ANOTACIÓN PARA EL 7 DE JUNIO, 2011
149. “SEMPER MAMBA – MAMBA SEMPER”.
Las
ideas son las fuerzas motrices más poderosas de aquel universo humano que
denominamos la “Quinta Dimensión” – el mundo de la mente en el que las ideas,
las moléculas constituyentes de la cultura y civilización, toman dinámica y
dimensión. Una idea bien establecida en la mente puede olvidarse, es decir, puede
perder su presencia vigente en la mente consciente, pero difícilmente se
erradica del substrato, de la matriz de donde surge esa manifestación cerebral,
es decir, de la mente inconsciente. De por sí la mente inconsciente es,
para la inmensa mayoría de los seres humanos, una maraña de hilos enredados, de
malezas, de breñas, de contradicciones y de inconsistencias, donde yacen pensamientos
– ideas – bien arraigados pero pocas veces sometidas o al machete del
análisis, o a la hoz del raciocinio, o al rastrillo del buen juicio. De ahí que
los seres humanos sean en sus pensamientos, emociones, y conductas – que no son
sino manifestaciones de la mente inconsciente – tan incoherentes, tan discordantes,
tan auto-derrotistas – en una palabra, tan “dementes”. El Poder de la Idea, y
el Poder de Uno, de ese Uno que engendra la Idea, nunca deben
subestimarse. Con esa misma verdad en mente, hace varios años escribí en forma
de manifiesto la “MISIÓN del Maestro de MAMBA”, captando la
esencia del propósito de vida de un maestro de dicha disciplina:
“Vengo a estar
Para que aprendan a estar
Por lo que ha de estar
Aun cuando
Ya no puedan más estar.
Vengo a alzar
Para que aprendan a alzar
Lo que se ha de alzar
Aun cuando
Ya no se puedan más alzar.
Vengo a persistir
Para que aprendan a persistir
Por lo que ha de persistir
Aun cuando
Ya no puedan más persistir.
Vengo a permanecer
Para que aprendan a permanecer
Por lo que ha de permanecer
Aun cuando
Ya no puedan más permanecer.
Vengo a ser
Para que aprendan a ser
Lo que tienen que ser
Aun cuando
Ya no puedan más ser.”
Shodai Sennin J. A.
Overton-Guerra
Estar, alzar,
persistir, permanecer, ser: verbos, acciones, actos imprescindibles
que hay que saber llevar a cabo para establecer una excelente identidad
individual, social, nacional, y cultural. Hay que saber estar, es decir,
hay que saber cuales son los pensamientos, las emociones y las conductas que queremos
manifestar, que queremos permitirnos, que queremos fomentar en cada momento de
nuestro ‘aquí’ y ‘ahora’. Hay que saber cuáles
son los valores, los principios, los pensamientos, las emociones, las conductas
que queremos, debemos, destacar – alzar – por encima de las demás, y cómo
efectuar y ejecutar nuestros planes para lograr tal propósito. Hay que saber persistir,
es decir, perseverar, continuar, no dejarnos abatir, no caer en la conformidad
o en el desaliento por los achaques, los contratiempos y las adversidades. Hay
que saber permanecer, es decir, perdurar, trascender; saber cómo fijar
los patrones que queremos que se perpetúen en el tiempo para que el legado de
nuestros esfuerzos no resulte una brisa leve sin rastro de su recorrido, sino
un huracán que arrasó y dejó marca, huella, hendidura. Y ante todo hay que
saber ser, hay que saber cómo crear y manifestar la identidad ideal,
modelo, arquetípica, paradigmática de la cuál todas las demás acciones de
nuestro compromiso fluyan y se nutran. La clave está en el ser, las
demás anteriores son facetas, modalidades, parámetros de esa identidad que
queremos fomentar.
¿Cómo
se consigue? ¿Cómo se logra este propósito? La clave, de nuevo, está en el ser,
y de ahí la función crítica del Maestro MAMBA, del sabio-guerrero iluminado,
del Sennin: establecer con las acciones derivadas de su mera existencia – estando,
alzando, persistiendo, permaneciendo, siendo – una
nueva norma de identidad, un nuevo-antiguo arquetipo antes central en la
cultura, luego extirpada, ahora olvidada y a la vez rechazada – tal y como expliqué
en mi anterior anotación 148 de la presente colección titulada La aniquilación y el
ostracismo del ‘sabio-guerrero’ en la cultura iberoamericana. Es
decir, el Maestro MAMBA logra su propósito meramente siendo lo que es
e integrándose, exponiéndose, y manifestándose entre la población a la cual
instruye e inspira. Al igual que el maestro sabio-guerrero de antaño, el Maestro MAMBA, el Sennin
– maestro de la armonizada coordinación entre la mente y el cuerpo en acción
– es la figura organizadora de la
sociedad y otorgadora del significado de la vida al individuo; el Maestro MAMBA
combate – con su mera existencia – la condición existencial humana tan
responsable por la decadencia socio-política, económica, y espiritual de la
presente era. Una vez que la idea de su identidad, antaño
eliminada del acervo socio-cultural, queda presente en la mente de un individuo, jamás podrá
extinguirse de la misma. MAMBA es para siempre: “MAMBA SEMPER”.
