.
Este hombre conoce la disposición de sus hijos, su inclinación hacia los juegos difíciles de obtener. De nuevo les habla a sus niños: “Estos juegos que son tan agradables, que os dan sorpresa y admiración, que estáis tristes de no poseer, estos juegos de colores distintos, como por ejemplo, carros, carros llevados por cabras, antílopes, bueyes, estoy seguro de que los deseáis. Deprisa, hay que salir corriendo fuera de la casa. A cada uno de vosotros le daré un carro, pero tenéis que salir enseguida para ver estos nuevos juegos”.
Entonces, los niños, cuando saben lo que les espera fuera de la casa, se precipitan rápidamente fuera de la casa en llamas para obtener estos juegos agradables, con una fuerza tremenda, una rapidez extrema, sin esperarse los unos a los otros. Se empujan mutuamente, diciendo “¿Quién llegará el primero?, ¿llegaré yo antes que mis hermanos?”.
Entonces, este hombre que por fin ve a sus hijos y sabe que ya están a salvo, fuera de peligro, se sienta en la plaza del pueblo, libre de preocupaciones, lleno de alegría y de seguridad.
Luego, sus hijos van al lugar donde está su padre y dicen: “Anda papá, danos esos juguetes encantadores, como los carros tirados por cabras, antílopes y bueyes”.
Sin embargo, este hombre, o Sariputra, da a sus niños un único carro tirado por un buey blanco, su pelo es impecable, sus formas magnificas, y con gran vigor y un paso regular, anda con la velocidad del viento.
Entonces, los niños al subirse cada uno en un gran carro, consiguen algo sin precedente, que no era lo que habían esperado al principio.
¿Por qué, Sariputra, por qué este hombre rico, dueño de grandes riquezas, poseedor de casas, graneros y numerosos tesoros, piensa de esta forma? : “¿De qué sirve dar más carros a estos niños? Porque son mis hijos; todos tienen mi cariño. Estos grandes carros tirados por bueyes blancos me pertenecen, y tengo que tratar a todos estos niños de la misma manera, sin distinción. Poseedor como soy de muchas casas, graneros y tesoros, puedo dar a todos estos grandes carros, y ahora que se trata de mis propios hijos, más todavía. Deseo que en ese momento, cuando mis hijos estén subidos en los carros tirados por los bueyes blancos, sientan sorpresa y maravilla”. Ahora, Sariputra, ¿entiendes esto? ¿Era una mentira por parte de este hombre, ofrecer a sus hijos tres tipos de carro, para luego dar un carro idéntico a cada uno?”.
La
pregunta al final es retórica, claro. Lo importante es que los niños se hallan
salvado, y al final el padre les dio más de lo que pudieran haber deseado de
entender el valor del regalo: el carro del gran buey blanco es el camino a la
‘budeidad’, es decir, a la iluminación. Otros elementos simbólicos presentes en
la versión tradicional son: el Buda que es el padre; el fuego que es el
sufrimiento de la vida; la casa ardiendo que representa el mundo en que
vivimos; la inconsciencia de los niños que representa la ignorancia de las
personas con respecto a su propia condición existencial; y la ‘maña’ del padre
para sacar a los hijos representa un buen conocimiento de los mismos (de las
personas) y una perspectiva pragmática ante la aplicación de principios de la
ética y de la moralidad con respecto a los objetivos en cuestión: ¿Qué más da
que mintiera o no si la vida de los niños estaba en juego?
En
nuestra versión también hay mucho simbolismo, alguno del cual comparte con su
versión original. Aquí el padre no es el Buda, sino el Sempai y los niños
representan el Kohai. El Sempai tiene que tener bien en cuenta sus propias motivaciones
y debilidades (su lado oscuro), al igual que los de su Kohai (el lado oscuro
del mismo), para formular un plan estratégico para que el Sempai logre su
objetivo con respecto al Kohai que está bajo su dirección. Notad también que
los niños tienen que aportar de su parte para redimirse por su falta de
disciplina que ha contribuido al fuego de por sí. La madre representa la
conciencia del Sempai que pudiendo abandonar su Kohai a su propia estupidez, se
mantiene firme de acuerdo a su misión, a su compromiso, y a su sentido del
deber: Cumplir o Morir; Cumplir Hasta Morir.