Pero si la presencia, la
manifiesta existencia, del Maestro MAMBA en la sociedad supone el inicio de una
tremenda transformación, mucho más acentuada es la metamorfosis que experimentan
aquellos individuos que emprendieron el Sendero de MAMBA y quedaron expuestos
al “Gran Paradigma”. Aunque blandieran
solo temporalmente los emblemas y logos en su uniforme o camiseta vayan a donde
vayan estos individuos siempre portaran consigo las semillas de una gran
tradición, de unas grandes enseñanzas que germinando en su inconsciente
brotarán y darán su fruto bajo las circunstancias correctas y en el momento
menos pensado, guiando al ex-practicante de acuerdo a la programación sabia y
libertadora de su antiguo entrenamiento. De ahí nuestro adagio: “una vez un
MAMBA, siempre un MAMBA”; resumido: “SEMPER MAMBA”.
En honor y reconocimiento
a estas dos grandes verdades de MAMBA – el efecto perenne de su presencia en
una cultura y en un practicante – las
sesiones de MAMBA o los encuentros entre dos adeptos finalizan con la
reverencia iniciada por parte del instructor o del alumno senior de “SEMPER
MAMBA,” a lo cual la clase instruida o el alumno junior responde con “MAMBA
SEMPER”.
“SEMPER MAMBA – MAMBA
SEMPER”.
He Dicho. Así Es. Y Así Será.
Anotación para el 19 de junio, 2011:
150. Titulo de la Anotación: “Para las madres en el
día del padre”.
Es interesante observar como por inercia de tradición, de
pronto las personas salen a elogiar y felicitar a los padres, muchas veces
después de un año de olvido y casi siempre sin tan siquiera entender cuál es la
verdadera y auténtica función del buen padre. ¿Cómo poder afirmar la excelencia
cuando ni si quiera se entiende su esencia? Ser buen padre y conocer, vivir,
enseñar y exigir la excelencia es una misma cosa.
No quiero decir con ello que ser buena madre no implique
lo mismo, ser excelente, pero la falta de excelencia como normativa
sociocultural afecta a ambos, padre y madre por igual, y lo cierto, y lo que
las feministas se niegan a aceptar, es que hay ciertas contribuciones sociales,
familiares que solamente los hombres, aquellos dignos del título, podemos
aportar, y la fortaleza personal que surge de una rígida y austera disciplina
es una de ellas. En la medida en que es evidente, para el que quiera
reconocerlo, que en el mundo latino o hispano, en el tercer mundo, y en el
tercer mundo dentro del primer mundo – o sea, los sectores poblacionales de
bajo rendimiento socioeconómico y cultural – hay una falta de modelos, y de
evidencias, de excelencia se puede concluir a su vez que hay una ausencia de
buenos padres.
En el mundo hispano, latino, iberoamericano, de habla
española y portuguesa, como queramos concebirlo y llamarlo – donde domina el
matriarcado por cierto – el auténtico
papel del padre no se conoce, y donde se conoce no se entiende, y donde se
conoce y se entiende por lo general, en el vasto dominio cultural que designé,
se rechaza; esto lo he estudiado, lo he observado, y lo he experimentado
demasiadas veces en vida propia. Las estadísticas, para los negativistas
desafiantes que no quieren reconocer sus deficiencias, confirman esta falta de
modelo de paternidad de tantas maneras imaginables que negarlo y ser necio es
una misma cosa: se confirma en la falta de disciplina personal (índices de
obesidad infantil y adulta, de adiciones a sustancias nocivas, etc.); se
confirma en la falta de integridad (corrupción comenzando por los más altos
niveles del gobierno; criminalidad juvenil; pornografía infantil, etc.); se
confirma en la falta autocontrol en la cultura (tasas altísimas de violencia
doméstica, de abuso sexual, de violencia contra la mujer, etc.); y se confirma
en esa falta de excelencia y en la mediocridad institucionalizada como ícono de
la cultura hispana o latina: en los millones de Ninis” – jóvenes que, teniendo
la posibilidad, NI trabajan NI estudian; en la patente ausencia de inventores;
en la falta de creadores de nuevas tecnologías; en la vergonzosa carencia de
ganadores de premios Nobel. Os recuerdo de una anotación anterior de mi Diario
de un Sennin: “…durante el siglo pasado en toda la Hispanidad junta, por
ejemplo, es decir, en unos 300 millones de personas de promedio, hemos
acumulado unos 22 premios Nobel – de entre TODOS los países latinos combinados.
En el mismo periodo de tiempo los judíos han dado al mundo 127 – con una
población (máxima) de unos 12 millones y tras haber experimentado un Holocausto
durante el cuál se perdieron unos 6 millones de miembros. ¿Queda todo dicho?”
¿Queda todo dicho? No, no queda todo dicho. ¿Cuántos de mis escasos lectores
siquiera saben lo que es un premio Nobel y lo que implica? Es una gran
vergüenza. Somos capaces de mucho más pero no cuando crecemos chiqueados para
exigirnos cada día menos y menos. Y para aquellos que buscan escudar su
mediocridad detrás de su latente – y muy hispano – antisemitismo, alegando que
los judíos se destacan porque se ayudan entre sí y porque explotan a los demás,
diré, sin referencia a lo anterior, lo siguiente: el judío trabaja más, estudia
más, se exige más que ninguna otra etnia occidental – de ahí su superioridad,
de ahí que ha sido históricamente, y como las estadísticas lo demuestran, la
etnicidad que per capita (“por cabeza”) más ha aportado al mundo; acordaros
todos que adoráis a Jesús como vuestro Dios, que él era un judío al igual que
todos los padres del catolicismo/cristianismo que asentaron las bases de
vuestro culto religioso..
Es tarea difícil ser buen padre en esta cultura, sobre
todo en estos tiempos de mediocridad social, de consentimientos maternales, de
valores materialistas, puesto que el ser buen padre implica exigir al individuo
a nuestro mando – y sí, digo “mando” palabra que trauma al anarquista inherente
en todo latino – aún cuando el resto de nuestro mundo socio-cultural invita al
relajo, a la desidia, a la fiesta, a la apatía, a la ignorancia, a la soberbia.
Os invito a alquilar una película que hemos estudiado en el Ryu en numerosas
ocasiones titulada “Coach Carter”. Ahí veréis, la pasión con la cual el entrenador
se dedica a cumplir con su misión de forjar los valores de disciplina, de
excelencia, de responsabilidad, de respeto, es decir, de hombría en sus
muchachos; y a la vez veréis la férrea resistencia con la que se encuentra por
parte de las familias, del sistema educativo, y de la sociedad en general. La
cultura hispana, que fomenta “chapulines” y desdeña a las “hormigas” como
“nerds”, “asociales”, “aburridos”, podría aprender mucho de la Fábula de la
Hormiga y del Chapulín, versión Shodai:
Érase
una vez un chapulín que se encontró con una hormiga un día de verano:
·
¿Qué onda
güey? , dice el chapulín a la hormiga
·
Chambeando,
no lo ves, ¿Y tú? ¿De relajo como siempre?
·
¡Órale! Para
vivir no hay nada como el buen vivir. Lo mío es la fiesta, ya sabes, el party
perpetuo. Eso de chambear es de losers.
·
¿O sea, que
me estás diciendo loser?
·
Si el saco
te queda pos ahí te lo llevas güey. ¿Para qué chambear si se puede vivir a toda
madre sin trabajar? Aquí hay grama para dar y tomar. ¿Para que voy a pasarme
estos días tan bonitos sudando la gota gorda como tú hermano?
·
¿No has oído
de algo que se llama ‘futuro’?
·
¡Futuro mis
nalgas! ¡Yo vivo para ahora mismo! ¡Y que me quiten lo bailado!
·
Ya veremos
quien se queda con el saco de loser cuando llegue el frío amiguito.
Y
con eso la hormiga continuó con sus labores y deberes, y el chapulín con su
canto y diversión. Pasaron las horas, los días, y las semanas; llegó el otoño y
el sol ya no calentaba lo que antes y al chapulín se le dificultaba más y más
llenarse la panza. Por fin, con los rigores del invierno el chapulín,
desesperado, tocó la puerto del hormiguero. Le abrió la misma hormiga al que
había llamado ‘loser’ hace pocos meses.
·
¿Qué se le
ofrece amigo? Aquí nomás estamos los losers como yo.
·
Amigo,
perdona mi anterior ignorancia, ¿pero no tendrías algo de comer?
·
Desperdiciaste
los días mejores en vez de prepararte para los peores. Aquí todos hemos
trabajado para comer.
·
Te lo ruego
tengas compasión de mí. Aunque sea déjame pasar un poquito para quitarme este
frío que apenas me deja moverme.
·
Como quieras
amigo.
·
¡Gracias!
¡Gracias!
Y
con eso el chapulín entró al hormiguero para calentarse unos minutos. Y cuando
la hormiga gritó “¡Comida!”, entretuvo la breve esperanza de que también le
dieran de comer algo, antes de que una horda de hormigas se le echara encima y
se lo comieran vivo.
En un mundo de chapulines y saltamontes ser el “sargento
hormiga” es no ganarse ni el reconocimiento ni el agradecimiento ni muchas
veces el apoyo de nadie durante el ministerio de esa gran obra social; es
ganarse demasiadas veces el resentimiento y la reclamación de las mismas
personas a las cuales estás esforzándote para rescatar de sí mismas. Ese
reconocimiento, si tienes suerte, viene mucho, mucho más tarde cuando en verdad
ya no es ni trascendente. Personalmente, no busco el agradecimiento, pero sí
exijo el respeto, la obediencia, y la lealtad de los hijos menores a mi cargo.