He Dicho. Así Es. Y Así Será.
ANOTACIÓN PARA EL 26 DE FEBRERO DEL 2011.
106. Titulo de la Anotación : “¡Cumple y
calla!”
Hemos
hablado, y hablaremos más de la relación Sempai-Kohai. Hay una tremenda diferencia
entre la relación terapeuta-paciente y la del Sempai-Kohai y se demuestra por
ejemplo, en el siguiente comunicado. Recientemente tuve que regañar a una
alumna Kohai por un patrón de conducta repetida y contraproducente:
En los momentos de crisis es cuando
uno más precisa del refugio de su entrenamiento. La disciplina del camino no se
abandona por la inconveniencia, está precisamente ahí para los momentos de
crisis e inconveniencia. Lo que tú hiciste fue absurdo y necio: abandonar tu
disciplina porque no era conveniencia dada tus distracciones [ocasionadas por
una crisis personal]! No se ocurre mayor necedad. Otra vez y como siempre, no
haces caso a tu Maestro DE LA
VIDA y a sus enseñanzas decidiendo que tú eres la más
apropiada para tomar esas decisiones [exactamente] en esos momentos en los
cuales te falta mayor claridad. Ese es, ha sido, y lamento decirte, seguirá
siendo tu gran problema: justo en los momentos en los cuales tienes que confiar
en mi sabiduría y dejarte guiar decides vetarme y confiar en tus instintos
rematadamente y demostradamente fallidos que son los responsables por el
indeseable estado actual de tu existencia. ¡Mil veces en la misma piedra!
No
siempre se puede acaramelar, manipular o convencer indirectamente para que
salgan del edificio en llamas; a veces al pan, pan, y al vino, pues. “¡Necio,
que es vino!”
Repito: (Del Diario de un Sennin)
La relación Senpai-Kohai es una
relación sagrada, de honor, deber, entrega, compromiso total, que tiene sus
fundamentos en la relación jerárquica natural a nuestra especie. El Senpai
aporta su tutela, protección, disciplina, conocimiento y experiencia al Kohai;
el Kohai a su vez le debe obediencia,
lealtad, y respeto a su Senpai.
[Nota: ‘Sempai’ y ‘Senpai’ son ambos correctos.]
La
persona que no se somete voluntariamente a esta relación de obediencia y de confianza
en la sabiduría de un superior en realidad no quiere un Sempai, ya que no se da
cuenta de que precisamente ‘son’ y ‘están’ como resultado de su maquinaria
decisional defectiva – lo quiere un es
quizás ‘consejero’ o un ‘psicólogo’, pero definitivamente no un Sempai. La
palabra ‘discipulo’ ya lo dice: ‘disciplina’. El Ryu, para aquellos que deciden
pasar de alumnos a discípulos, se convierte de una organización de enseñanza a
una ORDEN no menos estricta que la de los Jesuitas (o de los Jedi) por ejemplo,
según la cual la relación Sempai-Kohai es una relación de entrega mutua en la
que el Sempai es el entrenador del Kohai para el gran campeonato continuo y
constante de la vida; si el Kohai no confía plenamente en su sabiduría no podrá
beneficiarse de la misma.
He Dicho. Así Es. Y Así Será.
107. ¿Queréis saber cuál es el colmo de la
estupidez, de la ignorancia, de la soberbia? Cuando las personas que se pierden
– o sea la inmensa mayoría – que no son ni lo que quieren ser, ni están donde
quieren estar, precisamente debido a los instrumentos de dirección que son sus propios
esquemas racionales, afectivos y de toma de decisiones, luego insisten en
emplear esos mismos esquemas para encontrarse, para transformarse, para
reubicarse. Es como el que se pierde porque sus lentes le ciegan, pero insiste
en tratar de encontrar su camino empleando las mismas gafas. Esto resume la
necedad del ser humano tambaleándose por el camino de su liberación y
autorrealización existencial.