No hay vocación más noble que la de ser BUEN padre – y
por eso mismo se reza al “Padre Nuestro que estás en los cielos” – ya que es
análoga a la de ser BUEN maestro. Ser buen padre, nos enseña Confucio, es la
base y fundamento de una gran sociedad: donde vemos naciones decadentes,
pueblos quebrantados, países tercermundistas, comunidades desventuradas, y
culturas desdichadas, veremos un vacío de la verdadera y efectiva figura
paternal. De hecho, como tantos estudios sociológicos han confirmado, la oleada
creciente de pandillerismo en los Estados Unidos se vincula directamente a la
endémica ausencia del padre en la sociedad americana, fomentada por las tasas
crecientes de divorcio y por las parciales cortes de familia que privan al
padre de su posición: el 50% de las madres divorciadas “admiten abiertamente”
emplear a los hijos como arma retributiva contra el padre, y cuantas no lo
hacen hasta inconscientemente; y el 95% de los niños de familias divorciadas
pierden el contacto, salvo muy esporádico, con su padre dos años después del
divorcio. El director de la FBI recientemente declaró que las pandillas
callejeras son la primera y primordial amenaza a la seguridad nacional de los
EE.UU. ¿Cuál es la primera y fundamental causa del pandillerismo juvenil?
Simple: la ausencia del padre – del “buen” padre – en el paradigma familiar. Al final EE.UU. que
tanto se jacta de la grandeza de sus “padres fundadores” – George Washington,
Tomas Jefferson, Benjamin Franklin, John Adams, Alexander Hamilton y George
Madison – caerá no por causa de terroristas islamistas, ni por oleadas de
inmigrantes ilegales – como tanto promueve la extrema derecha republicana –
sino por sus políticas legales que han eliminado al legado de tales hombres del
acervo sociocultural americano.
El padre, el buen padre, es la materialización del
arquetipo sabio-guerrero en el hogar-familia; es el que dirige la obra de la
imposición de excelencia a todos bajo su mando – conceptos (“dirige”,
“imposición”, “mando”) repelentes en una sociedad empapada de los atributos
disfuncionales del negativismo desafiante que tanto domina y opera en la
cultura latina. “¿Por qué es importante el guerrero?” Oigo, con tono de
réplica, a tantas madres – como si no fuese bastante la experiencia de toda una
vida que llevaron bajo y con hombres que carecían de aquellos atributos
guerreros que logro inculcar en el Instituto; como si las estadísticas que son
ejemplares de la realidad de sus vidas tercermundistas no fuese suficiente.
Puedo dar respuestas largas o breves. Daré las dos. No hay mejor ejemplo de la
importancia de los valores guerreros en acción en una cultura que Japón tras la
paliza de la segunda guerra mundial al final de la cuál quedó exhausta, su
emperador y cabeza de su religión oficial obligado a declararse ya no más
deidad sino mortal – equivalente para los Católicos a que el Papa declarase que
ya no es el representante de Dios en la Tierra – sus fuerzas armadas
desbandadas permanentemente, y ocupada militarmente por el enemigo. No
olvidemos la devastación, física y psicológica, de dos bombas nucleares. Pero
Japón, debido a su esencia cultural guerrera, embutida en el Bushido – el
código del Samurai – no solamente resistió cualquier intento de colonización
por parte de sus invasores estadounidenses, sino que de muchas formas logró
dominar económicamente a sus subyugadores en el espacio de tres o cuatro
décadas, unas dos generaciones; y aún hay países latinos quejándose de la
colonización española. Esa es la versión corta de la explicación; ahora a la
otra.
¿Cuáles son los atributos del arquetipo del guerrero que
declaro prototipo ideal para el padre de familia? (¡Directo de mis apuntes de
mi programa de Mente e Identidad del Guerrero Iluminado!) Como arquetipo el
guerrero representa casi universalmente ciertos valores idealizados de
moralidad, de conducta, de mentalidad, de responsabilidad social.
·
En su moralidad el guerrero representa: Honor,
Integridad, Sinceridad, Respeto, Justicia, Rectitud.
·
En su conducta el guerrero representa: el
Protector, el Guardián o Libertador, el Justiciero, lo Dinámico en oposición a
la Pasivo.
·
En su mente el guerrero representa: Claridad, Valentía,
Sentido del Propósito, de la Intención, de la Misión, Responsabilidad,
Optimismo, Autonomía, Estado de alerta, Autoconfianza.
·
Y en su sentido de la responsabilidad social el guerrero
responde al siguiente código: Si yo no
soy para mi, ¿quién será?; Si soy solamente para mi, ¿qué soy?; Si no ahora,
¿cuándo?; Si no yo, ¿quién?; Si no aquí, ¿dónde?
Con frecuencia para observar los beneficios o la utilidad
de unos atributos nos podemos servir de ejemplos de su ausencia. En el mundo
latino tenemos muchos. De hecho, ¿cuántos héroes a nivel nacional, o cultural,
o transnacional, podemos citar en toda la Hispanidad – Brasil y Portugal
inclusive – que nos hayan servido de ejemplo, de modelo de inspiración durante
el siglo pasado? ¿Cuántos? ¿Che? ¿Fidel? (¡Ja!) ¿Allende? (¿Sabéis de quién hablo?)