He dicho. Así Es. Y Así Será.
ANOTACIONES PARA EL 27 DE FEBRERO, 2011
108. Mucho se está comentando en el Ryu hoy en día sobre
ambos el “lado oscuro” y la relación “Sempai-Kohai”. Están íntimamente ligados.
En la enseñanzas de MAMBA no se busca suprimir el “lado oscuro”, sino
reconocerlo, dominarlo, fortalecerse con él; lo mismo con el “lado claro”.
Nadie puede ser completo, fuerte, potente, creativo, sin dominar esa parte crítica
de sí mismo. Pero hace falta una guía muy experimentada para ello. En el caso
del padre de la parábola de la casa en llamas, él estaba afectado por el suyo,
pero sabiamente buscó consejo en la fuente, en el manantial, y así logra su
objetivo doble: rescatar a sus hijos y a la vez impartirles una enseñanza.
SEMPER ERUDITIO: el padre aprendió y enseñó – pero el proceso aún empapado del
“lado oscuro” última estancia, quedó guiado por el lado claro. Considero
nuestra versión muy, muy superior a la tradicional. En general, veo a MAMBA –
que aún está en vías de desarrollo, sujeto a los principios de KAIZEN –
superior al Zen, al que abarca, y a cualquier tradición del budismo
precisamente por la visión integral del ser humano, incluyendo su contexto
socioeconómico e histórico.
109. No tengo mucha paciencia para la gente que
aplaza sus estudios en el Ryu a cuando les resulte conveniente a su horario
para luego quejarse de sus problemas existenciales. El “camino” – el Tao de
MAMBA – no está sujeto a conveniencias de horario ni a prioridades de ánimo; al
contrario, tiene que ser siempre otorgado la máxima prioridad y bajo cualquier
estado de emocional. Sin ese compromiso a la conducta, se degenera en otro
ejercicio intelectual, en otra masturbación mental, como lo son la filosofía,
la religión, y la psicología. No hacer es no saber; el único conocer que merece
la pena saber es el que nos lleva a hacer.
110. Además del lado claro y del lado oscuro, está
el lado “ese” de “estúpido” – precisamente el lado en donde la mayoría de los
seres humanos se encuentran amontonados.
111. El gran problema de la cultura occidental
radica en que sus esquemas trascendentales – y por lo tanto sociales, psicológicos
e intelectuales – emergen de las creencias religiosas propias de las
tradiciones monoteístas – el Judaísmo, el Catolicismo, el Protestantismo, el
Islam – y de sus derivados como la son la Santería , el Vudú, la Santa Muerte , o el Candomblé. Todos
estos esquemas establecen una prioridad de lo eterno sobre lo mortal; de lo
divino sobre lo humano, desplazando al ser humano y a su realidad neurofisiológica,
como el foco de su poder sobre sí mismo, sobre sus estados interiores.
La
psicología, por ejemplo, se limita al tratamiento de ciertas disfunciones de
carácter, de conducta, o de emociones, sin atreverse a adentrar a la raíz
verdadera del problema del individuo que comienza en su concepto de ‘qué es’.
Como supuesta ciencia de la mente la psicología clínica siempre continuará
siendo un fracaso en su intento de ser una disciplina transformadora de las
personas mientras que no se atreva a encararse con la falsa premisa religiosa,
dominante en la cultura, que dicta que somos creaciones a imagen y semejanza de
un Dios y que ignora por completo la esencial realidad biológica de nuestra
esencia. ¿Cómo voy a transformar exitosamente a algo cuando mi imagen de lo que
es está completamente equivocada? De ahí que la psicología clínica, como sus
propios estudios estadísticos demuestran, es francamente tan patética en cuanto
a su eficacia.
El
tropiezo del hombre occidental comienza con la fantasía de su origen divino,
pero no termina ahí puesto que las consecuencias son bien severas de esa
perspectiva. La teoría del origen divino le priva de aceptar la perspectiva más
clara, lógica e integrante de la realidad biológica de todo el mundo: la teoría
de la evolución. Sin aceptar plena e incondicionalmente la teoría de la
evolución como la ley que gobierna nuestra existencia, el ser humano no puede
comenzar a comprenderse, mucho menos llegar a una estrategia de cómo lidiar con
los tremendos problemas existenciales ocasionados por el desarrollo de ese
claro-oscuro, el doble filo, la maldición bendita y la bendita maldición del
cerebro, el órgano de la imaginación.