¿Cuántos de la talla de un Gandhi, de un Martín Lutero King, de un Malcolm X, o
de un Mandela? ¡Esos fueron/son sabios-guerreros que inspiraron pueblos a
superarse! ¡Esos son padres-modelo para la humanidad entera! ¿Cuántos héroes
podemos aclamar como latinos? Por falta de héroes ni siquiera los creamos
ficticios; todos son productos Made in USA: Batman, Spiderman, Ironman, etc.
Pero si queremos indagar más en los atributos de un buen
hombre – padre, lo mismo me da que me da lo mismo – no tenemos que acudir
necesariamente a las hazañas de figuras heroicas, podemos acudir a resúmenes
literarios de estos atributos. Comencemos por “If” (“Si”) – la dedicación de
Rudyard Kipling a su hijo:
Si…
Si puedes mantener la
cabeza cuando todos a tu alrededor
Están perdiendo la suya y
no dejándote de culpar
Si puedes confiar en ti
mismo aun cuando todos te cuestionan
Pero un margen a sus dudas
sabes otorgar
Si puedes esperar y no
cansarte en la espera,
O siendo mentido, no caer
en la mentira
O siendo odiado no al odio
acceder;
Pero no parecer demasiado
bueno, ni demasiado sabio proponer.
Si puedes soñar – y no
hacer de los sueños tu señor
Si puedes pensar – y no a
tus pensamientos entregarte
Si puedes encararte con el
Triunfo y el Desastre
Y a esos dos impostores
igualmente tratar.
Si puedes soportar oír la
verdad que tú hablaste
Retorcida por canallas
para con necios engañar,
O ver las cosas a las que
tu vida dedicaste, quebradas,
Y a reconstruirlas con
herramientas desgastadas te puedes agachar.
Si puedes hacer un montón
de todas tus ganancias
Y arriesgarlo a una vuelta
del azar,
Y perdiendo, volver a tus
comienzos,
Y de la pérdida ni una
palabra exhalar;
Si puedes obligar tu
corazón y nervio y tendón
A cumplir su turno mucho
después de expirar
Y así aguantar aun cuando
no quede más en ti
Salvo la Voluntad que les
dicte: “¡Perseverad!”
Si puedes platicar con la
plebe y mantener la virtud
O con reyes caminar – y la
humildad no ceder
Si ni enemigos ni queridos
amigos te logran lastimar
Si todos cuentan contigo,
pero sin echarte a perder
Si puedes rellenar el
inexorable minuto
Con sesenta segundos de
recorrido por haber
Tuyo será la Tierra y todo
su contenido,
Y – lo que es más – hijo
mío, ¡un Hombre has de ser!
Traducción de “If” de
Rudyard Kipling por J. A. Overton-Guerra
“¡Un
Hombre has de ser!” Madres, padres, ¿Cuántos de vosotros no tenéis ni la menor
idea de la madurez mental, emocional, y conductual a la cuál se refiere el
autor, mucho menos sois capaces de demostrarla, enseñarla, exigirla? Y sin
embargo, ese el menester – el sine qua non (“sin esto no hay”) – del BUEN
padre. ¿Queréis un Rolex en la muñeca o una imitación de hojalata? ¿Un diamante
en el dedo o un trozo de cristal? Lo bueno cuesta. Hay que exigirlo, hay que forjarlo.
De hecho, si queremos fijar ya una importante diferencia entre los valores
ideales que vemos que a las mujeres no se les exigen un control disciplinado
sobre sus emociones. ¿A cuántas mujeres no he oído excusar su conducta en las
fases de su ciclo menstrual? A las mujeres, por ser tales, se les consiente, se
les amplía los márgenes de lo que resulta ser conducta aceptable por el hecho
de ser mujer. Lo malo cuando tenemos a generaciones de muchachos criados por
mujeres es que emulan al genero femenino en su consentimiento emocional – “¡Es
que me hiciste enojar! ¡Me estresas! ¡Me tienes harto!” – completamente
inaceptable para un HOMBRE. ¿Por qué el guerrero? Porque estar al mando de una
organización, de cualquier tipo, no permite ese tipo de consentimientos, y los
únicos modelos transculturales de autocontrol mental, de disciplina, de falta
de auto-consentimiento son precisamente las tradiciones guerreras de cualquier
cultura. Esos valores típicos de las castas guerreras no están típicamente
incorporadas en el acervo cultural femenino salvo, claro está, en las culturas
y sociedades donde se cultivan guerreros entre los hombres. Ejemplo: La primera
vez que oí la frase, “Con tu escudo o sobre él”, fue en la voz de mi propia
madre a mis cuatro años de edad cuando iba a salir a la calle a jugar por
primera vez sin el cuidado de mi padre. Yo ni sabía ni tenía idea de lo que era
un ‘escudo’ entonces, pero pronto lo supe. Era la frase famosa con el que la
madre espartana, legendaria por la función que desempeñaba en la formación de
guerreros más celebrados de la historia occidental, enviaba a sus hijos a la
guerra: perder el escudo en batalla era símbolo de la cobardía de la huida, de
la deserción; y los espartanos caídos en batalla se traían cargados sobre sus escudos.