El
occidental continúa tambaleándose bajo las pautas distorsionadas de las
creencias falsas, maladaptativas, e inadaptadas de su tradición monoteísta desde
el punto de vista de que su estado de felicidad, al igual que los medios para la
obtención de la misma, queda determinado por y desplazado a la voluntad de entes
imaginarios – de su propia cosecha y cultivo – al que ha atribuido no solamente
autonomía de acción, sino peor aún, dominio sobre él mismo. El occidental, ignorante
por completo del adagio chino que dice que el fabricante de ídolos no es
idolatra, vive subordinado a la voluntad de entes imaginarios sobre los que no
tiene control y sobre los que trata de influir, más bien sobornar. El hombre
occidental en vez de disponer de la felicidad en su propia persona (mente y
cuerpo bajo acción) y bajo su propio control (disciplina), lo sitúa en la
voluntad de seres imaginarios fuera de su control, pero habilitados por sus
inmensos poderes de imaginación. ¿Cómo voy a ser feliz si mi felicidad depende
de que el espíritu de la
Santa Barbie (prefiero Santa Puka, es mucho más mi tipo), a
la cuál hago ofrendas y le prendo velas, controle el tiempo para que no llueva
el sábado durante la clase de armas? Cuando uno lo escribe así, en términos
claros y explícitos, auténticamente vemos lo absurdo que realmente es.
Finalmente,
donde el occidental ya se estrella de narices, cavándose una tumba en el hoyo de
su propio ocaso, del cual a duras penas logrará levantarse, es que sus esquemas
transcendentales le vetan completamente de la posibilidad de que el camino a la
‘salvación espiritual’ – a la serenidad total, a la Iluminación – esté
marcado, construido, guiado por un ‘mero’ mortal – independiente e irrespectivo
de sus fantasías sobrenaturales – en
vida, Jesús siendo el único compromiso en esa categoría, y aun así era poco más
que un avatar del Dios monoteísta. Con la discutible excepción de Jesús, el
mundo occidental no permite la idea de que la suprema serenidad sea
independiente de su Dios, de un paraíso eterno, ni que sea algo que un mero
mortal pueda enseñar mucho menos lograr él mismo.
Este
estado contrasta completamente con el mundo oriental según el cual la única ‘salvación’
– la Iluminación ,
el nirvana, el moksha, satori, etc. – se logra personalmente y por esfuerzo
propio – a pesar de la creencia general de espíritus, demonios, dioses, etc. –
y, salvo en casos muy excepcionales ocasionados por maestros-fundadores como el
Buda, dirigidos por otros seres humanos que muestran el camino a ese estado de Iluminación,
seres humanos reales, actuales, Para el occidental el concepto de la Iluminación le resulta
contracorriente de por sí, mucho más tener que aceptar la guía y la sabiduría
de alguien que supuestamente ha logrado algo que ellos, poseídos de sus
esquemas monoteístas, rechazan de antemano.
En
resumen, tenemos el problema de que la ‘gracia’, ese estado de serenidad espiritual,
en todas estas tradiciones monoteístas es otorgado por un ser supremo, o por
sus esbirros y secuaces – santos, ángeles, espíritus, etc., los cuales no se han
manifestado (o dado la cara) en más de mil años. Por otra parte, estas
tradiciones, al contrario que las tradiciones orientales, imposibilitan la
existencia de seres humanos ‘Iluminados’ que con su sabiduría puedan guiarnos a
algo que las religiones monoteístas ni siquiera ofrecen, mucho menos garantizan:
la paz mental-espiritual. El resultado es una civilización cada vez más repleta
de individuos soberbios e ignorantes – soberbiamente ignorantes y
ignorantemente soberbios – pero apáticos en su lidiar con ese mismo estado de
su condición existencial. Esa es la necedad con la cual me topo a diario.