¿Otro ejemplo literario de valores guerreros? Con gusto.
Este es del dramaturgo del Siglo de Oro español, Pedro Calderón de la Barca,
ex-soldado, al igual que Cervantes y Lope de Vega:
El soldado español de los Tercios
Este ejército que ves
vago al hielo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda,
sino por la que el adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira como procede.
Aquí la necesidad
no es infamia; y si es honrado,
pobre y desnudo un soldado
tiene mejor cualidad
que el más galán y lucido;
porque aquí a lo que sospecho
no adorna el vestido el pecho
que el pecho adorna al vestido.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos.
Aquí la más principal
hazaña es obedecer,
y el modo cómo ha de ser
es ni pedir ni rehusar.
Aquí, en fin, la cortesía,
el buen trato, la verdad,
la firmeza, la lealtad,
el honor, la bizarría,
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humildad y la obediencia,
fama, honor y vida son
caudal de pobres soldados;
que en buena o mala fortuna
la milicia no es más que una
religión de hombres honrados.
Este ejército que ves
vago al hielo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda,
sino por la que el adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira como procede.
Aquí la necesidad
no es infamia; y si es honrado,
pobre y desnudo un soldado
tiene mejor cualidad
que el más galán y lucido;
porque aquí a lo que sospecho
no adorna el vestido el pecho
que el pecho adorna al vestido.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos.
Aquí la más principal
hazaña es obedecer,
y el modo cómo ha de ser
es ni pedir ni rehusar.
Aquí, en fin, la cortesía,
el buen trato, la verdad,
la firmeza, la lealtad,
el honor, la bizarría,
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humildad y la obediencia,
fama, honor y vida son
caudal de pobres soldados;
que en buena o mala fortuna
la milicia no es más que una
religión de hombres honrados.
Madres, ¿cuántos de vuestros varones, padres del mañana o
de hoy, son “vagos al frío o al calor” y no niños chípil que viven de comodidad
en comodidad? ¿Sabéis cultivar ese estoicismo en vuestros hijos mediante
ejemplo propio o por exigencia – lo dudo – o por lo contrario os esmeráis, con
dedicación apasionada, a revestir a vuestros “bebés”, no importa la edad, de
toda la comodidad material, física y emocional posible? ¿Cuántas madres ni
reconocen el valor de “Aquí la más principal hazaña es obedecer, y el modo cómo ha de ser es
ni pedir ni rehusar”? ¿Cuántas no inculcáis esos atributos (guerreros) en
vuestros hijos? ¿Cuántos ni permitiríais a un padre hacerlo sin darle batalla
sin cuartel o hacer de su existencia un suplicio robándole su autoridad delante
de sus propios hijos y a sus hijos de la oportunidad de aprender y valorar
tales indispensables atributos?
Y sobre Pedro Calderón de la Barca tengo algo más que
decir. Alistó en un Tercio español a los 40 años de edad por puro patriotismo.
“Patriotismo”, es decir, amor a la “patria”. “Patria” de “pater”, de “padre”.
Sin “patriotismo” no habrá “patrimonio” nacional para las generaciones futuras.
El buen padre fomenta el patriotismo en sus hijos, inculca ese el sentido del
deber, de consciencia, de identidad y de unidad nacional, de dedicación a
otros, a la causa de la comunidad y no sólo al de su bolsillo, de su panza, o
de los impulsos de su bragueta. El buen padre sabe inculcar en sus hijos el
sentido del sacrificio del deber más allá de las emociones personales. ¿Acaso
no es ese el ejemplo que valoran tanto los cristianos – católicos, ortodoxos y
protestantes – en su Dios al sacrificar
a su único hijo por una gran causa, por la “salvación” humana? Aquí os incluyo
otro ejemplo de “hombría”, sacada de mi “Bitácora Volumen I”, un ejemplo de la
dedicación al deber, al honor por parte tanto de un padre como de su hijo. El
evento corresponde a una anécdota real transcurrida durante la guerra civil
española. Se dio el caso de un coronel que defendía su posición en el Alcázar
de Toledo, que sitiada por el enemigo, acababa de sufrir un bombardeo constante
de 42 días seguidos. El enemigo logró capturar al hijo del coronel y se produjo
el siguiente famoso intercambio telefónico:
—Habla el jefe de las
milicias populares.
—Aquí, el coronel
Moscardó.
—Son ustedes responsables
de todos los crímenes que están sucediendo. Le doy diez minutos de plazo para
que se rinda. Si no lo hace, fusilaremos a su hijo Luis, que está prisionero en
nuestras manos.
—Lo creo.
—Para que vea usted que es
verdad lo que digo, se va a poner al aparato.
—¡Papá!
—¿Cómo estás, hijo mío?
—Dicen que me van a
fusilar si no te rindes.
—¿Y tú que piensas?
—Que no te debes rendir,
papá. ¡No importa que me fusilen!
—No esperaba menos de ti,
hijo mío. Encomienda tu alma a Dios y muere como un patriota.
—¡Un beso muy fuerte,
papá!
—¡Un beso muy fuerte, hijo
mío!
(Moscardó al jefe de las
milicias:)
—Puede usted ahorrase el
plazo que me ha dado, porque el Alcázar no se rendirá jamás.
Y con eso colgó el
teléfono. Luis fue fusilado, pero el Alcázar no se rindió. Tras aguantar 70
días de sitio constante por tierra y por aire, llegaron los refuerzos que
repelieron el asedio y liberaron al coronel y sus hombres. El coronel,
emergiendo de las ruinas del edificio, se apresuró a dar las novedades al
general con una frase que ha llegado a los anales de la historia como ejemplo
de la dedicación y la disciplina marcial que tanto ha caracterizado a las
tropas profesionales de los ejércitos de España: “Mi general, sin novedad en el
Alcázar.” (Véase una historia breve del Alcázar de Toledo en http://www.gibralfaro.uma.es/historia/pag_1563.htm.)
Bien, ¿Cuántas personas, madres o padres, reconocen la
hombría de ambos padre e hijo bajo las circunstancias? ¿Y cuantos de ustedes no
hubieran cedido su mando para rescatar a su hijo sin considerar que los
soldados a su cargo son también hijos de padres y madres ajenos a los que
quizás acabaríais condenando a tortura o a muerte por vuestra falta de HOMBRÍA?
Estoy muy orgulloso al decir que todo hijo mío, varón o mujer, presentado con
esta anécdota histórica ha respondido igual: “Mi padre no cedería su mando y yo
no se lo pediría”.
El buen padre con la clara visión del capitán que conoce
el rumbo, las aguas, los vientos,
convierte a la familia en un campamento de disciplina, en una academia
de aprendizaje, y en un templo de valores para el cultivo de individuos excelentes,
de sabios guerreros-poetas: maestras tigresas y guerreros dragones, individuos
sensibles pero fuertes, compasivos pero dedicados, obedientes pero de
consciencia, individuos pero ciudadanos. Eso se desconoce aquí. “¿Dónde están
los buenos hombres?”, oigo quejarse a tantas mujeres. Los ‘hombres’ –
olvidémonos de ‘buenos’ y seamos generosos con lo de ‘hombres’ - de hoy están
donde vosotras les habéis criado para que estuvieran: jugando sus juegos
electrónicos, embarazando a mujeres, bebiendo en los bares, y viendo
espectáculos de ‘strip tease’. ¿Queréis
hombres? Os dedico la siguiente anécdota: Se dio el caso, en la antigua Grecia,
de una mujer de la polis de Ática que le preguntó a otra de Esparta que por qué
ellas eran las únicas mujeres que mandaban de entre sus hombres, a lo que la
mujer espartana respondió: “Porque somos las únicas mujeres madres de hombres”.
Moraleja: madres latinas, no os quejéis de hombres machistas y egoístas,
¡vosotras los criáis! Me preguntaron el otro día que si mi padre fue buen
padre. En la medida en que sin su disciplina, enseñanza, y dirección no sería
yo el HOMBRE que soy, es evidente que sí. Pero la otra cara de mi respuesta es
“en la medida en que mi madre apoyó y complementó sus esfuerzos”, la respuesta
también es sí.”
Pero su si el buen padre está al mando de la familia, la
mujer está al mando de la sociedad, de la nación, de la cultura. El mercado de
valores sociales y culturales también está sujeto a la ley de la oferta y de la
demanda. Las madres sois responsables por inculcar en vuestras hijas los estándares
del tipo de varones que acogen en sus lechos. Madres, ¿acaso enseñáis a
vuestras hijas a preguntarse si el hombre con el que se acuestan es el modelo
de hombre que quieren para sus hijos o solamente el motivo de un fascinación
pasajera o de una intoxicación repentina? Y para las madres de esa generación de
adoradoras de Justin Bieber, ¿acaso enseñáis a vuestras hijas que cada acto
sexual no es sino el potencial de la incubación de un nuevo ser y que ese
individuo resultará en imagen y semejanza a aquellos que lo engendraron?
Finalmente, ¿cómo escogisteis al padre de vuestros hijos? ¿Era el modelo de
hombre que queríais para vuestros hijos futuros, el objeto de una pasión, o el
boleto a una seguridad emocional, económica, o las dos? Conocemos bien el
problema, pero la solución la tenéis vosotras: Si no sois parte de la solución,
sois el problema.
He Dicho. Así Es. Y Así Será.
ANOTACIONES PARA EL 27 de junio de 2011
151. El panorama se ve interesante, pero muy pesado. Esta
semana en MIGI comenzaremos un nuevo módulo con Maestros KAIZEN, el cual ya he
editado completamente, solamente me falta actualizar las correcciones a la
segunda mitad del manuscrito. De ahí tendré que crear una presentación en
PowerPoint para dar los seminarios correspondientes, y quizás un cuestionario
completo que acompañe al libro. Mucho trabajo. También habrá que imprimir al
menos una copia del manual, a color, para ver si los alumnos se inspiran a
comprarlo, comenzando así el primer producto oficial de “Erudiciones MAMBA-RYU”.