112. El otro día me mandaron el siguiente texto de
una página de Zen:
El
paraíso es como cuando todo va bien en vuestra vida y os dais cuenta en un
instante: parece ser que no hay tiempo, que hay siempre algo más a
conseguir, como una sed inextinguible que provoca estado de desequilibrio y
depresión. Cuando no hay meta, no hay obstáculo.
Hay
mucha estupidez escrita por personas que obviamente hablan de algo que no han
vivido y que solamente interpretan. La gran estupidez consiste en pensar que
hay que eliminar metas para eliminar obstáculos. ¡No! No hay que desaparecer
las metas; hay que desaparece la dicotomía entre nosotros y la meta, entre
nosotros y el obstáculo. Esa es la Iluminación.
No me preocupo de ‘metas’ o de ‘obstáculos’, me ocupo de
logros.
He Dicho. Así Es. Y Así Será.
ANOTACIONES PARA EL 28 DE FEBRERO, 2011
113. Título de la anotación: “La paradoja del Sennin.”
Una
alumna escribió en un espacio cibernético suyo la siguiente pregunta: “¿Cómo
combinar el fuego y el hielo sin que el primero se apague y el segundo se
derrita?” Primero que quede perfectamente claro que sólo tolero tal calidad
de elocuencia, perspicacia o introspección cuando, no siendo mía, es de un
alumno o de discípulo. El punto es que muchas veces las preguntas son más
importantes que las respuestas mismas puesto que una buena pregunta, una
curiosidad, una inquietud es imprescindible para el descubrimiento, para la
creatividad, para la innovación y la renovación. La pregunta nos lanza a la
oscuridad, y toda gran respuesta debe ser seguida por una pregunta igual o
mayor.
Fijaros
bien en una cosa, que es muy relevante al tema: Yo había escrito, “¡Cómo me
encanta admirar a mis alumnos!”, cuando luego pensé que me sonaba familiar la
frase anterior y que debería revisar la Internet antes de meter la pata, no vaya a ser
que fuera una frase de otra persona. Así es que, hice una búsqueda por Google
para esa misma frase. ¡Imaginaros mi sorpresa cuando vi que era una frase mía de
una anotación en esta misma bitácora!: “ANOTACIÓN PARA EL 9 DE FEBRERO, 2011, “103.
Título de la Anotación :
‘El Cisne Negro: Hablemos del Lado Oscuro’.”
Ahora
aquí está la respuesta es que esta frase, “¿Cómo combinar el fuego y el
hielo sin que el primero se apague y el otro se derrita?”es una versión de la Paradoja del Momento, y
para superar las dicotomías de la vida, de la cultura, del lenguaje, del
pensamiento, hace falta experimentar la unidad del Todo, del ying y del yang,
del bien y del mal; hace falta ser medio Jedi y medio Sith: para ser un
verdadero Sennin ser mágico:
El
Negri-blanco del Sennin:
Avivado y sosegado;
Sereno y excitado;
Animado e inmutable;
Imperturbable y electrizado;
Exaltado e impasible;
Apacible y apasionado;
Audaz y confiado
Enérgico, potente, explosivo,
Sensual…
¡Excesivo!
Pero placidamente controlado,
Equilibrado entre osadía y disciplina,
Vive el Sennin:
“El rayo quiebra la noche
Oigo una gota
Siempre al acecho.”
Las
acciones que superan las dicotomías surgen de la mente inconsciente sin trabas,
integrada, desprovista de miedos y sin apegos, donde las acciones son sin
actor, los pensamientos sin pensador, y los escritos sin escritor – de ahí que yo
no me acuerde muchas veces de lo que escribo, porque ‘Yo’ no lo escribo, sino
que lo escribo ‘YO.’ ¿Cómo combinar el fuego y el hielo sin que el primero
se apague y el otro se derrita? Para eso hay que ser el Sennin, el
“maestro-sabio del nin,” el maestro-estratega, el sabio-iluminado de la Quinta Dimensión.
He Dicho. As Es. Y Así será.

No hay comentarios:
Publicar un comentario