Aún queda mucho trabajo que hacer en el primer módulo de MIGI,
“Introducción al Tao de MAMBA”. Tengo que actualizar el blog correspondiente
completamente y también terminar el manual e imprimir una copia para que los
alumnos lo vean a ver si compran algunas copias. Regresaremos a ese módulo por
ultima vez para tener una sesión grabada de “Preguntas y Respuestas” para
incorporarla a la colección de DVD que voy a editar e imprimar, serán 24 horas
de DVD completas para crear el segundo producto oficial de “Erudiciones
MAMBA-RYU”, el tercer producto siendo la colección de CDs correspondientes a la
colección anterior, producto que pondrá las enseñanzas correspondientes en los
oídos de los transeúntes interesados.
Los siguientes módulos de MIGI estarán dedicados a “El Pensamiento y la
Espiritualidad Oriental en Perspectiva Psico-Filosófica”
que consistirá en una ampliación considerable sobre el programa original de “La
Mente del Guerrero Iluminado” y será una expansión e integración de cursos que
ya enseñé a nivel universitario en UCSD y en SDSU. Este metaprograma estará
compuesto de varios módulos. El primero estará dedicado a “la Hipnosis, el
Chamanismo, la Perspectiva Chamánica, y a la Mitología y el Realismo Mágico
como Realismo Chamánico” basándome en gran parte en material que yo mismo he
publicado e incluyendo selecciones de ciertas literaturas y mitologías
universales como Gilgamesh, la Odisea, el Reino de Este Mundo, etc.
De ahí tendremos un módulo dedicado a la India que
incluirá algo de su historia, cultura y civilización, y enfocará en el
desarrollo y esencias de sus más representativas tradiciones indígenas – el
yoga, el hinduismo, el jainismo, el budismo, el sikhismo – con un estudio de selecciones de textos
representativos de cada tradición: como el Bhagavadgita, el Dhammapada, “What
the Buddha taught”, etc.
Siguiendo el patrón anterior de un estudio panorámico del
la historia, cultura y civilización y del desarrollo de las principales
corrientes ideológicas-espirituales, el siguiente módulo estará dedicado a la
China con sus versiones originales del budismo, el Yin y el Yang, el taoísmo, el
confucionismo, el moísmo, las enseñanzas de Mencio, y el Chan (Zen), las artes
marciales, las sociedades secretas, completando nuestro estudio con estudios de
“El Arte de la Guerra” de Sun Tzu, de “El Arte de Guerrear” de Sun Pin, de los
36 Estratagemas, del “I Ching”, del “Tao te Ching”, del “Zhuang Tzu”, las
“Analectas de Confucio”, y obras del revolucionario Mao Tse Tung, etc.
Concluiremos el metaprograma con un módulo dedicado al
Japón desde sus orígenes hasta la época moderna de restauración Meiji y la
caída del Samurai. Enfocaremos primordialmente en el Shinto, el Zen, el
Bushido, los Samurai, los Ninja, y obras como el Hagakure, el “Libro de los
Cinco Anillos” de Miyamoto Musashi, “Los Pergaminos de Shogun”, los “47 Ronin”,
etc.
Cada módulo del metaprograma quedará completado con un
estudio de filmes y documentales apropiados. Esto es todo lo que puedo decir de
rápido sobre los próximos módulos del programa, salvo que este metaprograma
sobre el extremo oriente será la introducción más completa e comprensiva que jamás
se haya ofrecido al tema, un verdadero tesoro de conocimiento y sabiduría para
cualquiera que valore el entendimiento como algo importante y su vida. Abordar
su preparación y enseñanza con MAMBA KAIZEN será un desafío digno.
152. Cuando uno no abre su mente a la posibilidad de sacar provecho en la
forma de aprendizaje de todo y cualquier encuentro en la vida pierde muchas
oportunidades para su autorrealización. ¿Eres como el que
va a la tienda por huevos pero que tan decepcionado al encontrar que no hay que
pierde de vista la lechuga en descuento que le hace falta para su ensalada. ¿Te
desmoronas pensando que perdiste el viaje porque no había huevos o estás atento
a la oportunidad de comprar la lechuga para completar la ensalada? Tú decides. Es
como el chiste del naufrago en la inundación que le pide a Dios que le rescate.
Llega un barco del guardacostas para rescatarle y le recibe con, “No gracias,
estoy esperando a Dios”. Llega una lancha de un vecino: “Muchas gracias pero
no, estoy esperando a Dios”. Llega una canoa, un helicóptero, surfista – lo
mismo: “Que no puedo montarme porque estoy esperando a Dios”. Se ahoga y cuando
está delante de San Pedro dice, “No lo entiendo. Puse toda mi fe en Dios y me
dejó ahogarme.” A lo que San Pedro responde: “¡Pinche fanático! Te mandamos un
barco del guardacostas, la lancha del vecino, una canoa, un helicóptero y un
surfista y tú ahí, ¡más terco que una mula! ¿Qué esperabas, una invitación
formal?” Al final, el universo ayuda a quien madruga. ¡Abre los ojos, los
milagros están constantemente a tu alrededor!
He Dicho. Así Es. Y Así Será.

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